Mientras la selección española firmaba una contundente victoria por 3-0 ante Austria este jueves en el SoFi Stadium, otra escena robaba parte de la atención lejos del césped. Rosalía, de paso por Los Ángeles con su Lux Tour, apareció en el palco VIP y no tardó en convertirse en uno de los rostros más comentados del partido.
Sentada junto a Penélope Cruz y Javier Bardem, la cantante convirtió la grada en una pasarela improvisada de orgullo pop. Lució una camiseta blanca vintage de España, sin logos modernos ni patrocinios visibles, con un sencillo cuello redondo en rojo y amarillo. El gesto más comentado, sin embargo, fue la bufanda de la selección colocada sobre la cabeza a modo de velo, una elección que muchos usuarios leyeron entre el footballcore, la estética monacal y la iconografía religiosa que ha acompañado esta nueva etapa de su carrera.
El momento más viral llegó tras el tercer gol de España, obra de Mikel Oyarzabal en el minuto 89. Con el marcador ya sentenciado, los altavoces del estadio hicieron sonar “Despechá”, el éxito de Rosalía de 2022. La cantante respondió emocionada, llevándose la mano al corazón y bailando junto a Cruz y Bardem en una escena que circuló rápidamente en redes y en las retransmisiones del partido.
Más allá de la celebración, su presencia fue leída como una inesperada demostración de poder blando español. En una misma grada coincidían el fútbol, el cine y la música: Rosalía, Penélope Cruz, Javier Bardem y Alexia Putellas, doble ganadora del Balón de Oro, condensaban una imagen de marca difícil de fabricar desde cualquier campaña institucional. Para muchos usuarios, el selfie compartido entre Rosalía, Cruz y Putellas fue la verdadera “triple corona” de la cultura femenina española.
España avanza así a octavos de final con autoridad, pero el paso del Mundial por Los Ángeles deja también una imagen ajena al marcador: Rosalía bailando “Despechá” en el SoFi Stadium, convertida por unos segundos en la celebración más reconocible de una selección que no solo gana partidos, sino que empieza a ocupar también el imaginario cultural del torneo.

