Arte

Madrid se llena de videoarte: qué ver en PROYECTOR 2026

Más de 30 sedes, un centenar de obras y artistas de 30 países: la 19.ª edición del festival internacional de videoarte despliega hasta el 20 de septiembre proyecciones, performances, instalaciones inmersivas y propuestas que van del celuloide al videojuego

PROYECTOR, el festival de videoarte celebra su 19.ª edición en Madrid.
PROYECTOR, el festival de videoarte celebra su 19.ª edición en Madrid.
Montaje: kiloycuarto

Madrid se convierte estos días en una gran pantalla. Hasta el 20 de septiembre, la 19.ª edición de PROYECTOR despliega por más de 30 sedes de la capital una programación dedicada a la imagen en movimiento y el videoarte. Lejos de funcionar como una ruta convencional por galerías comerciales, el festival conecta instituciones como el Museo Reina Sofía y la Sala Alcalá 31 con espacios culturales independientes y estudios de artistas.

Con más de 100 obras de creadores procedentes de 30 países y una representación mayoritariamente femenina, el festival ofrece acceso gratuito a su programación pública, además de contenidos disponibles en línea para el público internacional. Como insiste su director, Mario Gutiérrez Cru, la imagen en movimiento «hace tiempo que dejó de pertenecer únicamente a la pantalla».

Fundado hace casi dos décadas, PROYECTOR se ha consolidado como una plataforma para la creación audiovisual experimental y para la reflexión sobre algunas de las principales tensiones políticas, ecológicas y tecnológicas del presente. Desde 2008, además, su Recorrido OFF extiende el festival por galerías, museos y espacios independientes de Madrid, al tiempo que mantiene una red internacional de colaboración con certámenes como InShadow, PLAY, VIDEOBARDO o Loops.Expanded.

El programa de 2026 amplía las formas tradicionales de exhibición del videoarte incorporando celuloide analógico en 16 mm y Super-8, videojuegos artísticos, performance, cine expandido e instalaciones inmersivas concebidas específicamente para determinados espacios.

Las obras seleccionadas en la convocatoria de este año compiten por los Premios Hertzog Da Silva, dotados con un total de 20.000 euros. El festival también apuesta por el talento emergente con VERTICAL <25, programa dirigido a creadores menores de 25 años que trabajan con el formato vertical propio del móvil, además de propuestas que cruzan arte y tecnología como Arrangements for Robotic Art, de Dave Mawer.

Del coche convertido en sala de proyección al videojuego artístico

Entre las propuestas que muestran hasta qué punto PROYECTOR amplía la idea tradicional del videoarte se encuentran algunas de las intervenciones espaciales más singulares del festival. Este sábado 12 de septiembre, EST_ART Space presenta a las 12:30 horas It’s the End of the World as We Know It (And I Feel Fine).

Entre las piezas destaca Refugio, de Favio Redondo, una videoinstalación que convierte un automóvil en un pequeño espacio de proyección concebido para solo dos espectadores. Se muestra junto a A Feeling of Longing that Freezes and Thaws, de Alaina Liebenstein Smith, realizada con diapositivas de 16 mm.

Más tarde, a las 19.30 horas, HYPER HOUSE acoge NO HAY AFUERA, donde podrá verse Scent, de Alan Kwan, una obra interactiva construida como un videojuego que indaga en los imaginarios militares, junto a Artificios, de Chus García-Fraile. La jornada continúa a las 20:30 horas en la Galería Elba Benítez con As Time Swallows Time.

Pero el festival no termina con el fin de semana. La programación vuelve a intensificarse a partir del martes. El 15 de septiembre, Sala Equis acoge la presentación de Lo que queda después, una selección que reúne a Emiliano Reyes, Hilsamer, Malo Lacroix & Mutaqaa, Roberto López Flores y Ж. Las obras parten de arquitecturas, cuerpos y territorios atravesados por guerras, promesas de progreso y formas de vida desaparecidas para preguntarse qué permanece de ellas y qué puede hacerse con sus restos.

