El calendario de las centrales nucleares en España acaba de experimentar su primera modificación importante. El Gobierno ha autorizado que los dos reactores de Almaraz continúen funcionando hasta el 8 de junio de 2030, retrasando los cierres que estaban previstos inicialmente para noviembre de 2027 y octubre de 2028.
La decisión cambia cuál será el primer reactor nuclear que dejará de producir electricidad en España. Si no se producen nuevas prórrogas, el apagón nuclear comenzará ahora en 2030 y concentrará tres cierres en pocos meses: Almaraz I y II, Ascó I y Cofrentes afrontarán ese año el final de su actividad según las fechas actualmente previstas.
El Gobierno insiste, no obstante, en que la extensión concedida a la central extremeña no modifica oficialmente el horizonte general. El objetivo continúa siendo que las cinco centrales y siete reactores que permanecen activos hayan cesado definitivamente su actividad en 2035.
Almaraz pasa de ser la primera en cerrar a continuar hasta junio de 2030

El cambio más inmediato afecta a Almaraz. Su Unidad I debía cerrar el 1 de noviembre de 2027 y la Unidad II el 31 de octubre de 2028.
La nueva autorización permite que ambas unidades funcionen hasta el 8 de junio de 2030, fecha hasta la que permanece vigente la actual Revisión Periódica de Seguridad de la planta.
La prórroga supone alrededor de dos años y medio adicionales para el primer reactor y aproximadamente un año y siete meses para el segundo.
El Ejecutivo justifica esta extensión por el contexto internacional y la volatilidad del gas. Según Transición Ecológica, mantener Almaraz permitirá reducir alrededor de un 7% la utilización de los ciclos combinados prevista para 2030, mientras el impacto sobre la generación renovable sería de algo más del 1%.
2030 se convierte en el año clave del calendario nuclear
Tras la modificación, el futuro de las centrales nucleares en España concentra buena parte de sus primeros cierres en 2030.
Almaraz I y II podrán funcionar hasta el 8 de junio. Apenas cuatro meses después llegará el turno de Ascó I, en Tarragona, cuyo cese definitivo de explotación está establecido para el 2 de octubre de 2030.
La siguiente sería Cofrentes, en Valencia. Su autorización actual establece el fin de explotación para el 30 de noviembre de 2030.
Eso significa que, si el calendario no vuelve a modificarse, España podría perder cuatro de sus siete reactores nucleares actualmente operativos durante el mismo año.
Precisamente esta concentración temporal es uno de los argumentos utilizados por el sector nuclear para reclamar una revisión más amplia de la hoja de ruta.
Ascó II continuaría hasta 2032
El siguiente escalón llegará en Cataluña. Ascó II dispone actualmente de autorización de explotación hasta el 2 de octubre de 2031.
Sin embargo, esa fecha no representa todavía el cierre pactado. El calendario firmado en 2019 contempla una renovación adicional para permitir que el reactor continúe funcionando hasta septiembre de 2032.
De mantenerse esa planificación, después de 2030 quedarían únicamente tres reactores operativos: Ascó II, Vandellós II y Trillo.
Vandellós II y Trillo serían las últimas

El final definitivo de las centrales nucleares en España está previsto para 2035.
Vandellós II tiene actualmente autorización hasta julio de 2030, pero el acuerdo contempla que pueda renovarse para continuar funcionando hasta febrero de 2035. Por tanto, no debe confundirse el vencimiento de su permiso actual con la fecha prevista de cierre.
Algo parecido sucede con Trillo. La central de Guadalajara recibió en 2024 una nueva autorización válida hasta el 16 de noviembre de 2034, mientras que su cese definitivo está previsto para mayo de 2035.
Trillo sería, según la hoja de ruta vigente, el último reactor nuclear en dejar de producir electricidad en España.
El calendario completo tras la prórroga de Almaraz
La secuencia queda ahora planteada de la siguiente manera: Almaraz I y II, 8 de junio de 2030; Ascó I, 2 de octubre de 2030; Cofrentes, 30 de noviembre de 2030; Ascó II, septiembre de 2032; Vandellós II, febrero de 2035; y Trillo, mayo de 2035.
España mantiene actualmente siete reactores distribuidos en cinco emplazamientos y alrededor de 7,1 gigavatios de potencia nuclear neta instalada. Durante los últimos años, esta tecnología ha aportado aproximadamente una quinta parte de la electricidad generada en el país.
La prórroga de Almaraz no altera formalmente las demás fechas, pero introduce un precedente que inevitablemente condicionará el debate de los próximos años.
Las eléctricas quieren ampliar también el resto de centrales
Las compañías propietarias llevan meses reclamando una reconsideración del calendario de las centrales nucleares en España.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ya avanzó que su compañía pretende solicitar extensiones para otros reactores: “Vamos a pedir la ampliación también de las otras centrales en el futuro”. A su juicio, muchas instalaciones podrían superar los 60 años de funcionamiento e incluso aproximarse a los 80.
En Cataluña, Foment del Treball ha reclamado que el criterio aplicado a Almaraz pueda extenderse también a Ascó y Vandellós II, centrales especialmente relevantes para un sistema eléctrico catalán en el que la energía nuclear mantiene un peso muy elevado.
Por ahora no existe ninguna prórroga adicional aprobada. Cada instalación necesitaría una solicitud de sus titulares, la evaluación técnica del Consejo de Seguridad Nuclear y la autorización final del Gobierno.
La hoja de ruta oficial sigue terminando en 2035. Pero Almaraz ha demostrado que las fechas fijadas en 2019 ya no son completamente inamovibles. El próximo gran debate estará en comprobar si 2030 marca realmente el comienzo del apagón nuclear o si, antes de llegar a ese año, Ascó y Cofrentes consiguen también ganar tiempo.

