Shein atraviesa su primera gran prueba ante los mercados desde que comenzó a cotizar en Hong Kong. Las acciones del gigante de la moda ultrarrápida llegaron a desplomarse un 14% este martes, 29 de septiembre, después de que la compañía revelara un fuerte deterioro de su rentabilidad durante el segundo trimestre. El aumento de los costes logísticos provocado por el conflicto en Oriente Próximo y las nuevas barreras comerciales en Estados Unidos y Europa han comenzado a golpear uno de los modelos de negocio más agresivos del comercio electrónico mundial.
El dato que ha encendido las alarmas entre los inversores es especialmente contundente. El beneficio neto ajustado de Shein cayó un 66,6% interanual, hasta los 228 millones de dólares, frente a los 683 millones obtenidos en el mismo periodo del ejercicio anterior. El margen ajustado también se redujo de manera drástica, desde el 6,2% hasta apenas el 2,1%.
La reacción bursátil ha sido inmediata. Según Reuters, las acciones de Shein llegaron a perder un 14% y marcaron un nuevo mínimo desde su estreno en la Bolsa de Hong Kong el pasado 1 de septiembre. La valoración bursátil de la compañía se ha reducido hasta aproximadamente 17.000 millones de dólares, lejos de los cerca de 26.000 millones que alcanzó cuando comenzó a cotizar.
La guerra encarece el modelo de Shein
VIDEO | Shein cae un 14 % en bolsa tras un frenazo de beneficios por la guerra y los aranceles. pic.twitter.com/8LKoQLDUty
— EFE Noticias (@EFEnoticias) September 29, 2026
Uno de los principales problemas de Shein se encuentra precisamente en el corazón del sistema que hizo posible su expansión internacional: transportar enormes cantidades de ropa barata desde Asia directamente hasta sus clientes.
La compañía atribuye parte del deterioro de sus márgenes al fuerte aumento del precio del petróleo y de las tarifas del transporte aéreo relacionado con las tensiones y conflictos en Oriente Próximo. El impacto resulta especialmente sensible para una empresa que depende en gran medida del avión para trasladar rápidamente sus productos hacia Europa y otros mercados internacionales.
Los gastos relacionados con la preparación, almacenamiento y entrega de pedidos aumentaron con fuerza durante el trimestre. La consecuencia es que Shein continúa vendiendo enormes cantidades de productos, pero cada pedido resulta ahora considerablemente menos rentable.
De hecho, las ventas globales resistieron mucho mejor que los beneficios. Los ingresos crecieron alrededor de un 0,9%, hasta superar los 11.000 millones de dólares, mientras que el número de pedidos aumentó un 7,6%. El problema no parece estar, por tanto, únicamente en la capacidad de Shein para atraer compradores, sino en cuánto dinero consigue ganar con cada uno de ellos.
Europa y Estados Unidos golpean el comercio ultrabarato
La segunda gran amenaza procede de los cambios regulatorios y arancelarios. Durante años, Shein aprovechó las exenciones aplicadas a los envíos internacionales de escaso valor para enviar directamente millones de paquetes desde China a precios extraordinariamente reducidos.
Ese escenario está desapareciendo. En Estados Unidos, el régimen de exención conocido como de minimis dejó de proteger los pequeños envíos procedentes de China en mayo de 2025 y posteriormente se extendieron las restricciones a las importaciones de bajo valor procedentes de otros países.
El impacto ya aparece reflejado en las cuentas. Los ingresos de Shein en Estados Unidos descendieron un 6% durante el segundo trimestre, hasta alrededor de 2.500 millones de dólares.
Pero el deterioro resulta todavía mayor en Europa. Las ventas europeas retrocedieron un 13,9%, desde aproximadamente 4.379 millones hasta 3.770 millones de dólares. La propia compañía reconoce que elevó los precios y redujo su inversión publicitaria antes de la entrada en vigor de las nuevas condiciones aduaneras.
Desde el pasado 1 de julio, la Unión Europea aplica un derecho de aduana temporal de tres euros por artículo a los envíos de comercio electrónico procedentes de fuera del bloque con un valor inferior a 150 euros. Para un producto de precio elevado, tres euros pueden resultar secundarios. Para una camiseta que cuesta cinco, ocho o diez euros, la ecuación económica cambia considerablemente.
Shein intenta reinventar el modelo que la hizo gigante

La compañía ya está reaccionando. Entre sus planes figura almacenar una mayor cantidad de mercancía dentro de Europa para reducir la dependencia de los envíos individuales desde Asia y acelerar las entregas. Shein también pretende ampliar su oferta hacia prendas de mayor precio, elevar el valor medio de cada compra y diversificar su cartera de marcas.
El contraste entre mercados demuestra, sin embargo, que la empresa todavía conserva capacidad de crecimiento. Mientras Europa y Estados Unidos retrocedieron, los ingresos en el resto del mundo aumentaron un 21,6%, impulsados especialmente por Latinoamérica.
El problema para Shein es que las dos fuerzas externas que ahora amenazan sus márgenes difícilmente dependen de ella. Por una parte, la inestabilidad geopolítica está haciendo más caro transportar mercancías alrededor del planeta. Por otra, Estados Unidos y Europa están desmontando progresivamente las ventajas aduaneras que facilitaron la expansión del comercio electrónico ultrabarato.
La caída bursátil del 14% refleja precisamente esa preocupación. Shein continúa creciendo en pedidos y conserva millones de clientes, pero el mercado empieza a preguntarse si el modelo que convirtió prendas extremadamente baratas y entregas internacionales rápidas en un fenómeno mundial puede seguir generando los mismos beneficios bajo las nuevas reglas del comercio global.