De la ciudad fragmentada al boxeo femenino cubano

El miércoles 16 ofrece dos aproximaciones muy distintas a las relaciones entre imagen, cuerpo y territorio. En El Local, Bruno Delgado Ramo y Yon Bengoechea presentan Ciudad fragmentada, acompañada de una performance fílmica. El proyecto dirige la mirada hacia los márgenes de la ciudad —cimientos, espacios de tránsito, estructuras inacabadas y «no lugares»— para observar aquello que suele permanecer fuera del encuadre cotidiano.

Ese mismo día, Espacio Afro proyecta Pelea como una chica, de la artista turca Gözde Mimiko Türkkan. El cortometraje, vinculado a un proyecto presentado en la 15.ª Bienal de La Habana, toma como punto de partida la tradición del boxeo cubano para poner el foco en las mujeres y personas no binarias que practican un deporte del que las competidoras estuvieron oficialmente excluidas hasta hace pocos años.

El jueves 17, la programación se desplaza hacia otro fenómeno contemporáneo: nuestra peculiar manera de estar conectados. En Nua – Lugar de Convivencia, el belga Karel van Laere presenta Calling From Work. En la pieza, una hormigonera recorre la ciudad mientras el artista camina sobre su tambor giratorio y mantiene una conversación telefónica con sus padres, que desconocen dónde se encuentra. La situación sirve para cuestionar hasta qué punto conocer permanentemente la ubicación de alguien equivale realmente a estar cerca de esa persona.

Archivos, guerras y las infraestructuras invisibles de internet

El tramo final del festival concentra algunas de sus propuestas más claramente vinculadas con la memoria y el archivo. El viernes 18, Sala Alcalá 31 dedica la mañana al archivo audiovisual y, desde las 16:00 horas, reúne selecciones de varios festivales internacionales: INSHADOWS, de Portugal; PLAY y VIDEOBARDO, de Argentina; y una selección procedente de Uruguay.

Esa misma tarde, la Quinta del Sordo presenta Una mirada que quiere dar forma a la ausencia, de Stuti Bansal. La artista parte de películas de 8 mm encontradas y de la desaparición de las máquinas diseñadas para reproducirlas para convertir la propia proyección en una performance. Con un proyector artesanal, trabaja con el desenfoque, la distorsión y la dispersión de la luz para devolver al cine analógico una dimensión física en plena época de la imagen digital.

El sábado 19, Sala Equis acoge Las ruinas, una sesión con obras de Sahand Sarhaddi, Bojan Fajfric, Yuan Goang-Ming y Go-Eun Im que rastrea las huellas de los conflictos históricos en archivos, paisajes, hogares y cuerpos. La Revolución iraní de 1979, la Europa de 1989 o la violencia infiltrada en los espacios domésticos aparecen como fragmentos de una memoria que continúa operando mucho después de que terminen las guerras.

Y el domingo 20, en la jornada de clausura, La Nave Imaginable presenta Arquitecturas invisibles, de Hanchen Zhang y Julian Palacz. Las dos obras desplazan la atención hacia la materialidad que se oculta detrás de expresiones aparentemente abstractas como «la nube» o el comercio digital: centros de datos, almacenes, carreteras y redes logísticas que permiten circular continuamente a la información y a las mercancías y que, al hacerlo, transforman también el territorio.

Madrid como espacio de exhibición

Una de las características que distinguen a PROYECTOR de otros acontecimientos artísticos de la ciudad es precisamente su voluntad de salir de la sala de exposiciones convencional. A través del Recorrido OFF, el festival conecta grandes instituciones con espacios independientes como Archivo ARKHÉ, NAVEL ART y estudios de artistas abiertos temporalmente al público.

El espectador deja así de limitarse a contemplar una sucesión de vídeos proyectados sobre una pared. Puede encontrarse con una performance en celuloide, participar en un encuentro con artistas, introducirse en un coche convertido en instalación, interactuar con una obra construida mediante las reglas de un videojuego o descubrir la infraestructura física que se esconde detrás del mundo digital.

Durante casi dos semanas, PROYECTOR propone recorrer Madrid no solo como escenario del festival, sino como parte de las propias obras. Una manera de entender el videoarte menos como una experiencia pasiva frente a una pantalla que como una herramienta para observar, cuestionar y habitar el presente.

TAGS DE ESTA NOTICIA