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‘Heated Rivalry’: el romance secreto que ha incendiado el hielo

La adaptación de la novela de Rachel Reid convierte la relación entre dos estrellas rivales del hockey en una historia sobre el deseo, la identidad y el miedo a perderlo todo al hacerse visible

'Heated Rivalry': el romance secreto que ha incendiado el hielo
'Heated Rivalry': el romance secreto que ha incendiado el hielo
Montaje: kiloycuarto

Shane Hollander e Ilya Rozanov se conocen cuando todavía son dos promesas del hockey sobre hielo. El primero es canadiense, disciplinado y extremadamente cuidadoso con su imagen; el segundo, ruso, provocador y dotado de una seguridad que utiliza para ocultar sus propias heridas. Sus equipos los presentan como adversarios naturales y los medios convierten cada encuentro sobre la pista en otro capítulo de una rivalidad internacional. En privado, sin embargo, ambos mantienen una relación que se prolonga durante años y que ninguno sabe cómo nombrar.

Heated Rivalry, estrenada en España como Más que rivales, adapta la segunda novela de la saga Game Changers, escrita por la canadiense Rachel Reid. Sus seis episodios están disponibles en Movistar Plus+, una duración que permite verla prácticamente de una vez. La serie creada por Jacob Tierney ha sido renovada para una segunda temporada después de convertirse en uno de los fenómenos televisivos más comentados de los últimos meses.

Hudson Williams interpreta a Shane y Connor Storrie encarna a Ilya. El funcionamiento de la serie depende de la química entre ellos porque una parte importante de la narración transcurre en habitaciones de hotel, apartamentos y vestuarios donde los jugadores pueden abandonar durante unas horas a los personajes que representan ante el público. Shane ha aprendido a controlar cada gesto para satisfacer a su familia, sus patrocinadores y los responsables del equipo. Ilya ha elegido la ironía como defensa y se muestra insolente antes de permitir que alguien advierta su vulnerabilidad.

La historia avanza a lo largo de varios años, desde sus primeros encuentros como novatos hasta su consolidación como figuras de la liga. Ese recorrido permite observar cómo una relación inicialmente física adquiere una intimidad que contradice las reglas impuestas por ellos mismos. Los mensajes breves, las llamadas desde ciudades distintas y los encuentros organizados alrededor del calendario deportivo terminan formando una vida compartida que permanece escondida.

La principal amenaza procede del entorno profesional. El hockey mantiene una cultura asociada a la dureza, la agresividad y una concepción tradicional de la masculinidad. Los protagonistas saben que hacer pública su relación puede modificar la forma en que los compañeros los tratan, afectar a los contratos publicitarios y convertir su vida privada en un debate deportivo. Ilya debe afrontar además las consecuencias que una salida del armario tendría en Rusia y dentro de su propia familia.

Hudson Williams y Connor Storrie en ‘Heated Rivalry’.
HBO Max

Heated Rivalry entiende que el armario también puede ofrecer protección, aunque esa seguridad imponga un desgaste creciente. Shane e Ilya han alcanzado un acuerdo que les permite conservar sus carreras, pero cualquier proyecto de futuro exigiría alterar el equilibrio. El conflicto gana intensidad porque los dos se encuentran en momentos diferentes: uno necesita control y el otro empieza a preguntarse cuánto tiempo más podrá aceptar una relación limitada a los espacios clandestinos.

La serie presta una atención poco habitual al deseo entre hombres. Las escenas sexuales ocupan un lugar importante, aunque su función cambia a medida que avanza el vínculo. Al principio expresan competición y curiosidad; posteriormente revelan confianza, familiaridad y una ternura que los personajes todavía no consiguen verbalizar. Tierney filma los cuerpos sin pedir disculpas por su carácter erótico y permite que la intimidad forme parte del desarrollo emocional.

El mayor acierto se encuentra en la construcción del tiempo. La relación crece mediante encuentros separados por meses, de modo que el espectador debe interpretar aquello que ha ocurrido entre una escena y la siguiente. Una mirada o una broma recurrente indica que la confianza ha avanzado mucho más de lo que ambos están dispuestos a reconocer. El formato breve evita extender artificialmente los malentendidos y conduce hacia un sexto episodio que reúne las tensiones acumuladas.

La popularidad de Heated Rivalry también confirma el espacio que el romance queer ha conquistado dentro de la ficción audiovisual. Shane e Ilya participan en una historia de amor destinada a un público amplio, con ambición comercial, escenas explícitas y todos los recursos emocionales que el género ha concedido durante décadas a las parejas heterosexuales. El resultado combina la fantasía romántica con una lectura precisa de la homofobia en el deporte profesional. Los seis capítulos de Más que rivales están disponibles en Movistar Plus+.

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