Premios Goya

Macarena Gómez frena a su esposo, Silvia Abril desata críticas contra la Iglesia y Jaime Lorente se defiende: las polémicas de los Goya

Aldo Comas, esposo de Macarena Gómez —que abandonó la gala al grito de “¡Viva España!”—, sostiene que cada edición de los premios se convierte para él en una persecución pública

La actriz Silvia Abril desató la polémica con sus declaraciones en contra de la Iglesia.

La última edición de los Premios Goya dejó imágenes de celebración y discursos de agradecimiento, pero el debate público se desplazó rápidamente hacia otro terreno. Más allá del palmarés y las actuaciones musicales, fueron las opiniones políticas y religiosas vertidas por algunos invitados las que marcaron la conversación en redes sociales y medios digitales.

El origen del debate: Gaza y la postura de España

La controversia comenzó antes incluso de que arrancara la gala. La actriz estadounidense Susan Sarandon, distinguida con el Goya de Honor, elogió en rueda de prensa la posición de España respecto al conflicto en Gaza y destacó el compromiso público de figuras como Javier Bardem.

Sus palabras marcaron el tono de las preguntas en la alfombra roja. Algunos intérpretes optaron por esquivar el asunto, mientras otros respondieron con matices. La cuestión política, una vez más, se colaba en la gran fiesta del cine español.

Macarena Gómez y el grito que se hizo viral

Entre quienes reaccionaron se encontraba Macarena Gómez, que expresó su opinión de que una gala de cine no es el lugar más adecuado para debatir sobre guerras. A su lado, su marido, el artista Aldo Comas, ofreció declaraciones críticas sobre el foco mediático en determinados conflictos internacionales.

El momento que desató la tormenta llegó al término de la ceremonia. A la salida del recinto, Comas lanzó un “¡Viva España!” ante las cámaras. El gesto se propagó rápidamente por redes sociales y desató una avalancha de comentarios, tanto de apoyo como de rechazo.

Macarena Gómez y Aldo Comas en los Premios Goya 2026.
Macarena Gómez y Aldo Comas en los Premios Goya 2026.

Posteriormente, el propio Comas sostuvo que tanto él como su esposa habían sido víctimas de una “caza de brujas anual”, en referencia a la presión que, a su juicio, rodea cada edición de los premios cuando surgen opiniones controvertidas.

La polémica generó reacciones dentro del propio sector. El actor Fernando Tejero publicó en redes un mensaje de respaldo a Sarandon, defendiendo la importancia del compromiso social de los artistas. Muchos interpretaron ese gesto como una crítica indirecta hacia Gómez.

Silvia Abril y la controversia religiosa

Si el debate político encendió la primera mecha, las declaraciones de Silvia Abril avivaron una segunda polémica. Durante una entrevista, la actriz cuestionó la influencia del cristianismo entre los jóvenes y criticó abiertamente a la Iglesia.

El vídeo se volvió viral en cuestión de minutos y generó una fuerte reacción entre colectivos cristianos, que consideraron ofensivo el tono de sus palabras. En pocas horas, la discusión trascendió el ámbito cultural para convertirse en un debate sobre libertad de expresión y respeto religioso.

La respuesta de Jaime Lorente: libertad y matices

En medio de la tormenta digital, el actor Jaime Lorente intervino con un mensaje en redes sociales en el que lamentaba el clima de odio y la escalada de ataques personales. Muchos interpretaron sus palabras como una respuesta indirecta a Abril.

Ante la magnitud de la polémica, Lorente publicó posteriormente un vídeo para aclarar su postura. En él defendió la libertad de expresión, rechazó los ataques personales y explicó que, aunque algunas personas pudieran haberse sentido ofendidas, nadie debería ser “condenado” por expresar su opinión.

El actor también compartió su experiencia personal como cristiano, subrayando que, en su caso, la fe le impulsa a promover el respeto y la empatía. Su intervención acumuló cientos de comentarios en pocas horas, reflejo de la intensidad del debate.

Entre las respuestas figuró un mensaje de Aldo Comas, que insistía en que la gala se ha convertido en un escenario habitual de controversias ideológicas. Lorente no respondió públicamente.

Una gala que trasciende el cine

La edición de este año confirmó que los Goya son mucho más que una entrega de premios. Entre discursos, reivindicaciones y posicionamientos personales, la ceremonia volvió a funcionar como un espejo de las tensiones sociales y culturales del momento.

El brillo de las estatuillas quedó, en parte, eclipsado por la discusión digital. Y una vez más, la alfombra roja demostró que, en la era de las redes sociales, cualquier declaración puede transformar una noche de cine en un intenso debate nacional.

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