Tip toe es una patada en el estómago que tarda días en soltarte. Una se encuentra atravesando las fases del duelo, una por una, hasta que llega a la conclusión de que lo único que puede hacer para superarlo, para paliar ese dolor, es compartirlo y recomendar la serie a granel. A cualquiera. “¿Cómo estás? Bien. Tienes que ver Tip toe”. “¿Llamaste a mamá? Sí. Tienes que ver Tip toe”. Como si conseguir que todo el mundo sintiese ese golpe en las entrañas a la vez pudiera, como el chasquido de dedos de un hipnotizador, despertarnos a todas.
La serie cuenta la historia de dos vecinos, puerta con puerta, con personalidades, ideas y vidas opuestas. Podríamos ser cualquiera. Leo Struthers (me cuesta escribir su nombre sin sentir un pellizco) y Clive Goss. Les dan vida los magníficos Alan Cumming y David Morrisey. Leo es el dueño de un bar queer con cierto éxito y se recupera de una ruptura sentimental. Clive, en cambio, es un electricista en paro, con un matrimonio en coma y dos hijos jóvenes con quienes no logra comunicarse o conectar.
Del creador de Years and Years
En los primeros segundos de metraje nos muestran el resultado de esa convivencia: la violencia. Pero para entender cómo se ha llegado a ese final, viajamos diez días antes. A cuando sus vidas se cruzan.
El creador de la serie no es otro que Russell T Davies, que ya nos estalló la cabeza con Years and Years y nos abrió la mente con la inglesa Queer as Folk, hace casi treinta años.
La serie es corta. Son cinco episodios de 45 minutos y tiene un casting delicioso donde todos brillan y Paul Rhys, deslumbra con su personaje de Melba, un amigo de Leo y cliente habitual del bar, cuyos diálogos son pura magia, al que casi puedes oler y solo quieres abrazar.
No es el único al que quieres arropar, Rusell T Davies, consigue que empatices e intentes entender, incluso al victimario. Ese Clive perdido y completamente descolocado a quien la posmodernidad, la ampliación de derechos y libertades y la purpurina y la laca, ha pillado con el pie cambiado. No es capaz de entender el mundo en el que vive, parece descolgado de la sociedad. No le ayudan los discursos de odio, la masculinidad tóxica y las redes sociales.
Dónde nace el odio y de qué se alimenta
No es un retrato simplista de buenos y malos. Ambos protagonistas navegan entre incoherencias y por momentos, se encuentran, se abren y hasta parece que se tienen un cierto aprecio. La serie disecciona dónde nace el odio, por qué cuaja, de qué se alimenta y qué sencillo resulta culpar al diferente de una vida que no cumple con las expectativas. Al mismo tiempo que ilustra el miedo y el peso de vivir durante décadas inventado excusas y procurando no molestar a nadie.
Y ahí, Tip toe nos pone frente al espejo. En plena ola reaccionaria Leo y Clive, como decíamos, podríamos ser cualquier pareja de vecinos, de compañeros de trabajo, de tu propia familia. ¿Cómo llega la mera existencia de alguien a ofender y a despertar la rabia más inhumana?
De puntillas, como han traducido el título, es, efectivamente un jarro de agua helada. Sin embargo, no solo es eso. El guion es brillante, pero no solo se sufre. Las carcajadas y el enredo aligeran una serie que es un aviso a navegantes.
Así que, si quieren reír, llorar y se preguntan qué demonios está pasando a nuestro alrededor, Tip toe intenta dar algunas respuestas.

