El grito de guerra de ‘Pioneras. Solo querían jugar’: “Si ellas pudieron, yo también”

La directora y guionista Marta Díaz de Lope Díaz y la coguionista Zebina Guerra hablan y reflexionan en Artículo 14 sobre el simbolismo de nueva película

Grabación de la película Pioneras. Solo Querían jugar
Grabación de la película Pioneras. Solo Querían jugar
Carla Oset

Hubo un tiempo en España en el que ser mujer y futbolista estaba prácticamente prohibido. Sin una ley que lo definiera, ellas no podían correr detrás de un balón con normalidad. Como ellos. Una auténtica injusticia social que es recordada y recogida a través de la historia de aquellas mujeres que desafiaron las normas no escritas en ‘Pioneras. Solo querían jugar’. La película está inspirada en la España de principios de los setenta —todavía atravesada por el franquismo y sus códigos férreos sobre lo que una mujer podía o no podía hacer—. Y sirve de homenaje a las pioneras del fútbol español y a Rafael Muga, organizador del primer partido entre dos clubes de fútbol femenino en 1970 en Madrid.

La historia aparece en un gran momento de éxito de clubes femeninos como el Barça, vigente campeón de la Champions, y de la Selección, actual campeona del Mundial y de la Nations League y subcampeona de la Eurocopa. Para recordar bien de dónde venimos. Una película que ha fascinado y emocionado a quienes la han visto en primicia.

Sanar de la injusticia social vivida

Para entender aún más su trasfondo, en Artículo14 nos sentamos con la directora y guionista Marta Díaz de Lope Díaz y la coguionista Zebina Guerra antes de que la película llegue a los cines el próximo 12 de junio. Ambas transmiten la ilusión de quien ha plasmado en la gran pantalla la historia de muchas mujeres. En el fútbol y en la vida misma, simbolizando la lucha en ámbitos restringidos para ellas con un país en el que los comportamientos machistas campaban a sus anchas durante décadas. Hubo tiempos, no tan lejanos, en los que la mujer estaba relegada a tareas domésticas y del cuidado de la familia. Nada más. No había derechos para ellas y demasiados deberes. Una auténtica injusticia social de la que hoy, todavía, sanamos heridas.

Irse con esperanza

“La película resuena en todos los ámbitos. Todas las que nos dedicamos a algo que es más masculino que femenino, decimos: ‘aquí hay algo’. Es muy bonito que la peli hable de algo tan concreto como es el fútbol femenino, pero que cuando tú veas la película la puedas extrapolar a tu caso o el de otras. Es un poco de empoderamiento. Si ellas pudieron, en aquella época franquista tan complicada para las mujeres, quién no va a poder. Queremos que muchas mujeres que vayan a verla también se sientan identificadas con ello. Que te vayas de ahí con una sensación de esperanza, de hay que seguir, de vamos que podemos”, subraya Zebina Guerra.

Victoria Hernández como punto de partida

Con la fuerza de este tema sobre la mesa, surge la pregunta de cómo empezó todo. Quién puso la primera piedra para desarrollar esta idea que el próximo 12 de junio estará en los cines de toda España. “Todo nace a raíz de Jesús Ulled, nuestro productor. Leyó un artículo sobre la inauguración de un polideportivo en el barrio de Villaverde, en Madrid, y el polideportivo llevaba el nombre de Victoria Hernández, una de las pioneras. Entonces pensó: aquí puede haber una historia desconocida para el gran público”, recuerda Marta Díaz.

“La película trata de avances sociales. No solo va de fútbol, va de mucho más”

Bastó tirar de ese hilo para descubrir un universo entero oculto bajo décadas de silencio. Marta Díaz de Lope Díaz empezó a bucear en el NO-DO y en las imágenes de archivo de la época. Lo que encontró la dejó fascinada. “Lo primero que vi fueron todas las imágenes de archivo. Y flipé”, cuenta. “En un minuto pensé: hay que contarlo. Es una historia increíble. Qué raro que no la conozcamos”, puntualiza.

