El sector de la moda está viviendo una transformación impulsada por el fast fashion y el auge de las compras de ropa de segunda mano. Hasta hace unos años, la compra de prensas reutilizadas se consideraba un mercado “marginal”, ya que lo aprovechaban las personas con menor poder adquisitivo. Se trata de una tendencia que se ha revertido en la actualidad y este tipo de negocios alcanzaron en 2024 alcanzó los 120.000 millones de dólares en el mundo.
Se trata de un sector que, lejos de frenarse, proyecta una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 15,4% hasta 2028, y está superando ya la expansión del fast fashion.
La renta, un factor determinante
En algunas ocasiones se ha llegado a pensar que el auge de las compras de ropa de segunda mano se atribuye a una mayor sensibilidad ecológica y a apostar por una reducción de la huella medioambiental. Y, aunque los datos del informe El mercado de la ropa de segunda mano ¿Auge por sostenibilidad o precio? elaborado por EAE Business School sugiere que la sostenibilidad es un factor secundario, Tatiana Valoira, profesora de EAE Business School, señala con que el motor real de esta tendencia se debe a causas económicas: “Llevamos décadas con ropa de segunda mano existiendo y nunca había crecido como ahora… la sostenibilidad va detrás de todo esto como acompañante, no como causa”.

Y es que, el informe de EAE destaca que el 65% de los consumidores europeos optan por la segunda mano debido a la presión de la inflación. En este sentido, Valoira incide en que un directivo de una de estas plataformas aseguro que “el negocio funciona mejor cuando la gente tiene menos renta disponible. Eso es poder adquisitivo, no conciencia ambiental”
De hecho, en España, solo el 16% de los compradores considera el impacto ambiental como un factor decisivo, mientras que el 64% prioriza la relación entre precio y calidad.
El gasto medio anual se sitúa en los 87 euros
Si bien es cierto que el mercado de ropa de segunda mano en España crece cada vez más, y el 60% de los ciudadanos han adquirido alguna vez prendas usadas, esta tendencia no se ha consolidado como un hábito de consumo primario y el gasto medio anual en ropa de segunda mano se sitúa en los 87 euros. Se trata de una cifra poco significativa si se compara con los 279 euros de media que los consumidores destinan a la compra de artículos nuevos.
Uno de los análisis más sorprendentes es que, aunque este mercado es más conocido entre las mujeres, son los hombres los que compran con mayor frecuencia prendas reutilizadas (el 62% se sitúa en los rangos de consumidores medios y frecuentes) y registran un gasto medio. Esto se debe, según Valoira, a que el consumidor masculino “valora más el diseño y la marca”, lo que eleva el ticket promedio de compra en comparación con las mujeres.

Las redes sociales y las aplicaciones, claves en el auge
La digitalización ha jugado un papel clave en el auge de estas plataformas y ha permitido escalar el mercado C2C (consumidor a consumidor) a niveles globales. En este sentido, la profesora de EAE Business School destaca cómo las aplicaciones han eliminado las dificultades logísticas y de tiempo: “Comprar de segunda mano cabe en el móvil, sin ir a ningún sitio, sin rebuscar en percheros de tienda física”.
Así, el informe indica que esta accesibilidad digital ha permitido que las compraventas de ropa de segunda mano en España hayan crecido un 88% en solo tres años. Entre las plataformas más destacadas se encuentran Vinted o Wallapop, que presentan el mayor índice de interacción con el mercado (29%).
Además, se trata de aplicaciones que no se limitan solamente a las operaciones de ropa o complementos estilísticos, sino que han diversificado el negocio y, a través de ellas, ya se pueden adquirir productos electrónicos o de coleccionismo. Esto pone de manifiesto que las operaciones de segunda mano se están consolidando en todos los sectores.

Nuevo marco regulatorio para el fast fashion
La consolidación del consumo de moda de segunda mano pasa por la nueva normativa que la Unión Europea ha comenzado a implantar a plataformas de fast fashion (Shein, Aliexpress…) como la aplicación de un arancel de 3 euros por artículo para envíos inferiores a 150 euros provenientes de fuera de la UE. Esta política, sumada a la presión sobre la gestión de residuos textiles, crea contexto favorable para las grandes marcas. En este sentido, Valoira sostiene que “la regulación europea está construyendo terreno favorable para la segunda mano”.
Con este contexto, la industria textil se encamina hacia un futuro de cambios, pero la experta señala que la ropa de segunda mano no será capaz de sustituir al 100% a las compras de prendas nuevas: “Un cambio de fondo, sí. Sustitución completa, todavía no”, concluye Valoira.
