FUERZAS ARMADAS

A las puertas de la gloria: la primera mujer riojana que quiso (y no pudo) acceder a las Fuerzas Armadas

Alegría Vallejo soñaba con servir a su país, pero la ley se lo impidió: cuando pudo hacerlo, ya era demasiado tarde

La base de Agoncillo en La Rioja
EFE

A comienzos de los ochenta, una mujer riojana soñaba con el ingreso en las Fuerzas Armadas españolas (FAS).

En aquel momento, esto todavía no era posible, ya que la primera vez que las FAS abrieron sus puertas a las mujeres fue en 1988. La apertura completa no sucedería hasta unos pocos años después.

Pero Alegría Vallejo Pascual estaba decidida y luchó mucho por su sueño.

Tal y como contó hace unos años al diario La Rioja, la joven Alegría había terminado el bachillerato y no tenía claro qué rumbo tomar en su vida. Un día, vio una entrevista a la senadora y diputada María Pilar Salarrullana, quien hablaba de la ausencia de la mujer en los ejércitos españoles.

Esta entrevista le conmovió, y encontró un propósito al cual ceñirse. Así pues, envío una carta solicitando el ingreso a la Academia de Suboficiales de Lérida (Lleida). Concretamente, esperando una aceptación en alguna plaza para artillería. Era la unidad que más le llamaba la atención.

Vallejo Pascual llegó a ponerse en contacto con Salarrullana esperando que pudiera ayudarle. Pero el rechazo a su solicitud llegó igualmente, lo que le hizo sentir una fuerte frustración por la situación.

No obstante, la riojana no era la única mujer con intenciones de servir en las Fuerzas Armadas.

Una autorización de las Fuerzas Armadas que llegó demasiado tarde a la mujer riojana

primera mujer soldado España
Imagen de archivo de unas militares españolas.
Ministerio de Defensa

En España, había más mujeres con este deseo, y estas poco a poco se hicieron notar cada vez más. Vallejo asegura al mencionado diario que incluso se escribían entre ellas para apoyarse colectivamente.

La población femenina empezó a acudir a los tribunales para conseguir su ingreso. Además, la llegada de la mujer a los ejércitos de otros países de la OTAN y de la CEE, a las que España pertenecía desde hacía poco tiempo, también jugó un papel muy importante.

Finalmente, la política española dejó de mirar hacia otro lado. El 22 de febrero de 1988 se aprobó el Real Decreto-ley 1/1988 que regulaba la incorporación de la mujer a las FAS.

Esta apertura hizo que Alegría Vallejo se planteara intentar conseguir, al fin, hacer su sueño realidad. Pero a esas alturas, le faltaban las ganas para hacerlo. La mujer originaria de La Rioja ya estaba inmersa en el mercado laboral y no pensó en retomar los estudios.

Anteriormente, según reveló a La Rioja, había opositado para ser Policía Local. Logró superar las pruebas físicas con una nota de 10, pero no consiguió aprobar la prueba psicológica.

Sobre esto, la reflexión de Vallejo fue la de no sentir arrepentimiento por no intentar de nuevo el ingreso al servicio militar. Y, a su vez, también se enorgullece de haber sido una de las mujeres que lucharon para que al menos otras pudieran lograrlo.

Por ello, espera que las presentes y futuras generaciones de mujeres militares españolas luchen contra las barreras autoimpuestas y las ya existentes, y persigan sus sueños.

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