El Gobierno dejará caer a partir del 1 de junio parte de las rebajas fiscales incluidas en el plan anticrisis frente a la guerra de Irán, justo cuando el mercado eléctrico anticipa un incremento de los precios en verano. “La caída en los precios de la electricidad y del gas natural permiten iniciar la desactivación de las medidas sobre el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) y el IVA aplicable a electricidad y a gas natural, briquetas, pellets y leña, a partir del 1 de junio“, anunció ayer Carlos Cuerpo, vicepresidente primero del Gobierno.
De esta forma, el IEE subirá del 0,5% actual al 5,1% y el IVA recuperará el tipo del 21% frente al 10% de ahora. Por otra parte, se mantendrá la suspensión del Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica hasta el 30 de junio.
Esta subida fiscal coincidirá con la llegada del verano, una época del año en la que según advierten analistas y asociaciones de consumidores el precio de la luz podría tensionarse nuevamente por una combinación de factores: más demanda, menos agua embalsada y mayor peso del gas, a lo que se suma el impacto de la operación reforzada tras el apagón.
Una primavera atípica en lluvias
Habitualmente, la primavera es uno de los momentos más favorables para el precio de la luz en un país como España con fuerte penetración renovable. Es una época del año con vientos -lo que favorece la producción eólica- y sol (fotovoltaica). De hecho, según explican los expertos, las plantas fotovoltaicas son más eficientes en primavera, pues en verano las altas temperaturas disminuyen su rendimiento. Este año, el mix de generación eléctrico ha contado con un aliado adicional: el tren de borrascas.

La abundancia de agua en los embalses tras un invierno húmedo, el fuerte crecimiento de la generación fotovoltaica y una demanda todavía moderada han permitido contener el precio del pool. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la factura de un hogar medio acogido a la tarifa regulada cayó un 10% en abril respecto a marzo, hasta los 55,89 euros.
La consultora Tempos Energía describe un mercado eléctrico dividido: “Abril tuvo dos precios: uno solar, casi gratuito; y otro nocturno, por encima de los 70 euros el megavatio hora”, resume su director general, Antonio Aceituno. Así, España acumuló 386 horas con precios negativos, tres veces más que un año antes, gracias a la elevada producción solar.
La demanda subirá en verano
Ese equilibrio empieza a romperse a medida que se acerca el verano. El aumento de las temperaturas dispara el consumo eléctrico por el uso del aire acondicionado, mientras el sistema pierde agua embalsada. El colchón hidráulico -una energía síncrona que permite la estabilización de la producción renovable- ha contribuido a la contención de los precios en primavera. “En verano, tendremos más consumo residencial y menos generación renovable”, explica Manuel Moral, profesor del máster en Transición Energética Renovable de la Universidad Europea de Madrid.
Con la previsible caída de la generación hidráulica, la menor producción eólica y la dificultad de la fotovoltaica fuera de las horas de sol, los ciclos combinados de gas tendrán más protagonismo. Como recuerda la OCU, el gas sigue siendo la tecnología que marca el precio marginal en el mercado eléctrico europeo. “Todos los megavatios hora se pagan al precio del más caro, que suele ser el gas”, puntualiza.
En el contexto de la crisis de Irán, las existencias y el suministro de gas licuado son una de las cuestiones que más inquietan al sector energético.
Pendientes del estrecho de Ormuz

“El verano de 2026 seguirá siendo más caro que cualquier junio anterior a 2021”, sostiene Antonio Aceituno. Sus previsiones sitúan el índice TTF europeo (la principal referencia para el precio del gas en Europa) entre 38 y 46 euros por megavatio hora el próximo mes. Así, el pool eléctrico podría moverse entre 72 y 88 euros.
En un escenario más adverso, con problemas persistentes en Ormuz, el precio medio del mercado eléctrico podría alcanzar entre 100 y 120 euros por megavatio hora en julio y agosto.
Tras el apagón del 28 de abril de 2025, el sistema eléctrico opera en un modo de seguridad reforzada, que obliga a incorporar más generación síncrona (centrales hidroeléctricas, nucleares y ciclos combinados). Estos mayores costes de ajuste ya están en la factura, como reconoció la propia Beatriz Corredor. La presidenta de Redeia reconoció que el sobrecoste es de unos cuatro céntimos al día para un usuario medio. Una cantidad que para algunos hogares puede representar una carga importante. “Es un coste de seguridad”, defendió.
Como explica Manuel Moral, la consecuencia es que “cada vez pesa menos el precio puro del mercado sobre el total de la factura”.
Vigilancia
Frente a las subidas fiscales, el Gobierno defiende que la situación energética sigue siendo más favorable que hace un año. No obstante, admite que vigilará la evolución de los precios. Ante este escenario, Carlos Cuerpo ya ha dejado la puerta abierta a abordar nuevas medidas de apoyo más allá del mes de junio si fuera necesario. Entretanto, Hacienda asegura, como mínimo, un mes más de mayor recaudación fiscal.

