Indra celebra mañana un consejo de administración clave del que podría salir una nueva cúpula directiva a la medida de Ángel Simón. Aunque el foco está en convencer a los inversores -y demostrar al Ministerio de Defensa- que la compañía cumplirá con la ejecución de los 20.000 millones de euros en programas, el nuevo presidente tiene que gestionar en paralelo otro asunto político: las aspiraciones de Salvador Illa de fortalecer la presencia empresarial en Cataluña y cerrar definitivamente las heridas del ‘procés’.
Precisamente ayer, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el delegado del Gobierno, Carlos Prieto, mantuvieron una reunión con los dirigentes del conocido como G8 empresarial catalán en el Palau de Pedralbes de Barcelona.
Una realidad que, en el caso específico de Simón, un perfil próximo al PSC, podría traducirse en presiones para un eventual traslado de la sede social de Indra de Madrid a Barcelona. Pero Ángel Simón resistirá el envite y mantendrá el domicilio social en Alcobendas (Madrid), aunque reforzará su presencia industrial en Cataluña. De momento, Indra ya ha avanzado su plan de crecimiento e inversión en esta comunidad, que podría verse reforzado en el nuevo Plan Estratégico que se presentará el 25 de noviembre. Fuentes oficiales de Indra niegan que esté sobre la mesa un cambio de sede social.

Amparo de los estatutos al cambio de sede
Con todo, Indra cuenta con el amparo legal de sus estatutos para acometer con facilidad un eventual cambio de sede. Con la llegada de Marc Murtra a la presidencia de la tecnológica en mayo de 2021, la compañía actualizó sus estatutos. En concreto, en junio de 2021 se modificó la redacción del artículo 3 para otorgar al consejo de administración la facultad de aprobar su traslado. Así, el órgano de administración quedó facultado para “acordar también el traslado del domicilio social dentro del territorio nacional“, mientras que hasta entonces esta competencia se limitaba a Alcobendas (“misma población”).
En la junta general de accionistas en la que se ratificó esta modificación, el cambio se presentó ante los accionistas como una adaptación a la redacción del artículo 285.2 de la Ley de Sociedades de Capital. Cabe recordar que en el contexto de la crisis abierta por el ‘procés’ independentista y el referéndum del 1 de octubre de 2017, el Gobierno se vio obligado a aprobar un Real Decreto-ley de urgencia para facilitar la salida de empresas de Cataluña ante la inseguridad jurídica creada.
El espíritu de esta modificación, según justificó entonces el Ministerio de Hacienda, era facilitar la libertad de empresa, de manera que se facultó al órgano de administración para cambiar el domicilio social dentro del territorio nacional, salvo disposición contraria de los estatutos. Se considera que hay disposición contraria únicamente cuando los estatutos establecen expresamente que el órgano de administración no ostenta esta competencia. De esta forma, Indra, si eventualmente optase por trasladar su sede, contaría con el respaldo de sus estatutos.
Más presencia de Indra en Cataluña

Descartado, al menos por ahora, el traslado de la sede social, la apuesta de Indra por Cataluña se canalizará a través de una mayor presencia industrial. La compañía presentó en mayo un primer Plan de Crecimiento e Inversión para la comunidad con el que prevé crear 1.500 nuevos puestos de trabajo hasta alcanzar los 5.000 profesionales en 2027. Para ese mismo ejercicio, aspira a multiplicar por 1,5 las ventas generadas desde Cataluña y superar los 550 millones de euros de negocio gestionado desde la región para clientes de todo el mundo.
El despliegue alcanza a las cuatro provincias. Indra cuenta actualmente con más de 3.500 profesionales y centros operativos en Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida. El plan concentra el crecimiento en cinco áreas: espacio y comunicaciones; ciberseguridad; ciberdefensa y seguridad integral; vehículos terrestres; y digitalización de la industria y de las Administraciones públicas. Una hoja de ruta especialmente vinculada al giro de Indra hacia Defensa y a los Programas Especiales de Modernización (PEM) impulsados por el Gobierno.
De hecho, la compañía ya ha formalizado 19 acuerdos con pymes, startups y centros de investigación catalanes especializados en tecnologías duales, ciberseguridad y espacio. El objetivo es incorporar este tejido empresarial y tecnológico a los proyectos que Indra desarrolla ligados a los planes industriales de los programas de Defensa.
Pendientes del nuevo Plan Estratégico
La apuesta por Cataluña podría dar un nuevo paso con el nuevo Plan Estratégico que Indra presentará el próximo 25 de noviembre. La compañía todavía no ha detallado las inversiones que recogerá la nueva hoja de ruta, pero el proyecto podría reforzar el despliegue anunciado en mayo y ampliar el peso industrial de la comunidad dentro del grupo.
El propio Simón ya apuntó en esa dirección durante la presentación del Plan de Crecimiento e Inversión para Cataluña, en un acto en Barcelona que contó con el respaldo institucional de Salvador Illa y de los secretarios de Estado de Defensa e Industria. Simón reivindicó entonces el papel de Indra como empresa tractora de la industria y defendió su capacidad para impulsar en Cataluña proyectos que generen “capacidades estratégicas, empleo cualificado y oportunidades para los jóvenes”.
El refuerzo industrial se perfila así como la fórmula con la que el presidente puede responder a las aspiraciones de la Generalitat de reforzar el tejido empresarial catalán sin mover de Alcobendas el domicilio social de la compañía.

