La imagen de Jamie Chadwick al volante de un Williams vuelve a poner a una mujer dentro de un Fórmula 1. La británica completó esta semana un test con el FW47 en Portimão, un paso más en una carrera marcada por la búsqueda de un lugar entre los mejores monoplazas del mundo. Su historia, sin embargo, va mucho más allá de un día de pruebas: representa un camino que todavía ninguna mujer ha conseguido completar hasta la parrilla de un Gran Premio. Mientras la F1 Academy trata de construir una cantera femenina capaz de llegar a la élite, Susie Wolff lleva años empujando para que esa puerta se abra y tiene claro que el momento puede estar más cerca de lo que parece: en 2025 aseguró que veremos a una mujer competir en Fórmula 1 dentro de diez años.
Otro paso hacia la parrilla
Jamie Chadwick ya sabe lo que significa acercarse al límite de un Fórmula 1, pero esta semana ha vuelto a hacerlo realidad. La británica de 28 años completó el pasado lunes 32 vueltas en el Autódromo Internacional do Algarve al volante del FW47 de Williams, dentro de un test privado del equipo. No era una sesión oficial de un Gran Premio ni un intento de hacerse con un asiento: Williams aprovechó la jornada para recopilar datos de cara al regreso de Portimão al calendario en 2027. Aun así, el momento tiene un peso especial. Chadwick se convirtió en la segunda mujer que prueba un monoplaza de F1 de Williams, después de Susie Wolff en 2015.
La piloto inglesa lleva siete años vinculada a la escudería, desde que entró en su academia en 2019. En ese tiempo ha ganado las tres primeras temporadas de las W Series y ha dejado también su huella en Indy NXT y en las European Le Mans Series. Ahora ejerce como embajadora de Williams y asesora de F1 Academy, desde donde trabaja con las jóvenes que buscan seguir un camino que ella conoce bien. Su propia historia, además, conecta directamente con la mujer que ocupa el centro de esta historia: Chadwick ha contado que, cuando era niña, ver a Susie Wolff subirse a un Williams le sirvió de inspiración. Ahora ha sido ella quien ha ocupado ese mismo asiento.

La cantera que busca llegar a la F1
La F1 Academy nació en 2023 con una idea clara: crear un campeonato que ayudara a las jóvenes pilotos a avanzar desde el karting hacia los monoplazas y, después, a categorías como Fórmula 3. Es una competición de nivel Fórmula 4 en la que solo participan mujeres de entre 16 y 25 años. En 2026 hay 18 pilotos repartidas en seis equipos, con coches iguales para todas, lo que permite que la diferencia esté principalmente en las manos de cada piloto.
Además, la F1 Academy corre dentro de algunos fines de semana de Fórmula 1. Las pilotos tienen entrenamientos, clasificación y dos carreras, aunque en algunas citas hay una tercera. No es solo competir: la categoría también busca que las jóvenes acumulen kilómetros, experiencia y formación para dar el siguiente salto. Las campeonas, sin embargo, reciben apoyo para continuar su carrera en otras categorías.
Pero ahí está la parte complicada. Ganar en la F1 Academy no abre directamente las puertas de la Fórmula 1. Después hay que seguir progresando por categorías superiores y conseguir un asiento. La Academy puede ser el camino, pero todavía queda mucho recorrido hasta llegar a un Gran Premio. Y esa es la barrera que ninguna mujer ha conseguido superar hasta ahora: probar un Fórmula 1 es una cosa; disputar una carrera del Mundial, otra muy distinta.

La profecía de Susie Wolff
Susie Wolff sabe mejor que nadie lo difícil que es llegar hasta ahí. En 2014 se convirtió en la primera mujer en más de dos décadas en participar en un fin de semana de Fórmula 1 y, un año después, dejó de competir. Pero su relación con la F1 no terminó cuando se bajó del coche. Hoy trabaja desde otro lugar: intenta conseguir que la siguiente mujer no tenga que conformarse con unas vueltas de entrenamiento, sino que pueda quedarse.
Por eso su frase pesa más ahora. En 2025, como directora de F1 Academy, Wolff aseguró que veremos a una mujer competir en Fórmula 1 dentro de diez años. No hablaba de una prueba ni de una aparición puntual, sino de llegar a la parrilla. Su objetivo pasa por aumentar el número de niñas que empiezan a competir, mejorar su camino hacia las categorías superiores y conseguir que haya más talento femenino preparado para ocupar uno de los pocos asientos disponibles.

Y ahí es donde encajan las imágenes de Portimão. Chadwick no ha conseguido todavía ese asiento y un test tampoco lo acerca automáticamente a él. Pero hace diez años era Wolff quien se ponía al volante de un Williams. Ahora es Chadwick quien ocupa ese mismo lugar después de haber contado que aquella imagen la inspiró para convertirse en piloto. Quizá todavía no sea la llegada. Pero sí otra señal de que el camino que Wolff imaginó empieza, poco a poco, a tener más nombres.

