De María de Villota a Luna Fluxá: las mujeres abren camino en la Fórmula 1 mientras la parrilla espera a su próxima piloto

El auge de F1 Academy, el crecimiento de la cantera y el papel de figuras como Susie Wolff muestran el cambio femenino en el automovilismo

Mujeres en la Fórmula 1 - Deportes
Montaje con una fotografía de archivo de Carmen Jorda.
Artículo14

La Fórmula 1 nunca había tenido tantas mujeres mirando hacia la pista. Más de 830 millones de personas forman ya parte de la comunidad mundial de aficionados al campeonato y el 42% de esa enorme masa de seguidores es femenina. El cambio se ha acelerado todavía más durante 2026: las mujeres representan alrededor de tres de cada cuatro nuevos aficionados que se están incorporando al deporte. Sin embargo, cuando se apagan los semáforos y comienza la carrera, la imagen continúa siendo muy diferente. La parrilla sigue sin tener una mujer.

La contradicción resume buena parte de la situación actual de las mujeres en la Fórmula 1. Su presencia crece entre los aficionados, dentro de los equipos, en las estructuras de rendimiento, en los despachos y, poco a poco, también en las categorías inferiores. Pero el último gran salto sigue pendiente. Desde que Lella Lombardi disputó su última carrera en 1976, ninguna mujer ha vuelto a tomar la salida de un Gran Premio del Mundial.

Medio siglo después, el camino hacia ese asiento comienza a parecer algo menos imposible. Las historias de María de Villota, Susie Wolff, Carmen Jordá, Angela Cullen y Luna Fluxá pertenecen a generaciones y ámbitos distintos, pero juntas permiten entender cuánto ha cambiado la Fórmula 1 y cuánto queda todavía por cambiar.

María de Villota, cuando llegar hasta un Fórmula 1 ya era hacer historia

Las mujeres en la Fórmula 1
María de Villota.

En España, pocos nombres representan mejor aquella primera batalla que María de Villota. Hija del expiloto Emilio de Villota, construyó durante años una carrera que pasó por diferentes campeonatos antes de acercarse a la cúspide del automovilismo. Compitió en Fórmula 3000, las 24 Horas de Daytona, el WTCC o la Superleague Formula, entre otras categorías, hasta convertirse en la primera española que pilotó un Fórmula 1.

En 2011 realizó un test con Lotus Renault en Paul Ricard. Un año después, Marussia la incorporó como piloto de pruebas. Nunca llegó a disputar un Gran Premio, una precisión necesaria para dimensionar correctamente su trayectoria, pero su presencia dentro de una estructura de F1 tenía entonces un significado extraordinario. De Villota había conseguido entrar en un territorio donde las mujeres apenas tenían referentes.

Su carrera cambió para siempre el 3 de julio de 2012. Durante un test aerodinámico de Marussia en el aeródromo británico de Duxford sufrió un gravísimo accidente. Sobrevivió después de varias operaciones y perdió el ojo derecho, unas secuelas que pusieron fin a su trayectoria como piloto profesional.

Pero su relación con el automovilismo no terminó allí. María de Villota formó parte de la Comisión de Pilotos de la FIA, fue embajadora de Women in Motorsport y convirtió los meses posteriores a su accidente en una etapa de divulgación, seguridad vial y defensa de las oportunidades para otras mujeres. La FIA la definió tras su muerte, en octubre de 2013, como una figura de referencia para las mujeres dentro del deporte del motor.

Su importancia para entender a las actuales mujeres en la Fórmula 1 va mucho más allá de haber pilotado uno de estos coches. De Villota perteneció a una generación en la que llegar hasta la puerta ya suponía romper una barrera.

Susie Wolff pasó de perseguir un asiento a intentar crear el camino

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Susie Wolff rodando con un Fórmula 1.

La trayectoria de Susie Wolff cuenta el siguiente capítulo. La escocesa empezó en el karting con ocho años, pasó por la Fórmula Renault británica, la Fórmula 3 y el DTM hasta incorporarse en 2012 como piloto de desarrollo de Williams. Allí trabajó en simulador y desarrollo técnico antes de recibir una oportunidad que llevaba décadas sin producirse.

En el Gran Premio de Gran Bretaña de 2014 participó en la primera sesión de entrenamientos libres. Se convirtió así en la primera mujer desde 1992 en participar en un fin de semana oficial de Fórmula 1. Repitió en Alemania y volvió a disputar sesiones de entrenamientos durante 2015, aunque nunca consiguió el asiento titular que perseguía.

Cuando anunció su retirada aquel año, su carrera tomó una dirección inesperada. Wolff creó Dare to be Different para acercar el automovilismo a niñas y jóvenes, una iniciativa que posteriormente se integraría en Girls on Track. Después acumuló experiencia directiva en Venturi Racing, dentro de la Fórmula E, y en marzo de 2023 fue nombrada directora general de F1 Academy.

El simbolismo resulta difícil de ignorar. La mujer que no consiguió alcanzar la parrilla dirige ahora la estructura creada para aumentar las posibilidades de que otra sí lo consiga.

F1 Academy trabaja precisamente sobre uno de los principales problemas históricos del automovilismo femenino: la escasez de pilotos desde las primeras etapas de formación. En 2026 cuenta con 18 corredoras repartidas entre seis equipos y con apoyo directo de estructuras vinculadas a la Fórmula 1. Ya no se trata únicamente de encontrar una mujer excepcional cuando está a las puertas de la élite, sino de ensanchar una cantera que durante décadas fue demasiado pequeña.

