Alexia Putellas ha cambiado una certeza por una incógnita. Después de 14 años en el FC Barcelona, el club en el que creció, se convirtió en una de las grandes figuras del fútbol mundial y levantó 38 títulos, la centrocampista ha decidido abandonar por primera vez el entorno que conocía para probarse en Inglaterra. En su primera entrevista desde que dejó el Barcelona, concedida a la BBC, explica cómo afronta este nuevo capítulo lejos de casa.
Su nuevo destino es London City Lionesses, un proyecto joven e independiente que ha convertido su fichaje en una de las grandes operaciones de la Women’s Super League. El cambio implica mucho más que una nueva camiseta: otra competición, otro vestuario, otro idioma y una ciudad que todavía está aprendiendo a hacer suya.
A sus 32 años, Alexia vuelve a ocupar un lugar poco habitual para ella: el de futbolista nueva en un equipo. Y, lejos de esconderse ante esa incertidumbre, parece encontrar ahí parte de su motivación. Cuando le preguntan si todavía puede mejorar después de todo lo que ha conseguido, responde sin dudar: “Sí, por supuesto. Siempre. Día tras día quiero aprender cosas”.
Su forma de entender la profesión tampoco ha cambiado: “Así es como veo este trabajo. Seguir adelante, no parar nunca y ser lo mejor que pueda”.
Antes de ser La Reina
Antes de convertirse en una de las grandes referentes del fútbol femenino, Alexia Putellas fue una niña para la que jugar al fútbol era simplemente parte de su vida. En su casa se veían los partidos del Barcelona y ella encontraba cualquier lugar para tener un balón cerca: “Simplemente tenía el balón en los pies y jugaba todo el tiempo: en el parque, en la calle, a veces en casa”.
Aquello ocurrió en una época en la que el fútbol femenino todavía estaba muy lejos de la visibilidad actual. La propia Alexia recuerda que, cuando era pequeña, el deporte que quería practicar no parecía pensado para las mujeres: “En España, el fútbol es el deporte típico. Cuando yo era pequeña no era para mujeres, pero afortunadamente ahora sí lo es”.
Su camino comenzó en las categorías inferiores y pasó por La Masia, aunque tuvo que abandonar el Barcelona cuando desapareció el equipo femenino de su categoría. Después llegaron el Espanyol y el Levante, hasta que en 2012 regresó al club azulgrana.
Lo que vino después ya forma parte de la historia: diez Ligas, cuatro Champions y 38 títulos con el Barcelona, además de dos Balones de Oro consecutivos, en 2021 y 2022. Con España también levantó el Mundial de 2023 y alcanzó la final de la Eurocopa de 2025.
Pero al hablar de aquella niña que jugaba en cualquier sitio, Alexia no parece tan diferente de la futbolista que hoy llega a Londres: “Siempre quiero aprender cosas”.

Hambre después de ganarlo todo
Su salida del Barcelona tiene un componente especialmente llamativo: Alexia deja atrás un equipo acostumbrado a disputar los grandes títulos europeos para incorporarse a un club que todavía está construyendo su identidad.
London City Lionesses no puede ofrecerle la historia ni el palmarés del conjunto azulgrana. Sí le ofrece, en cambio, un escenario completamente diferente y la posibilidad de participar en el crecimiento de un proyecto desde dentro. Para Alexia, no existe contradicción entre la ambición de una jugadora acostumbrada a ganar y la dimensión actual de su nuevo club: “Las dos cosas pueden convivir: mi mentalidad y el momento del proyecto”.
Tampoco quiere que su llegada se reduzca a la presencia de una estrella mundial. Su intención es asumir las necesidades del equipo: “Voy a aportar al proyecto lo que necesite de mí”.
Y deja clara la actitud con la que afronta el reto: “Estoy al 100% comprometida”. También conserva intacto su espíritu competitivo: “Estoy hambrienta de ganar, de ser mejor cada día y de luchar con mis compañeras por la victoria”.
La temporada todavía no ha empezado, pero Alexia ya piensa en el primer obstáculo. London City se estrenará el 4 de septiembre frente al Manchester United: “Todo gira alrededor del Manchester United”.
Será entonces cuando toda la expectación que acompaña a su fichaje tenga que desaparecer durante 90 minutos. El nombre quedará fuera y solo importará la futbolista.
La lesión que dejó una lección
La Alexia que llega a Inglaterra tampoco es exactamente la misma que dejó Barcelona. En ese camino hubo una parada obligatoria: la rotura del ligamento cruzado anterior que sufrió en 2022, justo antes de la Eurocopa.
La lesión la dejó fuera del torneo y abrió uno de los periodos más complicados de su carrera. La recuperación fue larga, pero también le permitió cambiar la relación que tenía con determinados momentos del fútbol: “Desde la lesión del cruzado disfruto de todo”.
No habla de disfrutar en el sentido de tomarse la competición con menos intensidad. Para ella, la clave está en aprender incluso durante los momentos más pequeños: “No se trata simplemente de divertirse. Se trata de aprender algo y después disfrutar de haber aprendido eso”.
La experiencia no redujo su exigencia. Alexia sigue describiéndose de la misma manera: “Soy simplemente una persona que ama lo que hace”. Y añade: “Me encanta competir, me encanta el fútbol, me encanta entrenar y me encanta mejorar”.
Esa última palabra resulta especialmente importante para entender su decisión de marcharse a Inglaterra. Hay cosas que en Londres todavía no domina y precisamente por eso le interesan: “Siempre estoy esperando cosas mejores“.

