Joyas

Pilar Lobato, 25 años convirtiendo su pasión por las joyas antiguas en un referente del lujo vintage

La empresaria dejó sus estudios de Derecho para emprender en Santander y construir una firma que hoy cuenta con presencia en Madrid y Bilbao y conquista a mujeres como Mar Saura, Victoria Federica y Nathy Peluso

Pilar Lobato lleva más de 25 años demostrando que las joyas antiguas pueden tener tantas vidas como mujeres dispuestas a lucirlas. La empresaria decidió abandonar sus estudios de Derecho para dedicarse a una pasión que terminaría convirtiéndose en su profesión. Abrió una pequeña tienda de joyería antigua en Santander y, con el paso del tiempo, aquel proyecto fue creciendo hasta dar forma a Joyas Antiguas Sardinero, una firma especializada en piezas vintage de alta gama que actualmente cuenta con tiendas en Santander, Bilbao y Madrid. Su trayectoria refleja la evolución de un negocio que ha sabido encontrar su espacio en el sector del lujo gracias a una propuesta alejada de las tendencias pasajeras y centrada en recuperar creaciones de otras épocas, muchas de ellas únicas, que conservan el atractivo y la calidad de la joyería artesanal.

Mucho antes de que el consumo de segunda mano o el lujo circular comenzaran a ganar protagonismo, ella ya había identificado el potencial de las joyas antiguas. Su apuesta se basaba en ofrecer piezas que destacaran por su singularidad, sus materiales y su historia, frente a la producción en serie que caracteriza a buena parte del mercado actual. Con esa filosofía ha construido una empresa que ha conseguido atraer tanto a coleccionistas como a mujeres interesadas en incorporar a su estilo joyas diferentes, capaces de mantenerse vigentes durante generaciones. Entre sus clientas y las personalidades que han lucido sus creaciones figuran nombres conocidos como Mar Saura, Victoria Federica de Marichalar y Borbón o la cantante Nathy Peluso.

La historia empresarial de Pilar Lobato comenzó en Santander, donde abrió su primera boutique después de decidir que su futuro profesional no estaría vinculado al Derecho. Aquella elección suponía adentrarse en un mercado muy especializado, en el que no bastaba con apreciar la belleza de una joya, sino que resultaba imprescindible conocer su origen, identificar las técnicas con las que había sido elaborada y comprender el valor de los materiales utilizados. Con los años, Lobato ha convertido ese conocimiento en uno de los principales pilares de su negocio, desarrollando una actividad que combina la selección de piezas antiguas con la investigación, la tasación y el asesoramiento. Su trabajo va mucho más allá de la venta, ya que buena parte de su tiempo lo dedica a localizar joyas excepcionales y estudiar sus características antes de incorporarlas al catálogo de la firma.

Para encontrar esas piezas, viaja regularmente por Europa y Latinoamérica, visita ferias especializadas y participa en subastas internacionales, además de trabajar con herencias, tasaciones y peritajes. Cada adquisición requiere un proceso de análisis en el que se tienen en cuenta aspectos como la época de fabricación, la procedencia, los materiales, el estado de conservación y la singularidad del diseño. Su colección abarca desde finales del siglo XVIII hasta los años ochenta, con piezas de estilo isabelino, art déco y chevalier, entre otras corrientes. Pendientes, anillos, broches y colgantes elaborados en oro o platino, con diamantes, rubíes y zafiros, forman parte de una selección en la que el valor de cada joya no depende únicamente de sus piedras preciosas, sino también del trabajo artesanal y de la historia que conserva. Entre los hallazgos más destacados de su trayectoria figura un reloj Van Cleef de los años cuarenta que, según la firma, forma parte de la colección del Museo Van Cleef & Arpels de París.

La evolución de Joyas Antiguas Sardinero también ha estado marcada por su acercamiento al mundo de la moda, donde las piezas vintage han adquirido una presencia cada vez mayor. Las joyas antiguas han dejado de estar vinculadas exclusivamente a coleccionistas o a ocasiones especialmente formales para convertirse en complementos capaces de transformar estilismos actuales. Esta nueva manera de combinarlas ha favorecido su presencia entre mujeres de distintas generaciones, que encuentran en ellas una alternativa a los diseños convencionales. En este contexto, la firma de Pilar Lobato ha conseguido hacerse un hueco entre estilistas, editoras de moda y personalidades conocidas que buscan accesorios con una identidad propia.

