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La ‘rockstar’ de la novela negra nórdica: Camilla Läckberg sobre la maternidad, el duelo y el arte del crimen perfecto

Al regresar a su ya famoso pueblo sueco, la reina del misterio europeo explora las disfunciones más oscuras del hogar familiar al tiempo que es celebrada como una estrella del rock por sus devotos españoles

Camilla Läckberg publica 'El llanto de los muertos'.
Camilla Läckberg publica 'El llanto de los muertos'.
Montaje: kiloycuarto

El pasado miércoles, Camilla Läckberg regresó a Madrid para presentar El llanto de los muertos, la duodécima entrega de su célebre serie de Fjällbacka y su debut con Planeta. Con más de 40 millones de ejemplares vendidos en 60 países, la escritora sueca está más que acostumbrada al éxito internacional. Sin embargo, su relación con España parece tener algo especial. Es, asegura, el único país del mundo donde la tratan como a una estrella del rock.

En visitas anteriores, sus lectores españoles han formado colas multitudinarias en la Feria del Libro de Madrid, llegando a esperar hasta cinco horas para compartir apenas unos minutos con ella; algunos incluso llevan tatuado su nombre. La imagen contrasta con la vida metódica de una autora que ha pasado buena parte del verano escribiendo entre ocho y diez horas diarias para terminar su próxima novela y que sigue encontrando refugio en unos personajes ficticios que la acompañan desde hace más de dos décadas.

Durante la rueda de prensa en Madrid, Läckberg exhibió el ingenio y la agudeza psicológica que han marcado su carrera. La conversación adquirió un tono especialmente interesante al abordar la relación entre las mujeres, la violencia y el género criminal. Quien esto escribe planteó un dato que sorprendió recientemente: en julio, nueve de los diez libros más vendidos en el Reino Unido tenían en común una víctima femenina asesinada y, sin embargo, las mujeres continúan siendo las principales escritoras y consumidoras tanto de true crime como de thrillers.

Läckberg abordó esta aparente contradicción desde la realidad que, según ella, refleja el género. «Con muchísima más frecuencia las víctimas son mujeres», señaló. Sin embargo, su aproximación literaria trata deliberadamente de apartarse de una tradición que a menudo ha convertido al asesino en el centro fascinante del relato. Desde sus primeros libros, Läckberg ha preferido colocar el foco sobre las víctimas.

Para ella, un crimen nunca es únicamente un rompecabezas intelectual: es una tragedia humana que genera círculos concéntricos de dolor. De ahí su interés por escribir desde el punto de vista de quienes sufren la violencia y por explorar las consecuencias que el crimen deja también en familiares y amigos.

Esa atención al trauma conecta directamente con otra de sus grandes obsesiones narrativas: la familia. «Nueve de cada diez asesinatos son perpetrados por una persona conocida», recordó Läckberg. «Ese lugar seguro que es nuestro hogar, nuestra casa, nuestro grupo de amigos, en realidad es el entorno más peligroso».

Madrid, 02/09/2026.- La escritora sueca Camilla Läckberg, durante una rueda de prensa en Madrid en la que ha presentado 'El llanto de los muertos' (Planeta), la duodécima novela de su serie más popular, 'Los crímenes de Fjällbacka', que en 2027 cumplirá dos décadas de su llegada a España. EFE/Chema Moya
Camilla Läckberg en la rueda de prensa de ‘El llanto de los muertos’.
EFE/Chema Moya

Al volver constantemente la mirada hacia esos espacios íntimos, sus novelas desmontan la apariencia de la familia perfecta y parten de una intuición incómoda: prácticamente todas las familias esconden algún grado de disfunción.

Es precisamente dentro de esas dinámicas donde El llanto de los muertos explora otro de sus temas centrales: hasta dónde puede llegar una madre para proteger a un hijo. Läckberg reconoce que le fascinan los casos reales en los que las madres de personas que han cometido delitos graves permanecen en una negación absoluta.

«¿Me presentaría con una pala para ayudar a esconder el cuerpo? ¿Llamaría a la policía?», se preguntó. Ante circunstancias extremas, sostiene, cualquiera puede descubrir límites morales que desconocía. «Si alguien amenazara a mis hijos, podría matarle», afirmó.

Esa franqueza aparece también cuando habla de su propia experiencia con la maternidad. Läckberg ha contado abiertamente que sufrió depresión posparto tras el nacimiento de sus dos primeros hijos, una experiencia que acabó trasladando a su protagonista, Erica Falck, en la tercera entrega de la serie de Fjällbacka.

Durante la presentación mencionó también el caso estadounidense de Lindsay Clancy, que mató a sus tres hijos durante un episodio de psicosis posparto, como ejemplo extremo de las consecuencias que puede tener la falta de atención médica y social. «Lindsay había estado pidiendo ayuda por todos los medios, una ayuda que no recibió», señaló Läckberg. Según recordó, la depresión posparto afecta aproximadamente al 8 % de las madres, una realidad que considera que la sociedad sigue tratando con demasiado silencio.

Para comprender el peso que tiene El llanto de los muertos dentro de su trayectoria, hay que regresar al comienzo del fenómeno. En 2003, Läckberg era una economista que había dejado atrás su carrera empresarial después de que un curso de escritura creativa —regalo de su familia— desembocara en su primera novela, La princesa de hielo.

Portada de 'La princesa del hielo', debut literario de Camilla Läckberg.
Portada de ‘La princesa de hielo’, el debut literario de Camilla Läckberg.
Planeta

Decidió ambientar sus historias en Fjällbacka, el pequeño pueblo pesquero de alrededor de mil habitantes en el que había crecido. Durante los siguientes veintitrés años, sus novelas transformaron aquella localidad de postal en uno de los escenarios criminales más reconocibles de la literatura europea contemporánea, explotando constantemente el contraste entre la imagen idílica de Suecia y los secretos que pueden ocultarse tras las puertas de una casa aparentemente perfecta.

La nueva novela parte de un caso sin resolver: la desaparición de una adolescente llamada Sofie treinta años atrás. Cuando un descubrimiento fortuito vuelve a sacar el caso a la superficie, el policía Patrik Hedström y su mujer, la escritora Erica Falck, se ven de nuevo arrastrados hacia las sombras del pasado.

Junto al misterio criminal aparece una figura singular: Aino, una anciana plañidera que asegura comunicarse con las almas de los muertos. Inspirada en el folclore ruso, su presencia permite a Läckberg reflexionar sobre la dificultad contemporánea para enfrentarse al duelo.

La propia autora recordó que, cuando tenía diecinueve años y acababa de perder a su padre, caminaba por las calles de Fjällbacka y veía cómo algunos vecinos cambiaban de acera para evitar tener que hablar con ella. A través de Aino, la novela recupera una figura capaz de proporcionar un espacio ritual al dolor que nuestra sociedad tantas veces prefiere esquivar.

En última instancia, buena parte de la longevidad de la serie sigue descansando sobre Erica y Patrik. Los lectores los conocieron siendo jóvenes y solteros y han podido acompañarlos hasta convertirse en un matrimonio con tres hijos, sometido a las mismas tensiones, cansancios y transformaciones que cualquier familia.

«Erica y yo hemos crecido juntas», reflexionó Läckberg. También su propia seguridad como escritora, asegura, ha ido aumentando con los años, permitiéndole jugar cada vez más con sus historias. Quizá ahí resida una de las claves de que millones de lectores continúen regresando a Fjällbacka: el crimen puede iniciar cada novela, pero son las vidas que continúan alrededor de él las que hacen que sus personajes se hayan convertido, después de más de veinte años, en viejos conocidos.

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