Eder Maestre, su entrenador en London City, ha destacado su capacidad para influir sobre el equipo casi como una entrenadora dentro del campo. Alexia explica que esa comunicación puede producirse incluso sin hablar: “En mi opinión, si te doy un pase sin hablar, ya te estoy dando información”.
Un mismo pase puede contener mensajes diferentes: “Quizá te estoy dando ese pase porque quiero que recibas un mensaje como ‘vamos‘ o ‘nos quedamos‘”. Incluso la intensidad con la que se entrega el balón puede tener un significado: “Si es un pase más fuerte, es para que lo controles, o quiero que cambiemos el juego o lo que sea. Es simplemente lenguaje futbolístico”. Es una lectura del juego que considera especialmente ligada a su formación en Barcelona: “Quizá mejoré eso en Barcelona por el estilo de juego”.
Para Alexia, entender el contexto es tan importante como ejecutar una acción correctamente. Por eso destaca aquellos entrenamientos en los que el objetivo era comprender lo que estaba ocurriendo: “Los mejores ejercicios que he hecho en un entrenamiento tienen que ver con entender lo que está pasando en el partido”.
La conclusión es clara: “Si entiendes lo que está pasando en el partido, estarás un paso por delante de tus rivales”. Ahora le toca descifrar el fútbol de London City. Nuevas compañeras, nuevos movimientos y una propuesta que todavía está conociendo: “Cuando entreno, intento entender la manera en la que queremos jugar”.
La reina que dice que nunca tuvo corona
Durante años, en España se consolidó un apodo alrededor de Alexia: ‘La Reina‘. Su figura trascendió el terreno de juego y llegó a protagonizar murales en Barcelona. Después de su segundo Balón de Oro, Nike incluso le regaló una corona dorada personalizada.
Ella, sin embargo, nunca ha sentido que esa imagen represente quién es: “Intento no pensar en ello y simplemente ser yo”. Por eso tampoco acepta demasiado bien la idea de que haya dejado una corona en Barcelona. Cuando se lo plantean, su reacción es inmediata: “No tenía una corona. Es cosa de los medios”
Dentro del vestuario tampoco se veía de una manera diferente al resto: “Yo era simplemente otra compañera de equipo y me siento así, aunque me llamen ‘La Reina’”.
Esa misma mentalidad es la que quiere llevar a Londres. Sus nuevas compañeras no necesitan tratarla como una figura superior por todo lo que ha conseguido: “No creo que nadie tenga que imaginar que ‘tengo una corona’ ni nada de eso porque ellas son tan buenas que no necesitan nada de mí”.
Al hacer balance de su etapa en Barcelona, tampoco escoge los títulos como principal legado. Prefiere pensar en la huella que pudo dejar dentro del equipo: “Solo espero haber dejado el equipo en una posición mejor que cuando llegué. Eso me haría sentir muy bien”. Y hay algo más que se lleva consigo: “Disfruté jugando con ellas y espero que ellas también lo disfrutaran”.

