Ingreso Mínimo Vital

El “toque” final de la AIReF al IMV: pide su completa remodelación para incentivar el empleo

A cierre de 2025, el IMV llegaba a 455.401 hogares en España, lo que supone un incremento interanual del 16%, aunque cubre apenas al 44,2% de sus beneficiarios potenciales

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; junto a la presidenta de la AIReF, Inés Olóndriz
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; junto a la presidenta de la AIReF, Inés Olóndriz

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha dado este jueves el último “toque” al diseño del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en la presentación de su quinta y última Opinión anual, un documento en el que avisa que el sistema actual requiere una remodelación estructural.

A cierre de 2025, el IMV llegaba a 455.401 hogares en España, lo que supone un incremento interanual del 16%. Sin embargo, estas cifras esconden una realidad que preocupa a la institución: la prestación cubre apenas al 44,2% de sus beneficiarios potenciales, dejando fuera a más de la mitad de los hogares que tendrían derecho a percibirla.

Más allá de los 60 meses

Uno de los puntos más críticos de esta evaluación es la duración en la prestación, ya que los datos señalan que el 46% de los hogares perceptores continúa en el sistema tras 60 meses.

Lo más relevante es la correlación entre la cuantía recibida y la dificultad para salir del sistema. En el documento en el que desarrolla la opinión señala que un aumento de 10 puntos porcentuales de la prestación sobre la renta garantizada está directamente vinculado con una reducción del 13,4% en la probabilidad de abandonar el IMV. Es decir, cuanto más se acerca la ayuda al nivel de renta garantizada del hogar, más le cuesta a los beneficiarios incorporarse al mercado laboral.

Ante este diagnóstico elaborado por la institución que preside Inés Olóndriz, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha defendido su gestión subrayando que muchas de las preocupaciones de la AIReF ya están siendo abordadas. Desde el departamento que dirige Elma Saiz se destaca que el incentivo al empleo del IMV ya ha sido reformado en 2026, una medida orientada precisamente a impulsar la participación de estos hogares en las políticas activas de empleo.

El Ministerio recalca que se avanza hacia un mayor automatismo, destacando mecanismos como la doble actualización de las cuantías aplicada en 2025 y 2026, lo que permite ajustar la prestación de forma más ágil a la realidad de las familias. Además, el Gobierno pone en valor la “pasarela” del subsidio de desempleo al IMV, un mecanismo que la AIReF también identifica como una vía clave de acceso, dado que el 17% de los beneficiarios de subsidio por desempleo terminan solicitando el IMV.

Preocupa el “non take-up” del IMV

A pesar de estas campañas, la AIReF subraya que el 52% de los hogares elegibles para el IMV no lo solicita, una tasa que se dispara hasta el 71% en el caso del CAPI. Los motivos principales de este alejamiento entre la ayuda y el potencial beneficiario siguen siendo burocráticos: el 66% de las denegaciones se deben a causas relacionadas con el empadronamiento o la compleja definición de la “unidad de convivencia”.

El organismo insiste en que la definición de “hogar” en España es demasiado amplia y difícil de acreditar automáticamente, a diferencia de países como Alemania o Francia, que utilizan núcleos más directos y funcionales. Por ello, propone reformular la unidad de convivencia y avanzar hacia un sistema de verificación basado en la situación económica actual, y no en los datos fiscales del año anterior, que generan un desfase que perjudica a quienes sufren pobreza sobrevenida.

Respecto a este tema, la cartera que dirige Elma Saiz señala que se han redoblado esfuerzos con campañas como “Llegar” (2025-2026) y la aprobación del teléfono corto 020, además de incorporar el “lenguaje fácil” en sus plataformas para la brecha entre perceptores y potenciales beneficiarios.

Comparativa europea

La quinta y última opinión de la AIReF sobre el IMV sitúa a España como el país cuenta con una de las prestaciones de último recurso de mayor cuantía (se ha incrementado un 42,8% entre 2020 y 2025), pero sus resultados en cobertura y reducción de la brecha de pobreza siguen por debajo de la media europea.

La AIReF advierte que el IMV reduce la pobreza porque inyecta dinero en el hogar, pero no logra cambiar el comportamiento laboral ni los ingresos por cuenta propia de los beneficiarios.

Sobre este punto, el Ministerio argumenta que ya se ha incluido a los beneficiarios del IMV como colectivo de especial atención en el “Plan Anual para el Fomento del Empleo Digno de 2026”, y defiende que el IMV debe convivir con las rentas mínimas autonómicas por su diseño de último recurso.

Simultaneidad del IMV con otras ayudas

Además, la AIReF también ha propuesto la revisión de simultaneidad de esta prestación con otras ayudas. Según los datos proporcionados por la institución que preside Inés Olóndriz, en el año 2024 el 51% de los hogares que percibía el IMV lo complementaba con otra prestación a lo largo del año. Además, también señala que un 16% de los hogares lo compaginó con dos o más ayudas, datos que ponen de manifiesto la propuesta de la AIReF de reforzar la coherencia y evitar solapamientos con otras ayudas.

En el análisis se concluye que el subsidio por desempleo -ayuda a cargo del SEPE que perciben personas desempleadas sin ingresos suficientes que han agotado el paro- es la prestación que más se complementa con el IMV. Además, esta complementariedad se intensifica entre las personas mayores de 52 años.

Los datos evidencian que un 16,6% de los titulares del Ingreso Mínimo Vital compagina el subsidio por desempleo durante el primer año de cobro; y el 17% de los que obtiene la prestación tras agotar el paro solicita el IMV. Además, de los hogares que solicita el IMV tras haber percibido el subsidio, un 47% lo reclama cuando éste finaliza.

En este sentido, la AIReF propone reforzar la coherencia entre ambas prestaciones y revisar la pertinencia de su simultaneidad, con especial ímpetu entre las personas desempleadas mayores de 52 años.

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