Entrevista

Nick Antosca, creador de Cape Fear: “Bardem es una fiera depredadora, pero una muy bella y encantadora”

Hablamos con Nick Antosca, creador de Cape Fear. Bardén da vida en su nueva serie al psicópata Max Cady, decidido a imponer a una familia aparentemente ordinaria el castigo que a su juicio merecen

Es, sin duda, uno de los villanos más icónicos de la ficción del último siglo: el psicópata Max Cady, decidido a imponer a una familia aparentemente ordinaria el castigo que a su juicio merecen. Fue creado por el novelista John D. MacDonald en Los verdugos (1957), y en la pantalla grande le dieron vida Robert Mitchum en El cabo del terror (1962) y Robert De Niro, a las órdenes de Martin Scorsese, en El cabo del miedo (1991). Ahora es Javier Bardem quien se mete en su piel en los 10 episodios de Cape Fear, que el propio Scorsese ha apadrinado en calidad de productor ejecutivo. Hablamos con Nick Antosca, creador y showrunner de la nueva serie.

¿Por qué sintió que era necesaria una nueva adaptación a la pantalla de la novela de John D. MacDonald?

He sido fan de las dos películas desde que era niño, y me causaron una gran impresión. Cuentan la historia de una familia americana aparentemente perfecta que se ve acosada por un monstruo, y eso es un arquetipo narrativo de gran potencial que merece ser actualizado en 2026. Cada versión de esta historia refleja a la perfección el zeitgeist en el que vio la luz, y en la actualidad nos azotan ansiedades y vulnerabilidades que no existían hace 20 años. Dicho de otro modo, hay muchas formas nuevas de aterrorizar a una familia.

¿Diría que la serie tiene algo de crítica a la institución familiar?

Sin duda. Tanto las películas como la serie plantean la misma pregunta, ¿qué estarías dispuesto a hacer para proteger a tu familia?, y esa es una cuestión cuya respuesta resulta cada vez más compleja. La película de 1962 habla del conflicto entre un monstruo y una familia americana virtuosa. En la de 1991, el monstruo es aún más depravado, y la familia ya no es tan perfecta; tiene algo de disfuncional y corrupta. Nuestra serie lleva más lejos esa evolución, porque la familia que la protagoniza no disfrutaría de la vida feliz y aparentemente perfecta que tiene si Max Cady no hubiera sido condenado e ingresado en prisión.

La versión de Cady que aporta Cape Fear también es distinta a la de sus predecesoras. Lo que el personaje quiere en la serie no es aniquilar a la familia, sino que ella misma se autodestruya, que hagan el trabajo sucio por él.

En efecto. Y hay otra diferencia esencial: mientras que en las dos películas queda claro desde el principio que el personaje es un villano decidido a aterrorizar y destruir a sus enemigos, a nosotros el formato episódico nos ha permitido más ambigüedad. Este Cady es un hombre que ha sufrido, que fue traicionado y que, a causa de ello, pagó un precio muy alto y doloroso. El espectador siente simpatía por él porque su deseo de venganza está más justificado. Y el personaje instrumentaliza esa simpatía tras salir de prisión, adoptando el papel de víctima inofensiva de un sistema corrupto. Me parece que esa dinámica refleja muy bien el clima en el que vivimos.

¿En qué sentido?

En la actualidad, constantemente nos hacemos preguntas como: ¿qué es verdad? ¿En qué puedo creer? En los años 60 la sociedad todavía conservaba cierta inocencia; en los 90 el cinismo ya se había apoderado de nosotros, y hoy en día ya no sabemos en qué creer porque las mentiras forman parte esencial de nuestra sociedad, a través de los bulos generados por la inteligencia artificial y el ciberacoso; incluso las fotografías, los audios y los vídeos han dejado de ser fiables. Por eso, la persona a la que inicialmente consideramos un villano puede resultar ser la víctima, o viceversa. Vivimos rodeados de paranoia, tanto por eso como porque siempre hay alguien observando y escrutando. Es el tipo de entorno del que un manipulador como Cady puede sacar el máximo provecho, presentándose como el bueno de la historia.

¿Por qué es Max Cady un villano tan icónico, y por qué cree que Javier Bardem es idóneo para encarnarlo?

Por un lado es como una bestia salvaje y, por otro, alguien increíblemente seductor y divertido. Eso lo convierte en una persona de la que no puedes apartar la vista. ¿Y qué actor actual puede aportar el magnetismo, la sensación de amenaza y la intensidad necesarias para el personaje, y con la misma brillantez con la que lo hicieron en su momento Robert Mitchum y después Robert De Niro? No podía imaginar a nadie más que a Bardem para el papel. Él es una fiera depredadora, pero uno muy bella y encantadora. Durante el rodaje, él transformó completamente su aspecto con tatuajes, lentillas y tinte capilar, y cuando llegaba a filmar traía consigo una energía muy particular que lo invadía todo. Nunca antes conocí a alguien capaz de eso.

La serie lleva a cabo una crítica a la perversa fascinación por las mentes asesinas que afecta a nuestra cultura, ejemplificada por el auge de un subgénero en el que usted ha trabajado repetidamente, el true crime. ¿Cómo explica esa atracción?

Nos fascina todo lo depravado que ocurre en las casas de nuestros vecinos, detrás de las cortinas de sus ventanas. El true crime nos recuerda que los verdaderos monstruos no son entidades sobrenaturales sino seres humanos y que, por tanto, nosotros mismos también tenemos la capacidad de convertirnos en criaturas monstruosas.

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