La directora encontró rápidamente el tono y la dimensión de la película: no se trataba solo de fútbol. O, al menos, no únicamente de fútbol. Ahí entró Zebina Guerra, colaboradora habitual y coguionista de todas las películas de Díaz de Lope Díaz. “Marta me llamó y me dijo: ‘Vamos a contar esto’. Y yo le respondí: ‘Pero si yo no soy futbolera, ¿cómo le meto mano a esto?’”, recuerda Guerra. “Y Marta me dijo: ‘No, no. Esto va de avances sociales. No solo va de fútbol, va de mucho más’”.

Ese sentimiento terminó convirtiéndose en la columna vertebral de ‘Pioneras. Solo querían jugar’. Porque la película habla de deporte, sí, pero sobre todo habla de mujeres intentando conquistar un espacio propio en una sociedad que las quería quietas, discretas y obedientes. De chicas jóvenes jugando en campos embarrados mientras soportaban insultos, desprecios y miradas paternalistas. De futbolistas clandestinas antes de que el fútbol femenino siquiera tuviera nombre en España. Incluso de mujeres que derribaron barreras en el periodismo deportivo con una batalla silenciosa que ha permitido que hoy podamos trabajar en este ámbito con mayor normalidad. Aunque a algunos les sigue pesando.

Recrear los años 70

La película se inspira en hechos reales vinculados a los primeros equipos femeninos y a encuentros históricos como el partido celebrado en 1970 en el campo de Boetticher, en Madrid, considerado uno de los grandes hitos fundacionales del fútbol femenino español.

Lo sorprendente, cuentan ambas, fue la velocidad con la que el proyecto comenzó a abrirse paso en la industria. Algo poco habitual en el cine español. “Las películas suelen ser lentísimas”, explica Díaz de Lope Díaz. “Muy lentas de financiar, muy lentas hasta que llega el momento de ponerte a rodar. Pero aquí todo iba muy rodado”. La razón parecía evidente: había hambre de una historia así. O necesidad.

“Todo el mundo conectaba enseguida con la idea”, continúa. “Había interés de verdad. Y eso es muy guay cuando pasa, porque hay tanto contenido, tantas cosas… Pero tú le cuentas a alguien que estás haciendo una película sobre las primeras mujeres futbolistas en los años setenta y automáticamente se interesa”. Quizá porque ‘Pioneras. Solo querían jugar’ no habla únicamente del pasado. También dialoga con el presente. Con los estadios llenos del fútbol femenino actual, con las generaciones que crecieron teniendo referentes que aquellas pioneras nunca tuvieron, y con la memoria de todas las mujeres que hicieron algo antes de que estuviera permitido hacerlo.

En el fondo, la película parece sostener una idea sencilla y poderosa: ellas no pretendían cambiar la historia. Solo querían jugar. Pero acabaron haciéndolo igualmente. Incluso despierta sentimientos guardados. Deudas personales que precisan de una reflexión.

“Me gustaba jugar muchísimo. Y, de hecho, yo lo dejé como una especie de trauma, porque no había chicas. Y, además, de estas cosas yo supongo que es una cuestión de carácter. Me dijeron tanto que no podía cuando era tan pequeña. Yo soy muy cabezona, ¿eh? Y lo dejé. Y es como una especie de pequeño trauma como diciendo, es la primera renuncia de mi vida. Con 10 años. De pronto, con esta peli te sientes un poco en paz. Porque como que me cabreé con el fútbol. Lo aparté un poco de mi vida. Seguí con otros deportes que me trataron mejor, ¿sabes? Cuando llegó esta película empecé a recuperar vivencias, emociones y sentí un vínculo personal tan grande. O sea, como una sensación de una película que a mí me hubiera encantado ver con 12 años”, desvela la directora.

Y continua: “Mis padres nunca me decían que no. Nunca. Pero ellos veían el panorama y como poquito a poco me van intentando proteger. Ellos verían cosas que yo no veía. Porque al final los insultos y demás. Yo simplemente me callaba y pensaba, que pase lo más rápido posible. Es una pena, sí. Y hay que evitar que vuelva a pasar algo así”.

Es la realidad de Marta Díaz de Lope Díaz, pero seguro que muchas se sienten identificadas con ella. Y esta película, en la que plasma una historia real con detalles ficticios como nombres, situaciones y diálogos, pretende abrazar a todas ellas. Y también a todos los que desconozcan lo que sucedió para saldar esa cuenta pendiente del cine con el fútbol femenino español.