Mundial 2026

La agente española que trabaja con el FBI en el Mundial: “La Roja no tiene afición ultra”

Artículo14 entrevista a una de las policías que vigilará de cerca la final para evitar cualquier amenaza

Empecemos por lo que no se puede contar. Ni su nombre o edad, ni sus destinos anteriores en la Policía Nacional. Solo sabemos que ahora mismo trabaja bajo el paraguas del FBI, en algún lugar de Estados Unidos. Toda discreción es poca cuando se trabaja en la Comisaría General de Información, la sede desde la que se monitorizan todo tipo de amenazas y ciberamenazas desestabilizadoras, terroristas, sectarias y violentas. Incluso las deportivas.

Con el Mundial, la probabilidad de sufrir un ataque aumenta exponencialmente: 48 equipos, 104 partidos, tres países anfitriones con sus 16 sedes, más los millones de aficionados desplazados.

Se necesitaba un control de seguridad a la altura y el FBI pidió refuerzos a todos los países participantes. Pero en concreto, del fenómeno ultra, España sabe mucho: “Tenemos un conocimiento y una experiencia brutal. En Estados Unidos, las aficiones del soccer -como lo llaman para distinguirlo del fútbol americano- son mucho más tranquilas”, aclara la jefa del Grupo de Violencia en el Deporte: “No soy futbolera, pero me llama la atención el hooliganismo“, confiesa. Lleva un lustro volcada en estudiarlo, perseguirlo y erradicarlo en nuestro país. Y el último mes, literalmente, a nivel Mundial.

El número de amenazas es incalculable. Está clasificado como evento de Nivel 1 en la Evaluación de Eventos Especiales (SEAR, por sus siglas en inglés), con drones sobrevolando estadios y puntos estratégicos, miles de cámaras de seguridad y más de 100.000 agentes desplegados. Para ello se montó un centro de cooperación policial internacional, el IPCC, una especie de centro de mando de supercops:”Es uno de los dispositivos policiales más grandes hechos jamás, funciona las 24 horas del día, todos los días de la semana durante todo el tiempo que dure el Mundial”, apunta la inspectora con la mirada puesta en la final del domingo.

Esta entrevista arranca unos minutos después de que termine el Inglaterra-Argentina, aún con el bullicio de fondo y justo en ese momento en que tanto la Roja y la jefa del Grupo de Violencia en el Deporte empiezan a calcular riesgos, deportivos y policiales . Con lo que la primera pregunta es obligada:

Artículo14: ¿Qué combinación supone menos amenazas, un España-Inglaterra o un España-Argentina?

“La verdad es que España y Argentina no son países de gran rivalidad y eso se tiene en cuenta. Por ejemplo, en el partido contra Portugal ambas delegaciones comentamos que no habría problemas porque somos países hermanos. Y si hubiese contra Reino Unido el escenario policial habría sido el mismo. Había más tensión incluso entre un Argentina-Inglaterra. Al final, dos no se pelean si uno no quiere”.

A14: ¿Cuál es el perfil de la afición del Mundial, en general, y en particular cómo es la afición de la Roja?, ¿más o menos violenta, más o menos ultra?

“El estar en otro continente ayuda. Hay muchos menos seguidores radicales que organicen un viaje hasta aquí, que incluso si se hubiera celebrado en Francia o Inglaterra. Yo lo tenía claro desde el principio, y así lo he dicho en el IPCC: la Roja no tiene una afición ultra. Son familias y grupos de amigos que tienen un comportamiento ejemplar. No la lían, van a disfrutar y siguen las indicaciones policiales. Es una afición sanísima”.

Lo que no quita para que el despliegue de seguridad siga siendo mayúsculo de cara a la final. La propia FIFA entregó informes sobre el comportamiento habitual de los aficiones por países, costumbres y riesgos específicos.

A14: Tendréis un volumen de datos tan ingente, que no tendréis ni margen para ver cómo va el partido pese a que lo estáis monitorizando. ¿La afición se deja a un lado ante un trabajo así?

“No del todo. Hasta yo me he aficionado más al fútbol gracias al Mundial. E incluso cuando suena el himno de cada selección nos ponemos en pie todos, sea o no la nuestra. En gran parte, el mayor volumen de nuestro trabajo es previo, antes del partido, que es cuando hacemos más barridos en busca de cualquier elemento o movimiento sospechoso. Nuestra función no es colocar un bolardo como antibarrera o detener al que lanza la botella en las gradas, que por supuesto es imprescindible que se haga. Nosotros en el IPCC nos dedicamos a evitar incidentes, desde movimientos de fans descontrolados a roces entre aficiones que no se llevan bien, o en las situaciones más graves, atentados indiscriminados, uso de armas de fuego o un mayor volumen en la masa gente que eleve el riesgo de avalancha. En función de esas alertas que damos, se prepara luego el número de efectivos sobre el terreno”.

A14: ¿Cómo os coordináis si cada cual interviene a miles de kilómetros con operativos policiales que no son los suyos?

“Todos dependemos del FBI. Una semana antes del Mundial, nos convocaron para empezar con las sesiones de training, de formación, en la que nos contaron lo que esperaban de cada uno de nosotros. Como estar en colaboración con los jefes de seguridad de cada ciudad en la que se celebra un partido. Cada vez que ha habido uno hemos montado una mesa de trabajo conjunta de policías de distintos países, y nos hemos dado cuenta de que tenemos más semejanzas que diferencias pese a tener formas de trabajar y amenazas diferentes. Luego, cada cual reporta a sus embajadas. Igual que yo informo a la Policía Nacional y mi binomio aquí, agente de la Guardia Civil, informa también”.

A14: En la fotografía que acompaña este reportaje, eres la única mujer en la mesa de trabajo, sentada de espaldas para que no se te reconozca y rodeada de hombres. ¿Escasean las mujeres policía en el Mundial?

“No tanto eso, pero sí somos menos. Aunque no es tan raro porque es un reflejo de lo que pasa en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad: en porcentaje, seguimos siendo menos mujeres“.

A14: ¿Y ese porcentaje también se da en el hooliganismo o cumplen con la cuota de género?

“No, son muy poquitas, contadas. Y no participan tanto en las peleas. Mientras ellos quedan expresamente para eso. Te puedo decir que en cualquier partido de alto riesgo hay más ultras enfrentados por ideología radical opuesta que por seguir a equipos distintos. De hecho, si no fuera porque la policía está ahí se percibiría mucho más el peligro de los ultras y las consecuencias que pueden tener entre los suyos por los heridos que dejan en cada enfrentamiento. Aparte del riesgo real que existe a que hieran a alguien ajeno o dejen daños colaterales”

El éxito de su trabajo consiste en eso. En que nadie perciba que ha podido correr peligro mientras disfrutaba del partido de su selección o de su club, en un derby o durante uno de los numerosos partidos de alto riesgo que esta inspectora especializada en hooligans vigila con entrega policial. A la que sumará, gracias a la experiencia del Mundial, algo más de fervor futbolero. “Me está empezando a gustar más”, reconoce entusiasta. Después de todo, el día del partido no lleva uniforme de trabajo sino la camiseta de la Roja. “Ojalá ganemos”.