Durante 19 días, el fútbol dejó de ocupar el centro de la vida de Claudia Carolina Rodríguez. La venezolana ha roto ahora su silencio para denunciar las condiciones que asegura haber vivido en un centro de detención del ICE, un relato que pone el foco en la realidad de muchas mujeres migrantes retenidas en Estados Unidos.
El camino de Claudia en EEUU
Claudia Carolina Rodríguez es una futbolista venezolana que llegó a Estados Unidos en 2017 para construir un futuro lejos de su país. Durante ese tiempo desarrolló su carrera deportiva en la Universidad de St. Thomas, en Miami, donde se convirtió en una de las referentes del equipo femenino de fútbol y llegó a ejercer como capitana. Combinó su liderazgo sobre el terreno de juego con un brillante recorrido académico, hasta graduarse con una doble titulación universitaria.
Más allá del deporte, Claudia había logrado asentarse en Estados Unidos mientras esperaba la resolución de su solicitud de asilo. Su trayectoria, marcada por el compromiso con los estudios y el fútbol, la convirtió en un ejemplo de integración dentro de la comunidad universitaria, donde compañeros y entrenadores destacaron su implicación tanto dentro como fuera del campo.

19 días bajo custodia del ICE
Lo que debía ser un viaje rutinario dentro de Estados Unidos acabó convirtiéndose en el episodio más duro de su vida. El pasado 17 de julio, Claudia Carolina Rodríguez se dirigía al aeropuerto de Fort Lauderdale para volar a Carolina del Norte, donde tenía previsto visitar a unos amigos, cuando agentes del ICE la detuvieron. La venezolana pensó que todo se resolvería en cuestión de horas, pero aquella espera se prolongó durante 19 días en un centro de detención migratoria.
Tras recuperar la libertad, la futbolista decidió contar por primera vez lo ocurrido. “Nos siguen tratando como criminales. No nos sentimos normales, sentimos que estamos haciendo un proceso inmigratorio justo. Nos siguen tratando como unas delincuentes”, denunció al recordar el trato recibido durante su estancia. A lo largo de esas casi tres semanas, aseguró haber convivido con decenas de mujeres en unas condiciones que calificó de inhumanas, marcadas por la saturación en las celdas, la escasa calidad de la comida y la falta de atención médica.

Entre los momentos que más la marcaron, Rodríguez recordó el testimonio de varias internas con las que compartió aquellos días. “Conocí a dos personas que lastimosamente perdieron su bebé en el proceso de detención”, relató visiblemente emocionada. La futbolistas venezolana insistió en que su intención al hacer públicas estas vivencias no era solo contar su historia, sino dar voz a quienes continúan retenidas en esos centros. Mientras su proceso migratorio sigue su curso, permanece en libertad bajo supervisión electrónica y con la determinación de que su experiencia no caiga en el olvido.
El deporte también alza la voz
El caso de Claudia no ha sido un episodio aislado dentro del deporte. En los últimos años, el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos también ha encontrado respuesta entre algunos de los deportistas más reconocidos del país, que han aprovechado su repercusión para denunciarlo públicamente y reclamar un trato más humano hacia las personas migrantes.
Una de las iniciativas con mayor repercusión fue la campaña ICE OUT, respaldada por cerca de 60 deportistas de distintas disciplinas. Entre ellos figuraban la exfutbolista Megan Rapinoe y varias estrellas de la WNBA, como Brittney Griner o Sue Bird, que unieron sus voces para pedir una reforma del sistema migratorio y denunciar el miedo que, a su juicio, generan muchas de las actuaciones del organismo. Un posicionamiento que evidenció que el debate había dejado de ser exclusivamente político para instalarse también en el mundo del deporte.

