España vuelve a ser campeona del mundo Sub-20. La selección de David Aznar ha conquistado en Polonia su segundo título mundial después de un torneo casi perfecto: seis victorias y un empate, 21 goles marcados y ningún gol encajado. El último obstáculo fue Corea del Norte. Tras 120 minutos sin goles, la final se decidió desde los once metros.
Tres nombres propios en un Mundial inolvidable
Laia López ha sido una de las grandes responsables del título. La portera del Real Madrid disputó los seis partidos y terminó el campeonato sin encajar un solo gol. La estadística ya sería extraordinaria por sí sola, pero adquirió otra dimensión en la final: dos penaltis detenidos en la tanda y el Guante de Oro del torneo. La guardameta ya había ganado Europeos con las categorías inferiores españolas y ahora añade a su palmarés el título más importante de su joven carrera.
Rosalía Domínguez, centrocampista del FC Barcelona, fue elegida Balón de Oro después de un torneo en el que marcó y asistió, pero sobre todo se convirtió en uno de los motores del juego español. Su capacidad para encontrar espacios y conectar las distintas líneas fue una de las razones por las que España pudo mantener el control de tantos partidos. Antes de viajar a Polonia ya había sido campeona de Europa Sub-19.
Pau Comendador se encargó de poner los goles. La delantera del Real Madrid terminó con seis, dos de ellos contra Nueva Caledonia, otros dos frente a China y los restantes en los cruces ante Brasil e Italia. La Bota de Oro y el Balón de Bronce reconocieron su torneo. Pero su historia tiene una vuelta de tuerca: Pau estaba entre las españolas que perdieron la final mundialista Sub-17 de 2024 precisamente contra Corea del Norte. Dos años después volvió a encontrarse con el mismo rival en una final y esta vez salió campeona.

Una selección que ya sabía ganar
La capitana también tenía experiencia de sobra. Cristina Librán, centrocampista de la Juventus, ya había ganado el Mundial Sub-17 y varios Europeos con España. Su carrera de clubes tampoco se ha quedado atrás: ha vivido experiencias en Italia y Suiza y llega a los 20 años con un recorrido poco habitual para una futbolista de su edad. En Polonia fue MVP de los cuartos de final contra Brasil y acabó levantando la copa como capitana.
Algo parecido ocurre con Irune Dorado, del Real Madrid. La centrocampista ya había ganado un Europeo Sub-17 y dos Sub-19 antes de llegar a Polonia. Su crecimiento ha ido paralelo al del club blanco, pasando por las categorías inferiores hasta acercarse al primer equipo. El Mundial supone ahora el cuarto gran título internacional de formación de una futbolista que todavía está en plena transición hacia la élite.
También sabe perfectamente lo que significa vestir la camiseta española Noemí Bejarano, que ya había ganado un Mundial Sub-17 y dos Europeos Sub-19. En Polonia asumió incluso responsabilidades de liderazgo y fue una de las futbolistas que ayudaron a sostener una defensa que no recibió ningún gol en todo el torneo.

