Tras meses de silencio y de una intensa batalla legal seguida de cerca dentro y fuera de Hollywood, Justin Baldoni ha decidido hablar públicamente por primera vez sobre el conflicto judicial que lo enfrentó a Blake Lively a raíz de la película Romper el círculo. El actor y director lo ha hecho acompañado de su mujer, Emily Baldoni, en un mensaje en redes sociales en el que ha defendido su decisión de no pronunciarse antes y aseguró que su familia atraviesa ahora una etapa de sanación.
“No hemos hablado públicamente durante la mayor parte de los últimos dos años, y no es porque no tuviéramos nada que decir”, asegura Baldoni. En el mensaje, no menciona a Lively por su nombre, pero sí alude claramente al largo proceso legal y mediático de dos años que siguió al rodaje y estreno de la película. “No queríamos añadir más ruido”, explica. “Queríamos dejar que el sistema judicial siguiera su curso”.
La intervención llega después de que Lively y Baldoni alcanzaran el 4 de mayo un acuerdo que evitó un juicio civil previsto para el 18 de mayo en Nueva York. La demanda de Lively acusaba a Baldoni y a otros implicados en la producción de acoso sexual y represalias durante y después del rodaje de It Ends With Us (Romper el círculo); Baldoni siempre negó esas acusaciones y presentó una contrademanda de 400 millones de dólares contra Lively, Ryan Reynolds y otros, alegando, entre otras cosas, difamación y perjuicio reputacional. Esa contrademanda fue desestimada posteriormente.
The Guardian informó en abril de que el juez Lewis Liman desestimó 10 de las 13 reclamaciones de Lively, incluidas las de acoso sexual, conspiración y difamación, dejando únicamente tres cuestiones camino del juicio: incumplimiento contractual, represalias y colaboración en represalias.
En su vídeo, Baldoni y su mujer se presentan como una familia aún en proceso de recuperación. “Estamos sanando”, dijo él. “La sanación no es lineal”. Emily Baldoni añadió que la gratitud que sienten hacia quienes les apoyaron “no niega la injusticia y el dolor” que, según afirmó, han vivido durante estos años. También sostiene que “la verdad y los hechos han hablado por sí mismos”.
El cierre judicial, sin embargo, no ha eliminado por completo las consecuencias económicas del litigio. Reuters informó el pasado 12 de junio de que el juez Liman permitió a Lively recuperar honorarios legales vinculados a la defensa frente a la contrademanda de Baldoni, aunque rechazó concederle daños punitivos o triplicados dentro de esa vía. Días después, el 30 de junio, The Guardian detalló que los abogados de Lively solicitaron 8.035.040 dólares en honorarios y costes, una petición que Baldoni y Wayfarer Studios podían responder hasta el 13 de julio.
La batalla empezó como un desacuerdo profesional en torno a la adaptación cinematográfica de la novela de Colleen Hoover y terminó convertida en uno de los episodios más enconados de Hollywood reciente: acusaciones cruzadas, demandas millonarias, filtraciones, comunicados de abogados y una conversación pública marcada por el juicio paralelo en redes. The Independent reconstruyó la cronología de una disputa que comenzó con rumores de tensión durante la promoción de la película y escaló hasta demandas contra medios, publicistas y figuras del entorno de ambos actores.
El acuerdo de mayo intentó cerrar esa etapa con un tono conciliador. Los representantes legales de ambas partes afirmaron entonces que Romper el círculo seguía siendo “una fuente de orgullo” para quienes participaron en la película y subrayaron su compromiso con entornos laborales libres de conductas impropias. La cifra del acuerdo no fue divulgada públicamente; Reuters señaló que Lively no recibió compensación económica en ese pacto.
Baldoni, por su parte, parece querer desplazar el foco desde la pelea judicial hacia una narrativa de reconstrucción personal. “Nuestra familia, nuestros amigos, nuestra comunidad y nuestra fe” son ahora, dijo, lo que importa. Emily Baldoni dejó abierta la puerta a hablar más en el futuro: “Hay mucho más que decir. El momento llegará”.
Por ahora, el primer mensaje público de Baldoni no entra en los detalles de las acusaciones ni reabre directamente el enfrentamiento con Lively. Pero sí marca un nuevo capítulo en una historia que ya no se libra únicamente en los tribunales: también en la memoria pública de una película que, pese a su éxito comercial, quedó inevitablemente asociada a una de las disputas legales más observadas de la industria.

