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Carlota Pi, la empresaria que llevó Holaluz a Bolsa y ahora lucha por evitar su desaparición

La empresaria que convirtió Holaluz en uno de los referentes del autoconsumo en España trata de evitar el momento más crítico de la compañía que fundó hace dieciséis años

Carlota Pi se enfrenta al momento más delicado desde que fundó Holaluz hace dieciséis años. La empresaria que convirtió a la comercializadora eléctrica en uno de los grandes símbolos del autoconsumo en España, afronta ahora la amenaza de perder la licencia para comercializar electricidad, después de que el Ministerio para la Transición Ecológica haya iniciado el procedimiento para retirarle la autorización. Es el ascenso y la caída de uno de los proyectos empresariales más ambiciosos de la transición energética en España liderado por una mujer.

Ingeniera por la Universidad Politécnica de Barcelona y MBA por IESE, Pi fundó Holaluz en 2010 junto a Oriol Vila y Ferran Nogué con el objetivo de competir con las grandes eléctricas ofreciendo electricidad 100% renovable. El modelo de negocio se apoyaba en dos pilares: instalar paneles solares en viviendas y comercializar la energía generada por esas instalaciones, una apuesta que la compañía resumió bajo el lema “La revolución de los tejados”.

De la compra colectiva…

La empresaria comenzó a ganar notoriedad en 2013, cuando Holaluz se impuso en la primera compra colectiva de electricidad organizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Aquella iniciativa permitió a la empresa pasar de 2.500 a 25.000 clientes en apenas cinco semanas y supuso el primer gran impulso para una comercializadora que aspiraba a plantar cara a los gigantes del sector.

Bajo la dirección de Pi, Holaluz mantuvo un fuerte ritmo de crecimiento durante los años siguientes. La compañía llegó a instalar placas solares en más de 14.000 tejados, superó los 325.000 contratos de suministro y alcanzó una plantilla de alrededor de 750 trabajadores entre 2022 y 2023. Además, impulsó iniciativas como un acuerdo con Tesla para instalar baterías domésticas en viviendas con autoconsumo y lanzó la Tarifa Justa, un producto de cuota fija para simplificar la factura eléctrica y reducir los impagos.

Carlota Pi, fundadora de Holaluz.
Holaluz

… a la salida a Bolsa

El mayor hito de la trayectoria empresarial de Carlota Pi llegó en 2019 con la salida de Holaluz al Mercado Alternativo Bursátil (MAB). La compañía debutó con un precio de 7,78 euros por acción, una valoración inicial de 160 millones de euros y llegó posteriormente a alcanzar una capitalización cercana a los 257 millones. Antes del salto al parqué, había captado cuatro millones de euros de Axon Partners Group, diez millones de Geroa EPSV y otros treinta millones de inversores institucionales.

Sin embargo, el contexto energético cambió por completo. El encarecimiento de la electricidad tras el estallido de la guerra en Ucrania disparó inicialmente el autoconsumo. En 2022 las instalaciones crecieron más de un 2.000% respecto a tres años antes gracias al elevado precio de la luz y a las ayudas públicas. Pero, cuando los precios comenzaron a normalizarse, el atractivo económico de las placas solares disminuyó y el mercado empezó a frenarse.

Cambio de ciclo

El cambio de ciclo también puso a prueba el proyecto empresarial de Pi. En 2023 las instalaciones renovables descendieron casi un 50% y Holaluz registró pérdidas de 26 millones de euros, cinco veces superiores a las del ejercicio anterior, mientras que la deuda consolidada alcanzó los 58,8 millones de euros. A ello se sumaron un expediente de regulación de empleo para alrededor de 200 trabajadores, la suspensión de la cotización en 2024 por no presentar a tiempo las cuentas auditadas y un proceso de reestructuración de deuda. En ese contexto, la empresa recibió el respaldo del fondo Icosium Investment, mientras que Pi y los otros dos fundadores mantuvieron participaciones cercanas al 10% cada uno.

La presidenta afronta ahora el episodio más difícil desde que creó la compañía. El Ministerio para la Transición Ecológica ha iniciado oficialmente el procedimiento para extinguir la habilitación de Holaluz-Clidom como comercializadora eléctrica y, de forma paralela, el proceso para traspasar a sus cerca de 300.000 clientes a un comercializador de referencia, previsiblemente Iberdrola, Endesa, Naturgy o Repsol.

La decisión responde a impagos detectados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) relacionados con determinados cargos regulados del suministro eléctrico.

La compañía, sin embargo, insiste en que se trata de un “trámite administrativo puntual”. En un comunicado remitido a BME Growth y firmado por Carlota Pi, asegura que espera resolver el procedimiento en los próximos días, que la actividad comercial continúa desarrollándose con normalidad y que el suministro eléctrico de todos sus clientes está plenamente garantizado.

La empresaria que convirtió Holaluz en uno de los referentes del autoconsumo en España trata de evitar el momento más crítico de la compañía que fundó hace dieciséis años.