Elene Gurtubay tuvo un verano especialmente difícil de superar. La centrocampista del Athletic Club de Bilbao llegó a Polonia después de proclamarse campeona de Europa Sub-19 con España. En cuestión de semanas pasó de levantar un Europeo a levantar un Mundial.
Y Ainoa Gómez representa otro camino hacia la élite. La centrocampista pertenece al Barcelona, pero esta temporada juega en el Deportivo, donde busca acumular los minutos que necesita para continuar creciendo. Ya había debutado con el Barça y ganado títulos con sus categorías inferiores antes de convertirse en campeona del mundo.
El gran escaparate del Mundial
Si hay una jugadora cuyo nombre quedó ligado a una cifra, esa es Celia Segura. La delantera del Atlético de Madrid marcó cuatro goles contra Nueva Caledonia, convirtiéndose en la primera española en conseguir un póker en un Mundial Sub-20. Después de cuatro temporadas en el Barcelona B, este verano cambió Barcelona por Madrid. En Polonia encontró un escenario perfecto para demostrar que está preparada para el siguiente salto.
Daniela Agote tuvo un final de campeonato de película. La atacante del Athletic fue decisiva contra Italia en semifinales, donde participó en los dos goles españoles y fue elegida MVP. Pero todavía le quedaba la escena más importante. En la final convirtió el cuarto penalti español. Después de su lanzamiento, España quedó a un fallo de Corea del Norte de convertirse en campeona.
También tuvo que asumir presión Marisa García. La delantera del Deportivo había destacado anteriormente en el filial del Real Madrid, donde llegó a marcar 21 goles en 26 partidos. En Polonia volvió a demostrar su olfato y, en la final, fue la encargada de abrir la tanda española.
Alba Cerrato llegó al Mundial después de superar una lesión en el brazo y tras haber destacado con las categorías inferiores. La atacante, que juega actualmente en la Fiorentina, había sido una de las grandes goleadoras españolas en el Europeo Sub-19. En Polonia volvió a tener protagonismo y terminó formando parte del grupo que levantó el trofeo.
Para Carla Julia, el Mundial puso el broche a una temporada extraordinaria. La defensa del Barcelona había debutado con el primer equipo y formó parte de un curso en el que el conjunto azulgrana conquistó Liga, Copa, Supercopa y Champions. En la final mundialista convirtió además uno de los penaltis de España. Cuatro títulos de club y un Mundial en apenas unos meses.

21 caminos diferentes
Natalia Peñalvo lleva años creciendo en el Atlético. Llegó a la Academia rojiblanca en 2020 y fue subiendo categorías hasta debutar con el primer equipo en 2025. Su progresión le ha valido un contrato hasta 2029. Ahora añade un Mundial a una trayectoria que prácticamente se ha construido entera en el club madrileño.
El camino de Alazne Estensoro comenzó todavía más abajo. La portera de la Real Sociedad llegó a Zubieta para jugar en el tercer equipo. Desde allí fue ascendiendo hasta alcanzar el primer equipo y debutar en Liga F Moeve. En Polonia disputó su primer Mundial y regresó a San Sebastián con una experiencia que no se puede conseguir en ninguna academia.
En Madrid también ha crecido Silvia Cristóbal, que fue avanzando por las categorías del Real hasta llegar al primer equipo. Sus compañeras, además, tienen un apodo para ella: “Pulpo”, por su capacidad para llegar a balones y abarcar mucho terreno. En la final fue titular y ayudó a mantener a Corea del Norte sin marcar.
Noa Jiménez, defensa del Barcelona, tiene una de las historias más personales. Lleva gafas deportivas fucsias desde niña. No son solo una cuestión práctica: su madre tiene una discapacidad visual y ese color le permite distinguirla mejor cuando juega. Noa convirtió así un elemento que podía haber sido una dificultad en una parte de su identidad. En Polonia acabó jugando una final mundialista.

También repitió experiencia mundialista Aïcha Camara, otra defensa del Barcelona. Ya había disputado el Mundial Sub-20 de 2024 y fue titular en la final de Polonia. Su experiencia fue especialmente valiosa en un grupo en el que siete jugadoras disputaban su primer Mundial.
Entre esas debutantes estaba Julia Torres, una de las futbolistas más jóvenes de la convocatoria y otra de las representantes de la cantera azulgrana. Amaya García, por su parte, llegó a Polonia casi por sorpresa: entró en la lista después de la lesión de Aiara Aguirrezabala y acabó regresando a España como campeona del mundo.
La tercera portera, Anna Álvarez, completó una convocatoria que demuestra también la competencia que existe bajo los palos. La guardameta del Levante ya había recorrido las categorías inferiores de España antes de compartir concentración con Laia y Alazne.
Son 21 nombres y 21 caminos distintos. Algunas ya saben lo que es ganar una Champions; otras apenas empiezan a asomarse al primer equipo. Algunas llegaron a Polonia con una derrota pendiente; otras vivieron allí su primer Mundial. Pero todas regresan con la misma historia que contar: España es, otra vez, campeona del mundo Sub-20.

