Transportes

Una nueva huelga en Renfe amenaza la operación salida con uno de cada dos trenes sin cumplir el horario

El Sindicato Ferroviario convoca a 9.000 trabajadores a un "parón" por las constantes averías de los sistemas de climatización

Huelga en Renfe - Economía
Fotografía de archivo de la aglomeración en Atocha tras suspenderse viajes.
EFE

Renfe vivirá una nueva jornada de huelga convocada por el Sindicato Ferroviario este viernes coincidiendo con la operación salida de agosto. La compañía afronta un nuevo conflicto laboral por las constantes averías de los sistemas de climatización mientras los datos de puntualidad reflejan un deterioro del servicio.

El último informe mensual de puntualidad correspondiente a junio revela que únicamente el 54,9% de los trenes comerciales de Alta Velocidad y Larga Distancia llegaron a su destino con menos de cinco minutos de retraso, lo que significa que prácticamente uno de cada dos servicios incumplió el horario establecido.

9.000 trabajadores convocados

El Sindicato Ferroviario -el único que ha convocado la huelga- ha llamado a un “parón” a unos 9.000 trabajadores de los colectivos de conducción e intervención de Renfe Viajeros al considerar que existe una “peligrosa situación” a bordo de los trenes por las averías en los sistemas de climatización. Se trata de la tercera movilización en apenas un mes.

Desde el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible llaman a la calma y señalan que “en convocatorias anteriores de huelga realizadas por el mismo sindicato, el seguimiento fue mínimo, tan solo un 2% de la plantilla”. Además, inciden en que “en la huelga del pasado 15 de julio tan solo se suprimieron 7 trenes a lo largo de todo el día en toda España”.

Joan Rodríguez, responsable de comunicación del Sindicato Ferroviario, asegura que durante julio se solicitó una reunión con los responsables del Grupo Renfe para resolver esta problemática “que afecta tanto a trabajadores como a viajeros”. En ese encuentro, señala que desde Renfe se comprometieron a “bloquear” un coche (vagón) para que, en situación de emergencia, los viajeros y trabajadores pudieran disponer de más espacio, pero Rodríguez asegura que los billetes se están vendiendo con normalidad, sin cumplir las promesas del grupo.

Además, señala que el deterioro de un servicio público como es el transporte se debe a la externalización de los trabajos de mantenimiento, y reclaman a Renfe que vuelva a integrar esos trabajos dentro de la empresa, que contrate más personal, y que lo dote de más medios y formación.

Servicios mínimos

La cartera que dirige Óscar Puente ya ha fijado los servicios mínimos para la huelga del viernes. En Alta Velocidad y Larga Distancia se garantizará el 73% de las circulaciones previstas. De los 343 trenes programados, 251 estarán asegurados, mientras que otros 92 podrían verse afectados por los paros, en función del seguimiento de la convocatoria.

En Media Distancia, el porcentaje de servicios mínimos será del 65%, lo que permitirá mantener al menos 432 de los 662 trenes programados. Los otros 230 servicios podrían registrar alteraciones si la huelga impide completar la programación prevista.

En Cercanías, el Ministerio ha establecido unos servicios mínimos del 75% durante las horas punta, entre las 6.00 y las 9.00 horas, de 13.30 a 15.30 y de 18.30 a 20.30. Fuera de esas franjas, la oferta se reducirá al 50% de la programación habitual.

En total, hasta 322 trenes podrían verse afectados por la jornada de huelga al sumar los 92 servicios de Alta Velocidad y Larga Distancia y los 230 de Media Distancia que no están incluidos en los servicios mínimos. La convocatoria solo afecta a los trenes operados por Renfe, por lo que los servicios de Iryo y Ouigo mantendrán su programación habitual durante la operación salida.

Informe de puntualidad

Mientras el conflicto laboral continúa abierto, las cifras de puntualidad publicadas por Renfe muestran una evolución negativa a lo largo del primer semestre del año. El retraso medio de todos los trenes con destino final pasó de 9,1 minutos en abril a 10,3 minutos en junio. Si se analizan únicamente los trenes que sufrieron retrasos, el tiempo medio de demora alcanzó los 18,4 minutos en junio, frente a los 14,5 minutos registrados dos meses antes.

El peor comportamiento del año se produjo en enero, cuando los trenes retrasados acumularon una demora media de 26,7 minutos, mientras que febrero también registró cifras elevadas, con 24,9 minutos. Si bien es cierto, fueron los dos meses que coincidieron con el accidente de Adamuz, que obligó a cancelar viajes y disminuir la velocidad de los trenes hasta que finalizaron los trabajos de reconstrucción y revisión de las vías.

Aunque durante la primavera la situación mejoró parcialmente, los datos de junio evidencian un nuevo repunte de los retrasos.

El informe mensual correspondiente a junio contabiliza un total de 8.964 circulaciones comerciales. De ellas, 4.918 llegaron con menos de cinco minutos de retraso, lo que representa el 54,9% del total. Si se amplía el margen de puntualidad hasta los 15 minutos, el porcentaje asciende al 74,9%, equivalente a 6.710 trenes.

Otro de los apartados del informe analiza las causas de las incidencias. Durante junio, el 75,5% de los minutos de retraso se atribuyeron a factores externos a Renfe, como problemas de infraestructura, gestión de la circulación, actuaciones de otros operadores o fenómenos meteorológicos. El 24,5% restante tuvo su origen en causas internas de la propia operadora.

¿Puedo reclamar cancelaciones o retrasos?

Retrasos del AVE Renfe desde Zaragoza - Economía
Una fotografía del panel de la Estación Delicias de Zaragoza con los retrasos, el pasado 1 de julio.
Artículo14/David Lorao

El problema ahora se traslada a los viajeros, que serán los que sufrirán las consecuencias de los retrasos o cancelaciones de los trenes y que, en algunos casos, puede suponer la cancelación de alojamientos en el destino. Los derechos de los pasajeros en estos supuestos están regulados por el Reglamento (UE) 2021/782 sobre los derechos y las obligaciones de los viajeros de ferrocarril, además de la normativa española aplicable.

En caso de cancelación del viaje y salvo causa de fuerza mayor (que no aplica a una huelga de personal), la empresa ferroviaria es responsable frente al pasajero, empezando por la obligación de devolver el precio pagado por el billete. Y si la empresa no avisó con una antelación de al menos 48 horas, el viajero podrá exigir en su lugar un transporte alternativo.

Además, si el pasajero no fue informado expresamente de la cancelación con al menos cuatro horas de anticipación, tendrá derecho a una indemnización equivalente al doble del importe del título de transporte, salvo que se trate de un trayecto de Cercanías.

Si en vez de una cancelación, lo que se produce es un retraso superior a 60 minutos en un tren de Alta Velocidad o Media Distancia, el pasajero también tiene derecho a solicitar el reembolso, un transporte alternativo lo antes posible o la posibilidad de realizar el viaje en fecha posterior que convenga al viajero. Asimismo, tendrá derecho a una indemnización: los importes mínimos del Reglamento europeo son del 25% del precio del billete para retrasos de entre 60 y 119 minutos, y del 50% para retrasos iguales o superiores a 120 minutos.