Pocas, poquísimas veces se puede sacar una lectura tan positiva de caer en primera ronda en un Europeo. Charlamos con Lydia Pérez Touriño , la luchadora gallega, en la semana posterior a una derrota “que me rompió el corazón en mil pedazos”.
Sin embargo la energía y la mentalidad de la de Pontevedra supo reconvertirse para mirar al futuro con mucha ilusión.
La encontramos en su tierra a la que acude cada vez que puede, aunque ahora entrena en Alemania mientras reside en Francia “cada día cruzo la frontera”. Allí, desde su burbuja de entrenamiento y sacrificio diario dio el paso de bajar de pesaje para competir en 58 kg.
“Llegué con muy buenas sensaciones al Europeo. Hacía 10 años que no competía en ese peso, pero no es lo mismo hacer esa preparación a los 28 que a los 18”.
Ahora es mucho más consciente y escucha más a su cuerpo para hacer esa bajada progresiva y controlada.
La disciplina de ser deportista de élite le ha dado la posibilidad también de estudiar dos carreras universitarias. La de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y a punto de licenciarse en Nutrición. Dos licenciaturas que le ayudan en su día a día. Más aún cuando en la lucha el pesaje y las subidas y bajadas de peso son fundamentales.
“Ahora muchas niñas y cadetes me ven pesando la comida y alucinan”, nos cuenta, “pero es importante hacer las cosas bien para estar sana”. Porque cuando existe déficit calórico, puede llegar la amenorrea, o lo que es lo mismo la ausencia de regla que en ocasiones se da en deportes que exigen bajadas importantes de peso. “Es algo que alguna vez me ha ocurrido y que siempre he tenido muy en cuenta. El cuerpo cree entrar en alerta y es lo primero de lo que prescinde”, nos explica. “En esta última bajada de peso mi médico también ha estado al tanto de este tema”.
La lucha, el gran desconocido
Lydia camina por las calles de Pontevedra consciente de que allí los medios y sus paisanos la conocen gracias al deporte que le enganchó desde los nueve años.
“Vinieron a mi cole a darme una clase de tecnificación y descubrí la lucha. Yo hacía atletismo pero me cambié”. A su disciplina, dice, le debe todo lo que es hoy.
“Fue mi salvación en uno de los peores momentos de mi vida, cuando mis padres se divorciaron. Recuerdo que esa tarde que mi madre habló conmigo para darme la noticia, me dijo que ese día podía no ir a entrenar”, pero Lydia decidió ir, y decidió que en ese camino estaría la posibilidad de dar lo mejor de ella.
“La lucha me hacía desinhibirme, no pensar en los problemas que tenía en casa”
“Me agarré a la lucha como un clavo ardiendo, me hacía desinhibirme, no pensar en los problemas que tenía en casa. Mi entrenador, además, estuvo ahí desde el primer momento como un padre”, recuerda.
Ni agresiva ni para hombres
A partir de sus 14 años hizo ese paso adelante para convertirse en profesional para recalar en el centro de tecnificación de Pontevedra. Hoy, representa a España en una disciplina que muchos no conocen y que desde fuera puede sugerir que es agresiva.
“Yo recuerdo que una profesora mía le decía a mi madre que me quitase de ese deporte, que iba a fomentar mi agresividad, años después me reconoció su error”, recuerda Lydia con una sonrisa, “pero yo creo que es por el nombre, que dices lucha y parece que es más agresivo, nosotros intentamos decir luchas olímpicas también por eso”, nos explica.
Cuando ahora acude a los colegios gallegos para dar a conocer lo que un día ella descubrió de la misma manera, recibe las caras de los niños y su sorpresa cuando ven que “se puede ser luchadora y ser femenina, esto no es un deporte para hombres”.
“En los colegios también nos gusta mezclar niños con niñas, este deporte tiene categoría femenina y masculina, pero yo entreno con hombres y eso a los más pequeños también les llama mucho la atención”, nos cuenta.
Las orejas rotas, seña de identidad
“También les alucina que casi todos tengamos las orejas rotas”, nos cuenta de un deporte cuya técnica les hace partirse esa parte “y que se quede el cartílago duro, es una seña de identidad, pero yo siempre tranquilizo a todo el mundo explicando que estoy perfectamente sana, por ejemplo, yo nunca me he roto nada” dice mientras añade eso de “tocar madera”.
Mirando al futuro los Juegos Mediterráneos se avecinan como la siguiente gran cita, aunque por supuesto, Los Ángeles no pueden obviarse en esta conversación.
“En el Campeonato de Europa las cosas salieran como yo quería, pero, por ejemplo, la polaca que quedó campeona de Europa, una semana antes le había ganado entrenando por 8-0. Así que tengo mucha ilusión y muchas ganas de trabajar“.
Apunten su nombre. Lydia Pérez Touriño está llamada a darnos muchas alegrías con el equipo español.
