Belleza

Este verano las únicas uñas que importan son las (más) milenial

Si el año pasado vimos el auge de las uñas Glazed Donut o las Micro French Nails, de la mano (literalmente) de Hailey Bieber o Kendall Jenner, este año es el turno de hacer lo propio y actualizarlas con uno de los pantone más demandados esta temporada. Así es como decir adiós al minimalismo y abrazar el color menta en todo su esplendor este verano desde la cutícula

A pesar de que hacerse la manicura es, probablemente desde los últimos 20 o 15 años, no solo una práctica extendida sino también accesible, esta costumbre estética tiene más de 5.000 años de antigüedad.

Costumbre instaurada en el Antiguo Egipto (donde el estatus se medía por el tono de henna, siendo el de Cleopatra el rojizo más intenso) tiene su origen como marcador estatus social, de poder e incluso poder militar; no en vano, se han registrado hallazgos de un kohl oscuro con el que los guerrero babilonios se marcaban las uñas antes de salir en combate, así como en China cambiaban los tonos rojizos de Oriente Próximo por dorado y plateado (a base de, ni más ni menos, huevo, gelatina y cera de abejas). 

Desde entonces, y atendiendo a la tendencia, las técnicas han ido evolucionando para adaptarse a los entornos y necesidades de sus consumidores hasta el gel, el semipermanente o los diseños de nail art actuales. Este último, concepto anglosajón para referirse a la decoración de la superficie de las uñas, emplea desde apliques o pedrería a stamping y sellos, pasando por la mano alzada (quizá la más popular, a base de pinceles finos, polvos y pinturas). Toda una disciplina creativa que atiende a la demanda popular nacida en los años 50, en parte gracias al accidental descubrimiento del dentista estadounidense Fred Slack del acrílico (tras reparar una uña rota con material dental), y que queda cimentada durante los 80 y 90, sujeta al estatus de pasarela o al de uña postiza, a la vez que al nacimiento de la uña francesa.

Sin embargo, la cúspide del nail art no llega hasta bien entrados los 2000. Mimetizándose con el inicio de lo que hoy se conoce (en retrospectiva) como cultura millennial, la manicura dejó de otro servicio de estética más para convertirse en una poderosa forma de identidad y, sobre todo, autoexpresión. Para la generación milenial, las uñas son como un lienzo portátil que combina tres factores clave en la sociedad de hoy en día: el auge del ‘autocuidado’, el deseo de mostrar su personalidad y la influencia de las redes sociales. 

Esto es consecuencia de la convergencia de estilos actual o, en palabras de Suzanne E. Shapiro, historiadora de la moda afincada en Nueva York y autora de Nails: The Story of the Modern Manicure, “un cruce de evoluciones”. “Por un lado, está el auge actual de la estética hiphop y la cultura de las celebrities, con embajadoras de las uñas maximalistas como Cardi B. Por otro, los enormes avances técnicos en nail art que vienen principalmente de Asia”, explica en este volumen.

En la primera, celebrities como Bella Hadid o Taylor Swift son prescriptoras diarias para miles de adolescentes y también mujeres que buscan tendencia y elegancia. No en vano, Swift ha revivido recientemente una tendencia que retrotrae diez años después y que pasa por la extensión del color menta de la indumentaria a la manicura. 

Así, y aunque este tono estuvo muy de moda en la década de 2010, la nueva versión del mint green combina tan bien con looks minimalistas y ropa de nueva temporada, como con diseños color block y combinaciones más atrevidas por varios motivos. El primero es que este color de base funciona bien en casi todos los tonos de piel y permite tanto diseños discretos como manicuras diferentes existen.

Además, si el año pasado vimos el auge de las uñas Glazed Donut o las Micro French Nails, de la mano (literalmente) de Hailey Bieber o Kendall Jenner, este año es el turno de hacer lo propio y actualizarlas con el pantone susodicho.

En este caso, las uñas Micro French Mint requieren de seguir los pasos de una manicura francesa muy fina pero empleando este tono para simular el borde de la uña, en lugar del blanco o nácar habitual. Para ello, la clave es que la línea exterior debe ser “lo más fina posible, casi como un eyeliner para las uñas”, explica Jessica Yung. Además, la editora de belleza especializada en nail trends aconseja usar una punta color menta ultra fina sobre base nude brillante para “un efecto limpio y moderno, como quiet luxury”.

Esta técnica también permite diseños diagonales y versiones minimalistas que mezclan el verde menta con bases nude o transparentes, junto con adaptaciones en uñas de gel; es el caso de las squoval (o cuadradas suaves), que hacen que la micro french se vea “sofisticada y limpia”, tal como explica la manicurista Ana Martín. De hecho, otro punto importante en el éxito global de este tono es la forma de la uña. Así, mientras que las uñas almendradas ayudan a que el color se vea más elegante y estilizado, las cuadradas aportan un aire más nostálgico y “dosmilero”.

Además, las uñas menta como color base también aceptan decoraciones (tal y como el polka dot nail) o interminables terminaciones en esa búsqueda entre la transición perfecta de la primavera y el verano, a base de colores cada vez más intensos pero sin renunciar a la frescura, “el optimismo y la diversión”; de hecho, puede que la única máxima sea que no haya cabida para los tonos neutros y minimalistas que dominaron temporadas anteriores. 

No en vano, expertos como Meloney Moore (titular en el Savannah College of Art and Design de Georgia, EEUU) encuentran similitudes entre la fiebre actual y los años veinte, una época de posguerra y apodada como “locos” años 20 en la que todo valía. “La ostentación, la vistosidad, el saltarse las normas… se parece mucho a lo que pasaba hace cien años”, dice Moore en una entrevista reciente con la revista Vogue.

La docente también considera que, tal y como conceden sus estudiantes, “el nail art marca estilo, del mismo modo que las joyas, o llevar un accesorio llamativo… No se reduce solo a hacerse la manicura”. Se trata, por ende, de un complemento más, que esta temporada (más que nunca) llevaremos por bandera como una extensión del estilo individual y una colorida visión creativa frente al mundo.

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