La Organización Internacional del Trabajo (OIT) podría vivir un momento inédito en sus más de cien años de existencia. Pedro Sánchez ha propuesto a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como candidata para dirigir el organismo a partir de 2027. Si logra imponerse al actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo, se convertiría en la primera mujer en ocupar la máxima responsabilidad de una institución que, desde su creación en 1919, siempre ha estado encabezada por hombres.
La candidatura abre una posibilidad histórica para una organización que nació tras la Primera Guerra Mundial con el objetivo de promover la justicia social y mejorar las condiciones laborales en todo el mundo. Desde entonces, la OIT ha tenido una sucesión de directores generales masculinos.
Perfiles sal mando
Comenzó con el francés Albert Thomas; le siguió el británico Harold Butler, en 1932, que tuvo que enfrentarse a una época de desempleo masivo durante la Gran Depresión. El tercero en asumir el cargo fue el estadounidense John Winant, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, en 1939. Después llegó el irlandés Edward Phelan, bajo cuyo mandato la OIT se convirtió en agencia especializada de las recién creadas Naciones Unidas. Fue con el estadounidense David Morse cuando la organización recibió el Premio Nobel de la Paz en 1969.
Cinco directores generales más han pasado por la OIT hasta llegar al actual, Gilbert F. Houngbo, el primer africano en ocupar el cargo desde 2022.
A lo largo de su historia, la OIT ha ido ampliando su peso internacional. La organización ha mantenido durante más de un siglo su misión de impulsar normas internacionales para mejorar las condiciones laborales. Sin embargo, ese recorrido nunca ha tenido a una mujer al frente de la dirección general.
Aunque sí destacan algunas figuras femeninas que han ido ganando presencia en otros órganos de decisión. Uno de los hitos más relevantes se produjo en 2008, cuando la chilena Karen Curtis fue elegida presidenta del Consejo de Administración, la primera mujer en ocupar ese cargo desde la fundación del organismo.
Una organización golpeada por la crisis financiera
Ahora, Yolanda Díaz competirá con Gilbert F. Houngbo en un momento complejo para la organización. La OIT atraviesa una importante crisis financiera provocada, principalmente, por el impago de las contribuciones obligatorias de algunos Estados miembros. Estados Unidos acumula una deuda de 257 millones de francos suizos, alrededor del 70% del total pendiente de cobro, y otros países como China, Venezuela, Italia, Argentina y México también mantienen cantidades pendientes.
Además, el proceso electoral no se presenta sencillo para la candidata española. La representación empresarial difícilmente respaldará su candidatura debido a sus posiciones cercanas al trabajador en materia laboral, mientras que los representantes sindicales sí se muestran favorables.

Moncloa defiende su perfil reformista
Aún así Moncloa mantiene que Díaz es la candidata idónea por haber “impulsado algunas de las principales reformas laborales y sociales de los últimos años, todas ellas en el seno del diálogo social con 30 acuerdos. Durante estos años, se impulsó la reforma laboral acordada con sindicatos y empresarios, que ha contribuido a reducir la temporalidad a mínimos históricos a la vez que ha conseguido el récord de empleo de la historia de España, la ley de plataformas o la mayor subida del salario mínimo interprofesional de la democracia”. Y recuerdan que España es el país del mundo que más convenios ha firmado con la OIT y que es una muestra de su compromiso con la institución.
El presidente del Gobierno, a través de la red social X, ha asegurado que “Yolanda Díaz ha demostrado con políticas y resultados su compromiso con los derechos laborales, el diálogo social y la prosperidad de España”.
Si finalmente consigue el respaldo suficiente, Díaz no solo sería la primera española en dirigir la OIT, sino también la primera mujer en romper ese techo de cristal que permanece intacto desde hace más de un siglo.

