Históricamente, las gradas del motor y de otros grandes eventos deportivos han estado dominadas por un público eminentemente masculino. Sin embargo, el aterrizaje de la Fórmula 1 en Madrid bajo el paraguas de un nuevo modelo de entretenimiento amenaza con cambiar las reglas del juego. Y detrás de esa transformación hay perfiles femeninos clave, como el de Rocío Trujillo, alto mando de Fever, la plataforma tecnológica española (y socio fundador del Gran Premio de España) encargada de gestionar esta monumental experiencia.
La mujer en un mundo hipermasculinizado
En un encuentro reciente en torno al papel de la compañía en la F1 de Madrid, Trujillo nos desgrana la fórmula para introducir la figura de la mujer en un producto hipermasculinizado. Su respuesta no apela a cuotas, sino a los datos, la tecnología y, sobre todo, a la empatía para entender al consumidor: “La fórmula más sencilla y efectiva que hemos encontrado es entender cuáles son los elementos de decisión a la hora de que una mujer compre una experiencia en vivo, e infusionarlos en eventos predominante masculinos donde no se les ha dado importancia“.
¿Cómo se atrae a las mujeres?
Para ilustrarlo, Trujillo recurre a un ejemplo revelador de su compañía con el campeonato de golf LIV Golf en Chicago: “El 95% de la audiencia era masculina y nos preguntamos, ¿cómo hacemos para atraer a las mujeres? Bueno, si le metes un elemento mucho más gastronómico, empiezas a pensar en la música y a entender qué experiencia está buscando la mujer de principio a fin, consigues que una audiencia que no había considerado ir a un campeonato de golf, de repente empiece a considerarlo”.
La estrategia se aplica directamente al Gran Premio de Madrid. En la web de compra de entradas para la Fórmula 1, los datos hablaron por sí solos: “Vimos muy rápido que una de las fotos que más conversión tenía era la de un plato de jamón”, confiesa la directiva. Un detalle que, si bien atrae a todo tipo de público, es un imán para aquella audiencia que no busca únicamente una jornada de motor, sino un evento global. “La gente ya no busca un evento en sí deportivo, sino una experiencia de principio a fin. Buscan generarse emociones, ser parte de una comunidad. El deporte es el factor decisivo, pero tiene que infusionarse con entretenimiento, música, cultura o arte”.
Lejos de considerar que las largas jornadas deportivas chocan con la actual necesidad de dopamina y consumo rápido de la sociedad, Trujillo defiende que el modelo funciona precisamente por los “interludios lúdicos”. “Aunque alargas el formato principal, estás metiendo el post-evento o los descansos para darle a la gente ese momento de desconexión que necesitan”, explica.
La revolución femenina en la alta dirección
Pero más allá de la innovación en el ticketing y el entretenimiento, la verdadera revolución de Rocío Trujillo se gesta de puertas para adentro. En un tejido empresarial donde las historias de mujeres penalizadas por la maternidad o frenadas por el techo de cristal siguen siendo el pan de cada día de los medios, el testimonio de esta alta directiva de Fever arroja un rayo de esperanza.
Al ser preguntada por la importancia de la cuota femenina en su equipo, Trujillo es tajante: “En Fever, más que el género, lo que importa es el talento”. Y lo demuestra con hechos que descolocan los estándares corporativos tradicionales. “He llegado a hacer ofertas a mujeres que me han dicho: ‘oye, muchas gracias, pero es que me he quedado embarazada’. Y mi respuesta ha sido: ‘Pues ten a tu hijo, qué maravilla, enhorabuena. Empezamos ahora el rodaje y luego tienes a tu hijo, o cuando acabes tu baja maternal empezamos’. Me importa que la gente esté contenta a largo plazo y trabaje a gusto”, relata con orgullo.
Trujillo, que es madre de dos niños, predica con el ejemplo de la conciliación real en un entorno de máxima exigencia internacional. Asegura que la cultura pro-familia viene dictada desde la propia cúpula directiva de Fever. “En nuestra sesión de estrategia anual, la última diapositiva que nos pasa Fran (uno de los fundadores) es cuánta gente en Fever ha tenido bebés, cuánta gente está embarazada o de baja paternal y maternal. Es casi su obsesión, siempre nos dice que tenemos que tener más niños”.
El resultado de esta política, lejos de mermar la productividad, genera un compromiso inquebrantable. “Entre todos nos cubrimos. A mí, como madre, me han respetado mis tiempos, y ahora estoy muchísimo más enganchada a mi trabajo porque sé que me han respetado. Con lo cual, yo ahora hago lo mismo con mi equipo“, sentencia.
En un mundo donde el fútbol femenino acaba de lograr hitos como la congelación de óvulos para retrasar la maternidad ante las presiones del deporte, perfiles como el de Rocío Trujillo al frente de gigantes como Fever demuestran que el éxito empresarial y el liderazgo de macro eventos como la Fórmula 1 son plenamente compatibles con poner la vida, los cuidados y el talento (sin importar la etapa vital de la mujer) en el centro de la ecuación.

