Málaga afronta en pleno mes de agosto una nueva polémica por el cierre de varias de sus playas debido a vertidos y a la presencia de Escherichia coli (E. coli) en el agua. El episodio, ocurrido además coincidiendo con la Feria y uno de los momentos de mayor afluencia turística del año, ha provocado preocupación entre empresarios, turistas y vecinos.
Tras la tormenta registrada durante la madrugada del pasado sábado, hasta seis playas de Málaga capital han llegado a cerrar al baño: Campo de Golf-San Julián, Guadalmar, La Misericordia, Sacaba, San Andrés y El Palo.
Los análisis realizados posteriormente han permitido reabrir El Palo y Campo de Golf-San Julián tras constatarse una reducción generalizada de la bacteria. Por su parte, Guadalmar, Sacaba, La Misericordia y San Andrés continúan todavía con bandera roja. El incidente supone, además, la tercera incidencia de este tipo en menos de un mes, circunstancia que ha incrementado las críticas hacia la gestión municipal.
El Ayuntamiento defiende que no existe un fallo en la red
Desde el Ayuntamiento de Málaga rechazan que los vertidos se deban a una deficiencia del sistema de saneamiento. La concejala de Sostenibilidad Medioambiental, Penélope Gómez, ha defendido que se trata de una situación que puede producirse de forma habitual en las ciudades costeras después de episodios intensos de lluvia. “No es una deficiencia en nuestras redes de saneamiento, es una situación normal”, ha insistido Gómez. La mandataria, ha argumentado que Málaga ya tiene separadas las aguas fecales y pluviales en el 55% de su red, frente a porcentajes que, según el Consistorio, no alcanzan el 5% en ciudades como Sevilla, Barcelona o Madrid.
La edil ha explicado que la red está preparada para gestionar unos 15 litros de lluvia durante todo un día, mientras que en la madrugada de la tormenta se recogieron 14 litros en menos de una hora.
Según la responsable municipal, estos mecanismos sirven para evitar que el agua termine saliendo por los rebosaderos y cause inundaciones en la ciudad. “Aquí lo que pasa es que no estamos acostumbrados a que llueva en verano”, ha añadido.
El Ayuntamiento establece bandera roja y cierra al baño las playas del Campo de Golf-San Julián, Guadalmar, La Misericordia, Sacaba, San Andrés y El Palo.
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— Ciudad de Málaga (@malaga) August 17, 2026
El cierre pasa factura a los chiringuitos
Más allá del debate sobre las causas, el cierre de los arenales ha comenzado a tener consecuencias para los negocios situados junto a las playas. Los hosteleros han mostrado su preocupación por unas restricciones que llegan en plena temporada alta y coincidiendo con la Feria de Málaga. En La Misericordia, algunos establecimientos aseguraban haber registrado un fuerte descenso de clientes. Ángel, camarero de Casa Lucas, explicó que habían pasado “de tener 150 reservas a 50” a raíz de la prohibición del baño.
Ante esta situación, la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía ha comenzado a evaluar el posible impacto que los cierres pueden tener sobre la actividad hotelera, la restauración, los servicios turísticos y la imagen exterior de Málaga. Su responsable, Manuel Gavira, ha defendido que “la prioridad es proteger la salud de las personas y recuperar la normalidad con la mayor rapidez”.
La oposición habla de “catástrofe” para la imagen turística
El episodio también se ha trasladado al terreno político. PSOE, Con Málaga y Vox han exigido explicaciones al equipo de gobierno y han reclamado revisar las infraestructuras de saneamiento, mientras que el subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha atribuido el cierre a una “deficiente gestión municipal”.
El portavoz socialista en el Ayuntamiento, Mariano Ruiz Araujo, ha cuestionado la imagen que proyecta la ciudad al exterior en uno de los meses más importantes para el sector. “El Ayuntamiento se llena la boca hablando de turismo, excelencia y proyección internacional de Málaga, pero después la imagen que ofrecemos en pleno agosto es la de un rosario de banderas rojas en nuestras playas”, ha criticado.
Desde Con Málaga, Toni Morillas ha rechazado que el uso de los aliviaderos pueda considerarse una respuesta habitual cada vez que se producen precipitaciones. “No podemos asumir como algo normal que cada vez que llueve se abran aliviaderos y terminen llegando al mar aguas contaminadas, residuos y toallitas”, ha afirmado.
Vox también ha cargado contra la explicación municipal. Su portavoz adjunta, Yolanda Gómez, considera que el PP “no puede limitarse ahora a culpar a una tormenta” y sostiene que, si unas precipitaciones de estas características bastan para que la red no pueda asumir el caudal, “el problema no está solamente en el cielo, está debajo de nuestras calles”.

