Liderazgo femenino

El sesgo invisible en la carrera por la presidencia del BCE penaliza a las mujeres

El relevo de Christine Lagarde al frente del BCE solo cuenta con una única candidata en un proceso que prioriza competencias tradicionalmente masculinas

Foto de familia del BCE.
KiloyCuarto

La sucesión de Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo (BCE) comienza a tomar forma, aunque su mandato no expira hasta octubre de 2027. Según adelantó en febrero el Financial Times (FT), la actual presidenta no agotará su mandato de ocho años. Para OMFIF, un centro de estudios independiente especializado en banca central, las actividades de lobby ya está en marcha. “Ya ha comenzado un proceso de cabildeo discreto entre algunos de los aspirantes”, lo que sugiere que “existe la posibilidad de que la decisión se tome más pronto que tarde”, declaró John Orchard, vicepresidente de la OMFIF, a este medio.

En ese contexto, una encuesta elaborada por OMFIF entre 20 expertos en política monetaria sitúa a los principales aspirantes y anticipa las variables que marcarán la decisión. El resultado dibuja una carrera ajustada entre perfiles técnicos consolidados, con un patrón común: la práctica totalidad procede de la banca central y solo una mujer figura entre los cinco candidatos mejor posicionados.

Isabel Schnabel, única candidata

El estudio, basado en la valoración de nueve competencias -entre ellas experiencia en banca central, liderazgo, capacidad de consenso, gestión de crisis o trayectoria europea-, sitúa al exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, como el candidato mejor valorado, con una puntuación media de 1,77. En este análisis, la menor puntuación es tiene un significado de superioridad. Le siguen el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel (1,9), el exgobernador del banco central neerlandés Klaas Knot (1,92) y el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau (1,94). En quinta posición aparece la alemana Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, con una valoración de 2,57.

“Es una contienda muy reñida”, subraya John Orchard, al describir un escenario en el que “varios candidatos [están] altamente cualificados para el puesto”. La estrecha distancia entre los cuatro primeros confirma ese equilibrio. Sin embargo, el diseño mismo de la evaluación permite observar qué perfiles parten con ventaja.

Competencias para un liderazgo clásico

Las nueve competencias utilizadas en la encuesta responden a un modelo clásico de liderazgo en política monetaria. La experiencia acumulada en bancos centrales, la participación en la gestión de crisis financieras o la capacidad de influir en los mercados de deuda pública son variables directamente asociadas a trayectorias que, históricamente, han tenido una presencia masculina mayoritaria en los niveles más altos de decisión económica. A ello se suma la valoración de la capacidad de generar consensos entre Estados miembros o de obtener respaldo político, ámbitos en los que el peso institucional previo resulta determinante.

Sobre esta base, el perfil de Hernández de Cos destaca por su reputación como constructor de consensos, su formación en economía monetaria y su trayectoria europea, además de su capacidad para recabar apoyos más allá de su país de origen. Nagel, por su parte, obtiene la mejor valoración en experiencia en mercados financieros y gestión de crisis, dos de los elementos que el propio informe señala como críticos ante el riesgo de tensiones en los mercados de deuda soberana en los próximos años.

El resto de candidatos comparten un recorrido similar: Knot y Villeroy de Galhau han desarrollado su carrera en el núcleo de los bancos centrales europeos, mientras que Schnabel, única mujer en el grupo, forma parte del Comité Ejecutivo del BCE desde 2020.

En clave política

Este enfoque técnico de los candidatos contrasta con el precedente de la propia Christine Lagarde. Antes de asumir la presidencia del BCE en 2019, su trayectoria se había desarrollado fuera de la banca central: fue directora gerente del Fondo Monetario Internacional y ministra de Economía de Francia. Su nombramiento respondió a un equilibrio político entre Estados miembros en un proceso que, según el propio OMFIF, sigue caracterizándose por su opacidad. “El presidente del BCE fue elegido mediante un proceso poco transparente”, señala el informe, que alude a “negociaciones secretas de última hora” entre capitales europeas.

Factores como el reparto institucional entre países o la presencia de determinadas nacionalidades en otros puestos clave pueden alterar el resultado. España y Alemania, por ejemplo, son las dos mayores economías de la eurozona que nunca han ocupado la presidencia del BCE, pero el hecho de que la Comisión Europea esté actualmente presidida por una alemana se considera un obstáculo para la candidatura de Nagel.

La eventual salida anticipada de Christine Lagarde coincide con un calendario interno clave. En 2026 deberá renovarse la mitad del Comité Ejecutivo del BCE, formado por seis miembros. Específicamente, vence el mandato de la vicepresidencia -que dejará Luis de Guindos el 31 de mayo-, del economista jefe (Philip Lane) y de la vocal (Isabel Schnabel).

Minoritaria representación femenina

Más allá del reparto geográfico, la sucesión implica la posible desaparición del liderazgo femenino en la cúpula de la institución. Desde la creación del BCE en 1998, Lagarde ha sido la única mujer que ha ocupado la presidencia. Un cargo que está entre los más codiciados en el entramado institucional europeo, con un salario base que ronda los 466.000 euros al año y otras prestaciones.

Christine Lagarde.
KiloyCuarto

Pero más allá de esta posición la presencia femenina ha sido y es minoritaria. En los casi tres decenios de historia del BCE, solo el 19% de los miembros del Comité Ejecutivo han sido mujeres. Y en el Consejo de Gobierno -el órgano que fija la política monetaria- la representación femenina es actualmente inexistente. El Consejo reúne a los gobernadores de los bancos centrales nacionales, donde actualmente no hay ninguna mujer. Las quinielas actuales tampoco apuntan a un relevo femenino.

En paralelo a esta carrera, el BCE arrastra sus propios compromisos en materia de igualdad. En mayo de 2020, bajo el mandato de Lagarde, la institución anunció una estrategia para reforzar la presencia femenina en todos los niveles. Entre los objetivos fijados, se estableció que al menos el 50% de las nuevas contrataciones y promociones fueran mujeres. También, aspiraba a  alcanzar una representación femenina de entre el 40% y el 51% en distintos niveles profesionales antes de 2026.

Según el comunicado oficial, el propósito era que “el equilibrio de género sea la norma”. El programa incluía además la publicación de evaluaciones intermedias en 2022 y 2024 para medir el progreso. Sin embargo, la información disponible no permite verificar de forma detallada el grado de cumplimiento actualizado de estos objetivos en los niveles más altos de decisión.

Cómo se nombra al presidente del BCE

La designación del presidente del BCE y miembros de su Comité Ejecutivo está regulada por el artículo 283 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). El nombramiento corresponde al Consejo Europeo -que reúne a los jefes de Estado o de Gobierno- y se adopta por mayoría cualificada, con el voto exclusivo de los Estados miembros cuya moneda es el euro. El mandato, de ocho años, no es renovable.

Previamente, el Consejo Europeo debe consultar al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del BCE. Son consultas no vinculantes. Una vez completado ese trámite, corresponde al Consejo Europeo la decisión final.

La encuesta de OMFIF ofrece una conclusión: las competencias favorecen un perfil técnico, que no ayuda a las mujeres hacia la presidencia del BCE.

TAGS DE ESTA NOTICIA