El Primavera Sound de 2026 reúne más de 150 artistas en 18 escenarios del Fórum de Barcelona. En los carteles, en la publicidad, en las pantallas gigantes que presiden la explanada verde, los nombres que encabezan la programación son Massive Attack, The Cure, Gorillaz y The XX. Cuatro actos. Todos masculinos o liderados por hombres. Si se añade a Bad Gyal —el quinto nombre grande del jueves y la única mujer en lo más alto del cartel—, la excepción confirma la regla: actúa pasada la una de la madrugada, en el horario más extremo de la noche, y no en el escenario principal sino en la franja en la que el festival ya transita hacia la electrónica de las horas pequeñas.
El contraste con la edición anterior es difícil de ignorar. En 2025, el festival construyó buena parte de su narrativa en torno a lo que la propia industria bautizó como “las Supernenas”: Chappell Roan, Charli xcx y Sabrina Carpenter encabezaron una programación que fue celebrada como un hito de visibilidad femenina en los grandes festivales europeos. En 2026, ese impulso no tiene continuidad en los puestos de mayor proyección. Ninguna artista en solitario preside los escenarios principales en los tres días centrales del festival a una hora razonable. La regresión es llamativa precisamente porque el punto de partida era alto.
Lo que el cartel revela no es la ausencia de mujeres —las hay, y algunas de las propuestas más interesantes de esta edición llevan nombre femenino, como Doja Cat—, sino su confinamiento sistemático en los horarios intermedios y los escenarios secundarios. Jade, que arrasa en Reino Unido con su debut en solitario tras Little Mix, actúa el viernes a las 00:30h. Amaarae, uno de los fenómenos del pop afrodiaspórico, lo hace a las 23:20h del mismo día. Pavvla, una de las voces más singulares del pop catalán, sale a escena el viernes a las 17:15h, a plena tarde y calor. KI/KI y Peggy Gou, dos de las mejores propuestas de electrónica del cartel, cierran los escenarios de baile de madrugada.
En el capítulo local, Juicy Bae y La Blackie completan una generación de nuevas voces urbanas que el festival programa en franjas de apertura. Talento real, visibilidad periférica. La lógica es siempre la misma: ellas están, pero no encabezan.
La pregunta de fondo no es si el festival tiene mujeres en el cartel, sino qué posiciones ocupan y qué dice eso sobre quién se considera capaz de llenar la explanada principal. Durante años, el Primavera Sound fue uno de los festivales europeos más citados en los debates sobre paridad en la música en vivo. Elaboró informes internos, se comprometió públicamente con objetivos de representación y fue señalado como modelo por organizaciones del sector. Esa reputación choca frontalmente con un cartel en el que cuatro de los cinco grandes nombres son masculinos, y el quinto actúa de madrugada.
El contexto sectorial sitúa el problema en su dimensión real. Según los datos más recientes sobre los diez macrofestivales españoles más concurridos, el promedio de artistas femeninas en cartel apenas subió del 24% en 2024 al 26% en 2025. En los puestos de cabeza, la brecha es aún más pronunciada: a nivel global, solo una de cada cinco actuaciones en los escenarios principales corresponde a mujeres, y el porcentaje cae al entorno del 1% cuando se habla exclusivamente de headliners. El propio Primavera Sound es consciente de esa realidad: en 2023 fue invitado por el Parlamento del Reino Unido a comparecer en su consulta sobre misoginia en la industria musical, donde su director defendió la importancia de la paridad en los festivales como palanca de cambio para el sector.
La Fundació Primavera Sound mantiene una política de equidad de género publicada en su web y ha impulsado iniciativas como el programa Nobody is Normal, orientado a la prevención de la violencia de género y la creación de entornos seguros en los recintos. Ese compromiso institucional contrasta con los datos del cartel de 2026: de los cinco nombres que encabezan la programación en la explanada del Fórum, cuatro son grupos o proyectos liderados por hombres y uno es una mujer que actúa pasada la una de la madrugada. La distancia entre la política declarada y las decisiones de programación en los puestos de mayor visibilidad es, este año, más visible que nunca.

