El apagón del 28 de abril de 2025 dejó a la vista las diferentes carencias de la red de electricidad en España. Especialmente, en sus planes y aparatos anti apagones.
La red, que todavía se encuentra al límite por las sobretensiones provocadas por su crecimiento, sufrió su mayor vulnerabilidad hasta la fecha.
Ante esta situación, la Red Eléctrica de España (REE) anunció a comienzos de mayo una modificación en su plan vigente. Para ello, llevará a cabo una inversión adicional de 607 millones de euros, con el fin de “mejorar la estabilidad del sistema y garantizar un funcionamiento seguro” de esta.
Lo más destacado es que más de la mitad de dicha partida económica se destinará a la compra de cuatro máquinas que controlan la tensión. Esto aparatos anti apagones, cuyos nombres son compensadores síncronos, tienen un presupuesto de 366 millones de euros.
Su adquisición ya estaba prevista desde el pasado mes de julio de 2025. Fue entonces cuando el Ministerio de Transición Ecológica incluyó la compra de esta tecnología en su listado de actuaciones para evitar futuros apagones. Es la primera vez en la historia que se cuenta con estos aparatos en toda la Península Ibérica.
Por ahora, la REE se encuentra buscando los lugares donde colocar estos cuatros compensadores. Lo más probable es que acaben en terrenos con predominio de la energía solar, ya que es la fuente que más refuerzo necesita para hacer frente a sobretensiones en la red.
Los cuatro aparatos anti apagones que pronto llegarán a España

Todo apunta a que el Gobierno no pretende construir una central síncrona para la Red. A través de estos cuatro aparatos anti apagones, esperan poder compensar las escaladas de tensión en diferentes puntos del país. Especialmente, en aquellos más susceptibles de ceder ante estas.
Algunas fuentes del sector lamentan que la Red Eléctrica haya desaprovechado las centrales de carbón. Nuestro país tiene un plan para desmantelar la explotación de este mineral, el cual cuenta con una robusta red de puntos de conexión. Estos emplazamientos habrían sido idóneos para lidiar con la problemática con la que ahora lidian el Ejecutivo central y la Red.
Al funcionar como instalaciones industriales, los compensadores síncronos requieren todo un ecosistema a su alrededor. Por ello, el sector también aboga por el desarrollo de estos en las centrales hidroeléctricas reversibles. Es decir, aquellas que tienen la capacidad de aumentar la energía potencial del agua y convertirla en una especie de batería gigante.
Estas centrales pueden regular la tensión sin derivar potencia activa a la red eléctrica. Es más, ya realizan una labor similar cuando se producen las recargar de las centrales nucleares, puesto que estas sobretensionan sus entornos.
La reducción del sector carbonero y las limitaciones de estudio sobre las alternativas han llevado al Gobierno y a la REE a apostar por la utilidad de estas cuatro máquinas. A falta de conocer sus emplazamientos definitivos, todavía tardarán un tiempo en aparecer sobre el territorio español.
Mientras tanto, el Ministerio deberá lidiar con los próximos vaivenes de las tensiones eléctricas que se van produciendo a lo largo de la red.

