Tras un fin de semana que ya forma parte de la historia del automovilismo español, toca hacer balance. Adriana Audi ha sido una de las comisarias de pista que han formado parte de este GP. Junto con otros muchos compañeros, se trasladó de Barcelona hasta la capital “hemos sido muchos los que hemos ido de Catalunya porque al final tenemos la experiencia de la Fórmula 1 allí desde hace más de 3o años”, nos cuenta ya de vuelta en la ciudad condal.
Los apodados marshals o comisarios forman parte del personal cualificado encargado de garantizar la seguridad, la fluidez y el correcto desarrollo operativo de una sesión de automovilismo a pie de circuito. A pesar de su importancia sumamente relevante en las carreras, hasta el punto de “no se puede empezar sin nosotros“, ser comisario de pista es algo completamente vocacional.
“Se duerme muy poco, se trabajan muchas horas y en este caso además con muchísimo calor” asegura, pero nada de eso empaña la sensación que le queda. “Ha sido un sueño, formar parte de la historia de la F1 y un evento así, con todo lo que ha conllevado, formar parte de ello como comisaria ha sido increíble. Ves pasar a los monoplaza a dos metros de ti.”
Una labor habitualmente no remunerada
Madrid Ring si ha remunerado esta labor a los 500 que han participado, pero no es un habitual “en este caso nos han pagado, además de cubrirnos el alojamiento, las comidas y los traslados, el trato ha sido increíble, estamos todos los comisarios muy contentos. Todo por parte del RACE y de la organización del Jarama, pero esto no es lo habitual, por eso no se puede vivir de esto, es voluntario“, asegura Adriana quien recorre el calendario de los Mundiales circuito a circuito tanto en MotoGP como en F1. Además de Madrid Aragón, Mugello o Montmeló han sido sus últimas experiencias. “Yo vivo por y para los circuitos, la gasolina y el rugir de los motores, sin importar la cantidad de ruedas, ahí es donde encuentro la felicidad.”
Una labor no remunerada en la que se superan ampliamente las doce horas por jornada. Teníamos que estar en el hall del hotel entre las 4.30 (el día de carrera) y las 5.30h de la mañana, y entre que se acaba, recoges y llegas al hotel, te pueden dar las 21h de la noche.”
De Madrid Adriana además se lleva una aventura extra, “tuve un percance con una medicación que me sentó mal y me tuvieron que atender en el centro médico y me trasladaron al hospital, pero afortunadamente quedó en un susto. Me sentí muy arropada.”
Los peligros de un circuito urbano
“El circuito en si me ha sorprendido mucho, no es que no confiara en que lo fuesen a hacer bien, con una infraestructura correcta, pero impactaba, tu estabas en el circuito y decías pero si es que estamos en IFEMA, es que estamos en medio de Valdebebas, miraba los muros, la pista, el piano y costaba hacerse a la idea como habían montado en medio de la civilización un circuito mundialista de Fórmula 1″, explica después de cuatro días en el Gran Premio de España.

“No hay escapatorias, sólo hay muros, esos monoplazas a la velocidad que van, se estrellan contra el muro y seguridad, poca, pero es que eso es un circuito urbano, ocurriría igual en Mónaco, por ejemplo. Estaba bien hecho, pero había choques que desplazaban el muro. De nota le pondría un siete“.
El comisario es el primer contacto que tienen los pilotos tras las caídas. Lo vivió Adriana Audi en primera persona en el Gran Premio de Catalunya de MotoGP cuando tuvo que asistir a Pedro Acosta, un piloto al que admira desde hace años, tras una caída mientras luchaba por el podio. “Tarde los mismos segundos de siempre hasta llegar al piloto, pero en este caso me parecieron minutos.
Vi en su cara el enfado, la desesperación, la rabia. Y es que hay situaciones, caídas y momentos en tu carrera profesional que duelen mil veces más que un golpe. No siempre es tan “bonito” ser comisaria de pista”.