Carmen Jordá y Angela Cullen: entrar en la F1 sin estar en la parrilla

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Angela Cullen.

La transformación de las mujeres en la Fórmula 1 tampoco puede medirse exclusivamente por el número de pilotos. El paddock moderno alberga una enorme estructura de ingenieros, estrategas, fisioterapeutas, preparadores, responsables deportivos y directivos cuyo trabajo termina influyendo en lo que sucede sobre el asfalto.

Carmen Jordá ejemplifica una de esas evoluciones. La española fue piloto de desarrollo de Lotus y posteriormente de Renault tras haber competido en categorías como GP3. A finales de 2025 regresó al entorno de la Fórmula 1 desde un lugar diferente: asumió la dirección del proyecto femenino de Alpine vinculado a F1 Academy.

Su historia dibuja un cambio generacional en sí misma. Primero intentó hacerse un hueco como piloto dentro de una estructura construida fundamentalmente alrededor de hombres; años después ha regresado para acompañar y desarrollar a las jóvenes que intentan recorrer ese mismo camino.

El caso de Angela Cullen permite ampliar todavía más la fotografía. La neozelandesa se incorporó al entorno profesional de Lewis Hamilton en 2016 como fisioterapeuta, entrenadora y asistente. Durante años se convirtió en una de las figuras más reconocibles del reducido círculo que acompañaba al siete veces campeón del mundo durante su etapa en Mercedes.

Ambos separaron sus caminos profesionales en 2023, pero Cullen regresó junto a Hamilton cuando el británico comenzó su nueva etapa con Ferrari en 2025, integrada en su estructura personal de rendimiento. Su historia recuerda que la presencia femenina dentro de la F1 no comienza ni termina en quien lleva el volante: el rendimiento de los pilotos depende también de profesionales que trabajan lejos de los focos.

Luna Fluxá y una generación que empieza desde otro punto

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Luna Fluxá.

Y después está Luna Fluxá. Su historia probablemente sea la que mejor permite medir la distancia recorrida desde María de Villota. La mallorquina tiene 15 años, compite en Fórmula 4 y forma parte de la órbita de Mercedes. La escudería le proporciona recursos relacionados con nutrición, psicología deportiva y rendimiento mientras ella compagina los estudios con entrenamientos, carreras y viajes.

Su objetivo no admite demasiadas interpretaciones: quiere avanzar desde la Fórmula 4 hasta la Fórmula 3, después alcanzar la Fórmula 2 y terminar algún día en la Fórmula 1. Primero admiró especialmente a Lewis Hamilton y ahora reconoce sentirse atraída por la mentalidad competitiva de Max Verstappen. Pero lo verdaderamente significativo no es únicamente hacia dónde mira, sino desde qué lugar comienza a recorrer el camino.

María de Villota tuvo que abrirse paso en una época en la que las oportunidades específicas prácticamente no existían. Fluxá pertenece a una generación que encuentra academias de grandes fabricantes, preparación especializada, campeonatos destinados a desarrollar talento femenino y una Fórmula 1 mucho más consciente del problema.

Eso no significa que la igualdad haya llegado. La propia Fluxá explicaba este año la realidad de su campeonato con una frase reveladora: de toda la parrilla, únicamente tres eran mujeres. El embudo continúa empezando mucho antes de llegar a la F1.

La última frontera de las mujeres en la Fórmula 1

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Un grupo de fans junto a Lewis Hamilton.
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La historia ofrece perspectiva. Maria Teresa de Filippis se convirtió en 1958 en la primera mujer que tomó la salida de un Gran Premio del Mundial. Lella Lombardi fue la segunda y continúa siendo la única que ha puntuado: consiguió medio punto en el accidentado Gran Premio de España de 1975. Desde 1976 ninguna mujer ha vuelto a disputar una carrera del campeonato.

El contraste con la Fórmula 1 de 2026 resulta enorme. Las mujeres son ya el 42% de los aficionados y constituyen una parte fundamental de la expansión mundial del campeonato. F1 Academy atrae además un seguimiento especialmente elevado entre el público femenino, mientras los grandes equipos han comenzado a involucrarse directamente en el desarrollo de nuevas pilotos.

La pregunta, por tanto, ya no es si existen mujeres en la Fórmula 1. Están en las gradas, en las academias, en los departamentos de rendimiento, en estructuras deportivas y en puestos de dirección. También están cada vez más presentes en las categorías desde las que se construyen las futuras estrellas del campeonato.

La gran incógnita es cuánto tardará todo ese movimiento en alcanzar el lugar más visible de todos. María de Villota llegó hasta un Fórmula 1 cuando hacerlo parecía casi una anomalía. Susie Wolff consiguió participar en sesiones oficiales y ahora dirige el proyecto que intenta cambiar el futuro. Carmen Jordá ha regresado para trabajar con la siguiente generación. Angela Cullen demuestra que el paddock hace tiempo que dejó de ser exclusivamente masculino. Y Luna Fluxá tiene delante una escalera que antes apenas existía.

La Fórmula 1 ya está cambiando con ellas. Ahora queda saber quién será la primera capaz de completar el camino hasta la parrilla.

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