En la Costa Brava, una comida junto al Mediterráneo puede adoptar formas muy diferentes. Puede empezar descalza, después de un baño en Aiguablava, frente a un pescado recién salido de la brasa; continuar en un patio de piedra de Cadaqués, con platos pensados para pasar de mano en mano; o terminar al caer la noche en una villa frente a la playa de Sant Pol, con una botella elegida casi con tanto cuidado como el menú.
La ruta que proponemos no pretende recorrer todos los restaurantes de la costa gerundense. Es un itinerario breve y bien escogido alrededor de tres elementos que explican su cocina: producto de lonja, fuego y vino. Tres reservas y tres maneras de sentarse a la mesa sin perder de vista el mar.
Aiguablava, pescado salvaje y arroces al fuego
La primera parada está prácticamente sobre la arena. Toc al Mar, en la cala de Aiguablava, centra su propuesta en pescados y mariscos cocinados sobre brasas de encina. Trabaja con especies procedentes de las barcas de la zona (según la disponibilidad de cada jornada) y completa la carta con arroces marineros acabados en horno de leña. Entre abril y septiembre abre tanto a mediodía como por la noche.
Aquí el pedido debería comenzar preguntando qué ha llegado ese día. Más que buscar un plato concreto, interesa elegir una buena pieza para compartir (dorada, pargo, dentón, escórpora o alguna de las especialidades locales disponibles). Antes pueden llegar unas gambas de Palamós, navajas o pulpo de roca; después, un arroz oscuro del Empordà o uno de langosta para los que prefieran construir la comida alrededor de la cazuela. Lo ideal, por su localización, es llegar temprano, bañarse antes de sentarse y reservar una mesa sin planes después. Eso sí, no es una dirección para dejar a la improvisación durante los meses de verano.
Cadaqués, una cena para colocar en el centro
La carretera hasta Cadaqués forma parte del plan. En el casco antiguo, Compartir ocupa una casa de piedra con un patio interior especialmente agradable durante las noches templadas. Su cocina mediterránea está pensada, como su nombre indica, para que los platos circulen por la mesa, evitando la estructura convencional de entrante, principal y postre individual. El restaurante se encuentra en Riera Sant Vicenç, en el centro de Cadaqués.
El patio, construido con piedra, pizarra y madera, consigue que la experiencia resulte cuidada sin sentir que estamos en un sitio excesivamente formal. Es la reserva apropiada para una noche en la que la comida sea el plan principal. Antes: un paseo por el pueblo; después, una copa o el regreso andando al hotel.
Sant Pol, cocina de producto y una bodega para quedarse
La tercera mesa está frente a la playa de Sant Pol, en Sant Feliu de Guíxols. Villa Más combina cocina mediterránea, producto local y una selección de vinos que ocupa una parte importante de la experiencia. Abre de miércoles a lunes, a mediodía y por la noche, y cierra los martes.
En esta dirección puede invertirse el orden habitual y escoger primero la botella. Su bodega reúne referencias clásicas, vinos franceses y etiquetas menos previsibles. La cocina trabaja con productos como la gamba de Palamós, verduras de temporada, pescados y carnes del entorno.
El comedor y la terraza permiten una comida larga, pero el momento más atractivo es el comienzo de la noche, cuando baja la temperatura y el paseo marítimo pierde parte de su actividad diurna…
Agenda gastronómica
El primer día puede dedicarse a Begur: baño y comida en Aiguablava, paseo por el centro histórico y noche en la zona. El segundo, salida hacia Cadaqués para cenar en Compartir. Villa Más funciona como parada de regreso o como última comida antes de abandonar la costa.
Toc al Mar
Platja d’Aiguablava, Begur.
Instagram: @tocalmar
Compartir Cadaqués
Riera Sant Vicenç, s/n, Cadaqués.
Instagram: @compartircdq
Villa Más
Passeig de Sant Pol, 95, Sant Feliu de Guíxols.
Instagram: @restaurantvillamas

