Estos días da gusto ver la secciones de deporte del telediario. Casi a diario las deportistas españolas abren la sección levantando los brazos.
Lo de María Pérez es descomunal. Doblete de oro en el Europeo de atletismo de Birmingham, primero en la media maratón de marcha y después en el mixto con Paul McGrath. La granadina colecciona oros. Los ganó en Berlín, Budapest, París, Tokio y ahora Birmingham.Brutal. Y como el año pasado en Tokio, su éxito vino acompañado por otra imagen que la retrata como ser humano antes que deportista, al tender la mano a su amiga y rival Antonella Palmisano cuando ésta tropezaba contra el pie de una valla.
Al tiempo la gimnasia rítmica española hace historia a ritmo de mambo con su “Welcome on board” en el mixto de aros y mazas y después rematando por la tarde en el ejercicio de pelota. Consiguen el oro en el concurso completo del mundial, algo que España solo había logrado en 1991. El éxito incluye la clasificación automática para los JJOO de Los Ángeles.
El deporte femenino español vive un momento dulce en cuanto a resultados, eso es indiscutible. Surgen deportistas que consiguen ganar en deportes con tradición en nuestro país , como la gimnasia rítmica , pero también en otros tradicionalmente masculinos, como el ciclismo.
Paula Blasi ilusiona ahora mismo más que ningún ciclista masculino en España tras su victoria en la pasada edición de la Vuelta, sus medallas en el pasado mundial y el europeo, y su quinto puesto en la general del Tour de Francia. Todo ello se va a traducir en un contrato de siete cifras que está al caer.
Es la excepción, en su deporte y en otros. Las deportistas españolas crecen a golpe de medallas, pero, ¿cuántas de las que ganan pueden vivir de su profesión?.
Esa es la gran asignatura pendiente del deporte femenino en este país, la profesionalización real. Y eso significa que las deportistas puedan tener un salario digno que les permita dedicarse a entrenar a diario para conseguir resultados.Poder cotizar para tener una garantía de futuro, contratos dignos y cobertura para la maternidad. Que ser madre no signifique quedarse fuera de la carrera de deportista, ¿verdad Sandra Alonso?
Cinco años después de la profesionalización del fútbol femenino en España, con un convenio vigente que no firmó el sindicato mayoritario español, la AFE, la liga F sigue sin contrato televisivo para la presente temporada, inmersa en una segunda ronda de ofertas que refleja la fragilidad de la competición y la fuga de talento nacional es preocupante.
Desgraciadamente parece cada vez más evidente que la tracción que debía ejercer el fútbol femenino español tras los recientes éxitos de la selección, no ha sido tal.
España tiene talento de sobra en infinidad de deportes. Pero de momento son excepciones las deportistas que dan continuidad a esos éxitos desarrollando carreras profesionales como sucede en Italia, Francia, Inglaterra o Alemania, por ejemplo. Es es el verdadero objetivo que como país tenemos pendiente.
Para que celebremos medallas y carreras profesionales. No medallas y miserias.

