España se prepara para la mayor ampliación de los espacios sin humo desde la reforma que acabó con el tabaco dentro de bares y restaurantes. El Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de la nueva ley antitabaco, que prohíbe fumar en las terrazas de hostelería, endurece las restricciones para los vapeadores y convierte por primera vez el consumo de tabaco por menores en una infracción.
Las medidas todavía no han entrado en vigor. El texto deberá superar ahora su tramitación en el Congreso y el Senado, donde podrá recibir enmiendas, antes de publicarse en el Boletín Oficial del Estado. La redacción planteada establece que comenzará a aplicarse veinte días después de esa publicación.
La reforma modifica la ley estatal de 2005 y responde a un mercado muy diferente al que existía hace dos décadas. Los cigarrillos tradicionales conviven ahora con dispositivos electrónicos, productos de tabaco calentado, bolsas de nicotina y líquidos sin nicotina que, hasta el momento, no estaban sometidos siempre a las mismas limitaciones.
Adiós al tabaco en las terrazas de bares y restaurantes
La medida más visible de la nueva ley antitabaco será la prohibición de fumar en las terrazas de los establecimientos hosteleros. La restricción se aplicará aunque el espacio se encuentre completamente abierto y afectará también al uso de cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados.
Sanidad argumenta que la separación entre interiores y exteriores no evita siempre la exposición. Las terrazas cubiertas, cerradas parcialmente o con escasa ventilación pueden acumular partículas procedentes del humo y los aerosoles, afectando tanto a los clientes como a los trabajadores.
La prohibición no se limitará a bares y restaurantes. También alcanzará las piscinas de uso colectivo, los exteriores de instalaciones deportivas, los recintos donde se celebren espectáculos públicos, los campus universitarios y los centros de formación para adultos.
Las marquesinas y zonas de espera del transporte público también quedarán protegidas, al igual que determinados espacios exteriores próximos a centros sanitarios, educativos y otros lugares considerados sensibles.
Los vapeadores tendrán las mismas restricciones

Uno de los ejes de la nueva ley antitabaco consiste en equiparar los cigarrillos electrónicos y los nuevos dispositivos con el tabaco convencional. La prohibición se aplicará aunque los líquidos utilizados no contengan nicotina.
Esto significa que tampoco se podrá vapear en terrazas, instalaciones deportivas, universidades o piscinas colectivas. El Gobierno pretende evitar que estos productos mantengan una presencia normalizada en lugares donde el cigarrillo tradicional ya está restringido.
El proyecto prohíbe además la venta y el suministro de cigarrillos electrónicos de un solo uso. Sanidad justifica la medida por su atractivo entre los jóvenes, su accesibilidad y el impacto ambiental generado por las baterías, los plásticos y los componentes electrónicos desechados.
La regulación endurece igualmente la publicidad. Quedarán prohibidas las promociones directas o indirectas en medios, escaparates, mobiliario de hostelería, eventos y espacios de uso público o colectivo. Los vapeadores dejarán de disfrutar del margen publicitario que conservaron por falta de una regulación específica.
Multas para los menores que fumen o vapeen
Hasta ahora, la legislación impedía vender o entregar tabaco a menores de 18 años, pero no tipificaba expresamente su consumo como infracción. La nueva ley antitabaco cambia ese enfoque y prohíbe que los menores fumen, vapeen o utilicen productos relacionados con el tabaco.
La infracción podrá implicar una sanción económica desde 200 euros. Cuando el menor no pueda hacerse cargo del pago, los padres, madres, tutores o personas responsables de su guarda responderán subsidiariamente de la cuantía impuesta.
El objetivo declarado no es únicamente sancionador. El Ministerio de Sanidad pretende dificultar el acceso temprano a la nicotina y evitar que los nuevos dispositivos funcionen como una puerta de entrada a un consumo habitual.
Los datos de ESTUDES 2025 muestran que el 4,3% de los estudiantes de entre 14 y 18 años fuma a diario, el porcentaje más bajo de la serie histórica. Sin embargo, un 15,5% reconoce haber consumido tabaco durante el último mes, una cifra que mantiene la preocupación sobre el inicio temprano.
La ley todavía puede cambiar en el Congreso

La aprobación del proyecto por el Gobierno no supone su aplicación inmediata. Los grupos parlamentarios podrán modificar las medidas, las sanciones y los periodos de adaptación durante la tramitación en las Cortes.
Hasta que el texto definitivo sea aprobado y publicado en el BOE, continuará vigente la normativa actual. Por tanto, fumar en una terraza no pasa a estar prohibido automáticamente desde la aprobación del Consejo de Ministros.
La nueva ley antitabaco busca cerrar esa etapa con una regulación común para cigarrillos, vapeadores y productos emergentes. Su cambio más cotidiano será fácil de reconocer: las terrazas dejarán de ser el último gran refugio del tabaco en la hostelería española.

