Christopher Nolan vuelve a encontrarse ante uno de esos acontecimientos que parecen reservados únicamente para los grandes nombres del cine. La Odisea ha debutado con un 98% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, una puntuación que la sitúa provisionalmente como la película mejor valorada de toda la carrera del director británico.
El porcentaje todavía puede cambiar a medida que lleguen nuevas reseñas, especialmente después del estreno comercial previsto para el 17 de julio. Sin embargo, el punto de partida de La Odisea resulta extraordinario incluso para un cineasta acostumbrado a recibir el respaldo de la crítica, llenar las salas y convertir cada proyecto en un acontecimiento cultural.
La adaptación del poema épico de Homero ha superado inicialmente los registros de películas tan reconocidas como Memento, El caballero oscuro, Dunkerque u Oppenheimer. No se trata únicamente de una buena recepción: las primeras valoraciones presentan La Odisea como una de las experiencias cinematográficas más ambiciosas, oscuras y físicamente imponentes de los últimos años.
Una epopeya construida para la gran pantalla

Uno de los aspectos que más se repite en las críticas es la dimensión visual de La Odisea. Nolan ha rodado la película íntegramente con cámaras IMAX, apoyándose en localizaciones reales, grandes decorados y efectos físicos para reconstruir el regreso de Odiseo a Ítaca después de la guerra de Troya.
La crítica de Variety define la película como una visión grandiosa y audaz que mantiene su capacidad de asombro durante buena parte de sus casi tres horas de duración. El medio destaca la manera en que Nolan enlaza batallas, criaturas mitológicas y largos desplazamientos marítimos sin perder por completo la intimidad del protagonista.
El mar no funciona simplemente como escenario, sino como una presencia hostil que condiciona cada decisión. Las tormentas, los naufragios y los encuentros con monstruos poseen una textura material que aleja la película de la fantasía digital más convencional.
El trabajo del director de fotografía Hoyte van Hoytema vuelve a ocupar un lugar central. Después de Dunkerque, Tenet y Oppenheimer, su colaboración con Nolan alcanza aquí una escala todavía mayor. Las imágenes buscan transmitir la pequeñez de los personajes frente a un mundo dominado por los dioses, la naturaleza y fuerzas que escapan a su control.
El inesperado componente de terror de ‘La Odisea’
La gran sorpresa señalada por buena parte de la crítica es el tono elegido por Christopher Nolan. La Odisea no ha sido concebida como una aventura mitológica luminosa, sino como una travesía oscura atravesada por el miedo, la violencia y las consecuencias psicológicas de la guerra.
The Guardian interpreta el viaje de Odiseo como una prolongación del trauma de Troya. El protagonista regresa después de participar en una guerra presentada con escaso heroísmo y comienza un trayecto en el que cada criatura parece reflejar alguna de sus culpas, temores o contradicciones.
El cíclope, Circe, Calipso y las demás figuras del relato homérico no aparecen únicamente como obstáculos espectaculares. Nolan las utiliza para introducir elementos propios del terror, la pesadilla y la alucinación. El resultado se aleja de la aventura clásica y se aproxima a una historia sobre un hombre que intenta regresar a casa sin saber si todavía puede recuperar la vida que dejó atrás.
Deadline ha destacado precisamente esta lectura antibelicista, describiendo la película como una obra atronadora y, al mismo tiempo, una de las propuestas más humanistas del director. La batalla no es mostrada como una fuente de gloria, sino como una herida que continúa abierta mucho después de que los soldados abandonen el campo de combate.
Matt Damon firma uno de sus papeles más elogiados

Matt Damon interpreta a un Odiseo muy diferente al héroe limpio y victorioso que podría imaginarse a partir de algunas adaptaciones anteriores. Su personaje aparece cansado, endurecido y perseguido por decisiones que no siempre resultan justificables.
Las primeras reseñas hablan de uno de los trabajos dramáticos más completos de la carrera de Damon. Su interpretación evita convertir a Odiseo en una figura invulnerable y muestra tanto su inteligencia como su capacidad para manipular, mentir o emplear la violencia.
Anne Hathaway también ha recibido elogios por su papel como Penélope, mientras que Robert Pattinson aporta una presencia amenazante como Antínoo, el más peligroso de los pretendientes que aspiran a ocupar el lugar de Odiseo en Ítaca.
Samantha Morton, en el papel de Circe, aparece como una de las grandes revelaciones del reparto. Varias críticas destacan el carácter inquietante de su interpretación y su capacidad para transformar uno de los episodios más conocidos del poema en una secuencia próxima al terror psicológico.
Las reservas ante el nuevo fenómeno de Nolan

El 98% inicial no significa que La Odisea haya convencido por igual a todos los críticos. Las principales objeciones se concentran en la distancia emocional, la solemnidad del relato y la tendencia de Nolan a convertir cada secuencia en una demostración de escala cinematográfica.
Time considera que la película resulta demasiado preocupada por alcanzar la grandeza y cuestiona que toda su potencia técnica se traduzca en una emoción equivalente. Otras reseñas sostienen que Oppenheimer poseía un núcleo humano más inmediato y una estructura dramática más concentrada.
También existe debate sobre la adaptación del texto de Homero. Nolan ha realizado una versión libre, filtrada por sus obsesiones habituales con el tiempo, la memoria, la culpa y la identidad. La película conserva los grandes episodios del poema, pero reorganiza su significado para construir un relato contemporáneo sobre el regreso de la guerra.
Pese a esas reservas, el consenso inicial es excepcional. La Odisea ha comenzado su recorrido crítico por encima de cualquier otra película dirigida por Christopher Nolan. Su verdadera posición dentro de su filmografía solo podrá medirse con el paso del tiempo, pero el primer veredicto ya resulta contundente: Nolan ha convertido uno de los relatos más antiguos de la cultura occidental en otro gigantesco acontecimiento cinematográfico.