La Alexia que todavía se pone nerviosa
Hay una paradoja en la figura de Alexia: pese a haberse acostumbrado a los grandes escenarios, no disfruta especialmente cuando todas las miradas están sobre ella.
Su primera comparecencia ante los medios ingleses fue “un poco aterradora”. El idioma añadió una dificultad extra, porque todavía está aprendiendo inglés y, especialmente, el vocabulario futbolístico.
Alexia optó por reírse de la situación: “Perdonad, estoy aprendiendo el lenguaje futbolístico. ¡Esta rueda de prensa quizá ha llegado demasiado pronto!”
En ese proceso tiene dos apoyos conocidos. Jana Fernández, una de sus mejores amigas, comparte vestuario con ella en London City, mientras que Mapi León también ha llegado este verano desde Barcelona. Tenerlas cerca le da tranquilidad: “Me hace sentir más segura”.

Una nueva vida
El cambio de país también trae consigo problemas mucho más cotidianos. Antes de preocuparse por títulos o partidos, Alexia tiene que encontrar casa: “He estado buscando un apartamento. No es barato. Bueno, en Barcelona tampoco es barato”.
También está descubriendo algo tan sencillo como dónde hacer la compra. Lo que en Barcelona conocía de memoria ahora vuelve a ser una tarea nueva: “Estoy buscando dónde tengo que ir a comprar, cosas normales que en Barcelona, por supuesto, ya sabía. Ahora, aquí, todo es nuevo”. Y luego está Londres, con una de sus características más conocidas: “Hay mucho tráfico aquí”.
Su familia ya ha ido a visitarla y, junto a Jana, ha preparado una lista de lugares que quieren conocer. También tenía previsto reencontrarse con Keira Walsh, antigua compañera en Barcelona e internacional inglesa, aunque la cena tuvo que aplazarse.
Mientras descubre la ciudad, sus nuevas compañeras ya le han dado algunas pistas sobre lo que encontrará en la Women’s Super League. Algunas amigas le han advertido de la dureza de la competición: “Algunas me dijeron que es una liga dura y que me van a pegar”.
Alexia responde entre risas: “Pero no pasa nada, estoy preparada para eso”. El consejo que más se repite, sin embargo, es otro: disfrutar: “Simplemente disfruta de la liga porque los partidos son una locura”. Y también los desplazamientos: “Aunque vayas a jugar fuera, es algo diferente, algo especial”.

Alexia y el desayuno inglés
La adaptación a Inglaterra también se mide en la mesa. Alexia ya ha probado uno de los clásicos británicos y el resultado ha sido bastante claro: “He probado un desayuno inglés. Es bastante diferente al de España”.
Las salchichas y los huevos aprobaron. Las alubias, no: “No me gustaron las alubias, pero las salchichas y los huevos… estaban bien”.
La diferencia le resulta especialmente curiosa porque, desde la perspectiva española, ese ingrediente pertenece a otro momento del día: “Para los españoles es raro. Normalmente nosotros tomamos alubias en la cena o en la comida, pero no en el desayuno”. Todavía le queda mucho por descubrir: “Todavía no conozco la cultura inglesa”.
También las redes sociales están haciendo su parte. Su TikTok empieza a mostrarle expresiones habituales del inglés británico, entre ellas una que ya reconoce: innit (una forma coloquial de isn’t it?, equivalente a “¿verdad?” o “¿no?”).
Con el tiempo tampoco quiere precipitarse. De momento, está satisfecha: “El tiempo no está mal ahora”. Aunque los ingleses ya se han encargado de advertirle de lo que viene: “Cada vez que digo eso, la gente me responde: ‘Vale, espera a octubre y noviembre‘”. Por ahora, las alubias parecen ser su mayor desencuentro con la vida británica.
Una reina que vuelve a empezar
La primera aparición de Alexia ante los medios ingleses permite descubrir una versión diferente de una futbolista que durante años pareció tenerlo todo bajo control. En Barcelona conocía el club, el vestuario y la competición. En Londres vuelve a preguntar, aprender y adaptarse.
Pero quizá eso sea precisamente lo que buscaba. No ha llegado a Inglaterra para demostrar que es Alexia Putellas. Eso ya lo ha demostrado durante años. Ha llegado para descubrir cómo encaja esa futbolista en un contexto completamente nuevo.
Y, cuando explica por qué sigue jugando, su respuesta vuelve a ser sencilla: “Soy simplemente una persona que ama lo que hace”.
Después de 14 años en Barcelona, Alexia ha elegido algo que no necesitaba: empezar de nuevo. Y quizá ahí esté precisamente el sentido de su fichaje por London City Lionesses: todavía hay una pregunta que ni siquiera una futbolista con 38 títulos puede responder: ¿Hasta dónde puede llegar?

