El duque y la duquesa de Sussex estarían planeando un gran regreso al Reino Unido, el mayor cambio para su familia desde que abandonaron sus deberes reales hace seis años. En una decisión que ha tomado por sorpresa a la familia real y al público, el príncipe Harry, de 41 años, y Meghan Markle, de 45, estarían trasladándose con sus hijos, el príncipe Archie, de 7, y la princesa Lilibet, de 5, al Reino Unido para pasar allí una larga temporada a finales de agosto. Los niños ya habrían sido matriculados en un colegio británico, donde comenzarían las clases en septiembre. En busca de privacidad lejos del intenso foco mediático de la capital, la familia planea establecer su residencia principal en una propiedad privada, ajena al patrimonio real, situada fuera de Londres. Para mantener sus vínculos internacionales, la pareja conservará su casa de Montecito, California, además de su propiedad vacacional en Portugal.
Pese a su regreso a suelo británico, no habrá cambios en el estatus oficial de Harry y Meghan como miembros no activos de la familia real. El modelo a medio camino que propusieron inicialmente fue rechazado durante la Cumbre de Sandringham convocada por la reina Isabel II en 2020, y el rey Carlos mantiene que esa separación debe continuar. En consecuencia, la pareja seguirá financiando de manera independiente su vida y sus actividades, sin recurrir a fondos públicos.
La transición ha reavivado, sin embargo, el largo y controvertido debate sobre la seguridad de la familia. Durante años, esta cuestión ha sido uno de los principales obstáculos para un regreso prolongado, y Harry ha afirmado repetidamente que no se sentía seguro llevando a su esposa y sus hijos al Reino Unido sin protección policial. Los Sussex perdieron la protección policial financiada con fondos públicos después de abandonar sus funciones oficiales, una decisión que llevó al príncipe a emprender una batalla legal de varios años.
Preguntado por los posibles arreglos de seguridad ante el regreso de los Sussex, un portavoz del Ministerio del Interior británico reiteró este miércoles que «el sistema de seguridad del Gobierno del Reino Unido es riguroso y proporcionado» y recordó que no ofrecen detalles sobre estos dispositivos porque hacerlo podría comprometer su integridad y la seguridad de las personas. Las decisiones sobre protección corresponden al organismo encargado de evaluar la seguridad de miembros de la familia real y otras figuras públicas, en el que participan representantes gubernamentales, policiales y de la Casa Real. La decisión de contar con una residencia privada en el Reino Unido parece indicar, en cualquier caso, que Harry se siente finalmente preparado para pasar más tiempo en el país con su familia.

Las relaciones personales que rodean la decisión muestran una familia real todavía profundamente dividida. El rey Carlos III fue informado de los planes de su hijo y su nuera el pasado domingo, y se cree que ve con buenos ojos la posibilidad de pasar más tiempo con ellos en privado. El movimiento llega después de una discreta visita familiar en julio, cuando Harry y Meghan viajaron con Archie y Lilibet para pasar tiempo con el rey en Highgrove House, Gloucestershire. El encuentro habría supuesto la primera vez que Carlos III veía a sus nietos en persona en más de cuatro años. Durante aquel viaje, la familia también pasó tiempo con los Spencer en Althorp House, la casa donde creció la princesa Diana y donde se encuentra su tumba.
Sin embargo, si la relación con el monarca muestra señales de un lento deshielo, no ocurre lo mismo entre Harry y su hermano, el príncipe Guillermo, de 44 años. Los hermanos continúan distanciados y, según fuentes citadas por la prensa británica, «no hay contacto» y «no ha habido ningún movimiento, sobre todo por parte de Guillermo». El excorresponsal real de la BBC Peter Hunt sostiene que el regreso de los Sussex habría dejado al futuro rey «furioso». «A largo plazo, el regreso del príncipe Harry y Meghan Markle al Reino Unido abre la perspectiva de la existencia de dos cortes rivales, la de Guillermo y la de Harry. A corto plazo, Harry podrá profundizar su acercamiento con su padre. Y su presencia de nuevo en casa hará más difícil que su hermano evite una reconciliación», ha señalado Hunt.
Desde el ámbito político, el Gobierno británico ha recibido la noticia con optimismo. La secretaria de Educación, Lucy Powell, ha celebrado públicamente la decisión, calificándola como un «gran respaldo» al sistema educativo británico y expresando su deseo de que forme «parte de una reconciliación más amplia para la familia».
Para Meghan, la mudanza coincide con un momento importante para sus proyectos empresariales. Desde que se apartaron de la vida real, los Sussex han buscado la independencia económica mediante importantes contratos audiovisuales, entre ellos un supuesto acuerdo de cinco años y 100 millones de dólares con Netflix firmado en 2020. Aunque recientemente han alcanzado un nuevo acuerdo televisivo y cinematográfico de varios años con la plataforma, su panorama empresarial ha cambiado. El 4 de marzo del año pasado, Meghan lanzó su marca de estilo de vida, As Ever. En marzo de este año, sin embargo, terminó la relación entre Netflix y As Ever, por lo que la firma pasó a operar de forma independiente.
Los últimos datos de Similarweb apuntan a un contexto comercial difícil para el proyecto. El tráfico de la tienda online de As Ever descendió durante los primeros meses de 2026 y alcanzó en julio su nivel mensual más bajo, con 126.655 visitas, un 53% menos que el máximo de 268.000 registrado en enero. A pesar de ese descenso, As Ever continúa superando ampliamente a la tienda online de Highgrove Gardens del rey Carlos, que registró 48.326 visitas en julio. Ambas quedan, no obstante, lejos de la página web oficial de la familia real, que recibió 730.628 visitas durante el mismo mes.

Ante estos datos, un portavoz de As Ever ha defendido los resultados de la marca, argumentando que el número bruto de visitas no es la mejor manera de medir el funcionamiento de un negocio minorista. «El enfoque está en construir una marca sostenible y una clientela fiel, no en perseguir visitas a la página», explicó el portavoz, que recordó que el tráfico aumenta de manera natural alrededor de los principales lanzamientos. Meghan planea seguir dirigiendo As Ever y sus proyectos relacionados con el estilo de vida desde sus distintas bases en Reino Unido y California.
El regreso se produce además después de varios reveses legales para el príncipe Harry ante los tribunales británicos. El pasado julio, Harry perdió una importante demanda por privacidad ante la Alta Corte contra Associated Newspapers, editora del Daily Mail. El juez desestimó las reclamaciones relacionadas con la supuesta obtención ilegal de información, dejando a Harry y al resto de demandantes ante una posible factura legal considerable. Associated Newspapers ha presentado documentos en los que asegura que sus propios costes legales ascienden a 34,5 millones de libras.
Pese a estos problemas financieros y judiciales, Harry continúa volcado en su actividad benéfica en el Reino Unido. Establecerse de nuevo en el país le permitirá dedicar más tiempo a organizaciones como Scotty’s Little Soldiers, WellChild —con la que colabora desde hace dos décadas— y la Invictus Games Foundation. Los Invictus Games se celebrarán en Birmingham el próximo año, y David Wiseman, de la fundación, ha recibido positivamente la noticia, señalando que tener a Harry de nuevo en el Reino Unido supone «una excelente noticia» para la organización.
Mientras la familia se prepara para instalarse en su nueva residencia británica, la atención volverá inevitablemente a centrarse en los Sussex. Queda por ver si la mudanza facilita una reconciliación duradera con la familia real o termina haciendo todavía más visibles las divisiones que persisten desde su marcha en 2020.

