Yo, minoría absoluta

Mamen Mendizábal: “Mi último desengaño fue Zapatero y su joyero”

La presentadora de laSexta atiende a Artículo14 en la serie ‘Yo, minoría absoluta’: "Amo bastante bien, la verdad. Y, además, de una manera estable"

Mamen Mendizábal (Madrid, 1976) defiende que el periodista debe tener fe en su profesión porque, tal y como me dijo hace unos años, “a veces, te tienes que alimentar de tus propias ideas porque el entorno no cumple con las expectativas que tenías al haber estudiado”. Es un animal radiofónico –se forjó en el Hoy por hoy de Iñaki Gabilondo– que ha triunfado en la televisión batallando, desde hace veinte años, con pasión, rigor y trabajo, contra el tópico ese de la caja tonta. Su serie Anatomía de…, en la que, aplicando la narrativa del true crime, reconstruye historias de las últimas décadas del país, ronda ya por la quinta temporada. Un verdadero milagro, dadas las circunstancias, para una mujer que sostiene que Dios no existe y que, a la vez, duda de sus certezas.

Mamen Mendizábal
Mamen Mendizábal

¿Quién dice la gente que es Mamen Mendizábal?

Una periodista que adora la radio pero trabaja en televisión.

¿Qué tal se lleva con el espejo?

Del espejo estoy saturada a mis cincuenta años. Trabajar en la tele te devuelve una imagen de ti misma alejada de la naturalidad, y yo busco lo contrario.

¿En qué cree?

En algunas personas.

¿Cuál fue su último desengaño?

Zapatero y su joyero.

¿Cuál es su mayor certeza?

Dios no existe.

¿Y sobre qué duda?

Dudo mucho sobre mis certezas.

¿De qué está orgullosa?

Estoy orgullosa de mi familia, de mi carrera y, últimamente, de mi tono muscular (risas).

¿Cuándo le pincha la conciencia?

Cuando se me va el tono y me dejo llevar por la ira.

¿Qué le agrada?

Lo que más, últimamente, el agua helada del mar.

¿Y qué le ofende?

El machismo, el racismo y la violencia.

¿Tiene alguna obsesión confesable?

Mi cabeza está llena de obsesiones…, pero no creo que haya ninguna confesable.

¿Qué tal conjuga en primera persona del singular el verbo “amar”?

Amo bastante bien, la verdad. Y, además, de una manera estable desde hace tiempo.

¿El amor caduca?

No, pero se oxida. Hay que sacarle brillo de vez en cuando.

¿Prefiere un malo a un tonto?

A estas alturas a ninguno de los dos, pero creo que prefiero a los tontos, estoy más acostumbrada a ellos.

¿La utopía es un caramelo envenenado?

Puede, pero es el alimento del alma, el sustento de la esperanza y de los sueños. Y en eso sí creo.

España: ¿drama, tragedia o farsa?

Últimamente en España hay mucho sainete.

La IA: ¿oportunidad o meteorito?

Para mí, es un meteorito al que vemos llegar y, en vez de huir, esperamos hasta que nos explote en las manos.

Dígame una canción y un poema sin los que no entendería su vida.

Déjame, de Los Secretos, y No te salves, de Mario Benedetti.

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