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Andrea Amil y Lorena Juanas, protagonistas de las sesiones AFE FutFem: “Esto abre muchas puertas”

Compañerismo, disciplina y recursos profesionales: el escudo de la AFE para potenciar el trabajo de las futbolistas que esperan su gran oportunidad

Lorena Juanas en las Sesiones AFE
Lorena Juanas en las Sesiones AFE

El mercado estival de fichajes suele ser sinónimo de ilusión para los aficionados, pero a menudo se convierte en un desierto de incertidumbre y entrenamientos en solitario para aquellas jugadoras que finalizan contrato y se encuentran sin club. Ante esta realidad, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), el principal sindicato que vela por los derechos laborales en el fútbol nacional, ha consolidado un salvavidas que va mucho más allá: las Sesiones AFE FutFem. Esta iniciativa, que celebra ya su tercera edición, reúne a 24 futbolistas en una concentración de alto rendimiento en Los Ángeles de San Rafael para ofrecerles un ecosistema idéntico al de la máxima categoría mientras encuentran un nuevo destino.

Históricamente, las Sesiones AFE han sido un pilar fundamental en el fútbol masculino, su salto al fútbol femenino representa un movimiento clave en la lucha por la igualdad de recursos y la dignificación de la profesión. Desde Artículo 14 hemos querido adentrarnos en esta dinámica de la mano de dos de sus protagonistas: la portera Andrea Amil, con reciente bagaje en clubes gallegos como el Bergantiños CF y el Victoria CF, y la centrocampista Lorena Juanas, una jugadora experimentada, con pasado en el Orientación Marítima, que conoce de primera mano el valor de estas concentraciones.

Andrea Amil en las Sesiones AFE

Un cuerpo técnico profesional

La principal barrera para una jugadora libre durante el verano es la pérdida del estado de forma y del ritmo competitivo por la falta de medios. AFE rompe esa barrera poniendo a su disposición unas instalaciones de élite y un staff multidisciplinar. Como bien explica la guardameta Andrea Amil, esta iniciativa les beneficia directamente al darles “todo lo necesario para mejorar como deportistas”, destacando que cuentan con nutricionista y “un cuerpo técnico que en otro lado a lo mejor no podríamos tener”. Para la portera gallega, el trato y la exigencia diaria las hace sentir “como si fuéramos profesionales” en todos los niveles, haciendo que las jugadoras aumenten su  nivel competitivo.

Pero el valor de las Sesiones AFE no se limita a la preparación física. Para Lorena, esta concentración es una herramienta que “abre muchas puertas, ya no solo a nivel de encontrar equipo, sino también a que una jugadora coja confianza, esté en plena forma también para llegar a su equipo, recuperarse de una lesión y demás”. De este modo en el momento en que suene el teléfono y un club cierre su fichaje, la jugadora llegue en óptimas condiciones, lista para saltar al césped sin necesidad de una pretemporada adaptada.

Compañerismo en la máxima competitividad

Reunir en un a misma concentración a 24 futbolistas que compiten por un mismo objetivo, a priori, puede generar un clima de individualismo. Sin embargo, la convivencia crea una empatía que transforma la presión en motivación colectiva. Lejos de verse como rivales, las jugadoras retroalimentan su nivel.

Lorena Juanas dando un pase en una de las Sesiones AFE

Andrea lo define como un ambiente “muy bueno y muy competitivo”, argumentando que, dado que todas buscan el mismo fin, “siempre puedes sacar lo mejor de tu compañera, la compañera de ti, y al final remamos todas con el mismo objetivo”. Una visión que comparte plenamente Lorena, quien reconoce que, “a pesar de que hay quizá una diferencia de edad o de objetivo”, el clima en el vestuario es excelente porque son conscientes de que “el objetivo también tiene que ser el de la compañera y el de todas, y trabajar todas juntas por conseguirlo”.

Las oportunidades y acortar la brecha

Más allá del escaparate que suponen los partidos amistosos organizados por AFE, donde directores deportivos de toda España y del extranjero toman buena nota del talento disponible, estas sesiones cumplen una función reivindicativa. Son un reflejo de lo que debe ser el estándar en el fútbol femenino. Lorena lo tiene claro y considera que este tipo de respaldo institucional “protege a la jugadora” y ayuda a creer “que se puede llegar a estar en un buen nivel, que no haya tanta distancia con el masculino y poder profesionalizar todo un poquito más”. De todo el engranaje que las rodea estos días, la centrocampista se queda con “la disciplina que pone todo el mundo” y con el hecho de “darle la seriedad” que merece el fútbol femenino.

Esa seriedad es la que alimenta la ambición de jugadoras como Andrea Amil, que afronta el futuro sin ponerse techos. Preguntada por sus próximos pasos, la portera se muestra rotunda: su objetivo “clarísimo” es llegar a la élite y “debutar en la Liga Profesional”. Una meta para la que está dispuesta a hacer las maletas si es necesario, asegurando que no le cierra “las puertas a nada”, incluida la opción de salir al extranjero.

Andrea Amil haciendo trabajo específico de porteras en un entrenamiento de la AFE

Mientras el mercado apura sus semanas clave, las Sesiones AFE demuestran ser mucho más que unos entrenamientos de verano. Son un mensaje contundente de profesionalidad, competitividad y talento, dejando claro a los clubes que estas 24 futbolistas no están esperando una oportunidad, sino que están sudando la camiseta al más alto nivel, preparadas para su próximo gran reto.

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