Mar Saura es una de las mujeres más vinculadas a Joyas Antiguas Sardinero y ejerce como imagen de la firma, una colaboración que ha contribuido a dar visibilidad a sus colecciones. A ella se suman otras figuras como Teresa Andrés Gonzalvo, Victoria Federica de Marichalar y Borbón y Nathy Peluso, que han recurrido a sus joyas para diferentes apariciones. La presencia de estas mujeres refleja cómo piezas creadas hace décadas pueden adaptarse a estilos muy diferentes y seguir resultando actuales. Unos pendientes art déco pueden acompañar un vestido de líneas sencillas, mientras que un broche antiguo puede aportar personalidad a una americana o un anillo de otra época convertirse en el principal protagonista de un conjunto. Esa capacidad para integrarse en la moda contemporánea sin perder su carácter original es una de las razones que explican el renovado interés por este tipo de joyería.

A pesar del crecimiento de la empresa y de su expansión a otras ciudades, Pilar Lobato continúa implicándose personalmente en la búsqueda y selección de las piezas que llegan a sus establecimientos. Su experiencia le permite reconocer joyas que destacan por características difíciles de encontrar en la producción actual, desde técnicas de orfebrería propias de determinados periodos hasta diseños que han conseguido conservar su atractivo durante décadas. Para la empresaria, la clave no está en acumular un gran número de piezas, sino en saber identificar aquellas que realmente merecen formar parte de su colección. “No se trata de encontrar muchas joyas, sino las que merecen ser encontradas”, asegura a Artículo14, resumiendo así una filosofía basada en el conocimiento, la paciencia y una selección cuidadosa.

Su trayectoria constituye también un ejemplo de emprendimiento femenino en un sector en el que la especialización resulta fundamental para diferenciarse. La decisión de abandonar una carrera universitaria para abrir un negocio propio implicaba asumir riesgos, pero le permitió desarrollar un proyecto vinculado a sus intereses y construir una marca con personalidad. Lo que comenzó como un establecimiento en Santander ha terminado convirtiéndose en una empresa con tres espacios comerciales y clientes internacionales, sin abandonar el modelo de negocio que impulsó desde sus inicios. Esa continuidad ha sido uno de los elementos que han definido su recorrido, basado en apostar por un producto que no depende de las colecciones de temporada y cuyo atractivo está precisamente en su capacidad para permanecer en el tiempo.

Más de 25 años de trabajo, ilusión y apoyo familiar

Al hacer balance de su trayectoria, Pilar Lobato no solo recuerda el crecimiento de la empresa, sino también a las personas que la han acompañado durante todo este tiempo. Detrás de la consolidación de Joyas Antiguas Sardinero, la empresaria destaca el papel de su entorno familiar, de los profesionales que forman parte de su equipo y de quienes han depositado su confianza en la firma a lo largo de los años.

“Llevar más de 25 años al frente de Joyas Antiguas Sardinero significa para mí mucho más que una trayectoria profesional. Son 25 años de trabajo, ilusión, aprendizaje y pasión por este oficio. En estos años ha habido tres pilares fundamentales: mi marido, por su apoyo incondicional; mi equipo, sin el cual hubiera sido imposible llegar hasta aquí; y, sobre todo, nuestros clientes, los verdaderos protagonistas de esta historia. Porque son ellos quienes, con su confianza, su cariño y su fidelidad durante todos estos años, han conseguido que Joyas Antiguas Sardinero llegue hasta donde hoy está. Creo que son los verdaderos protagonistas de esta historia”, nos confiesa.

Sus palabras muestran una faceta más personal de la empresaria y la importancia que concede a las relaciones construidas durante su recorrido profesional. Para Lobato, la evolución de la marca no puede entenderse únicamente a través de la apertura de establecimientos o de las piezas excepcionales que han pasado por sus manos, sino también por la confianza de una clientela que ha acompañado al negocio durante años. Su reconocimiento al apoyo de su marido y al trabajo de su equipo pone de relieve, además, la dimensión humana de un proyecto que comenzó como una iniciativa individual y que ha ido creciendo sin perder el vínculo con sus orígenes.

El aniversario de Joyas Antiguas Sardinero coincide con un momento de creciente interés por la joyería vintage, impulsado por consumidores que buscan piezas diferentes y conceden mayor importancia a la durabilidad, la artesanía y la exclusividad. Frente a la rapidez con la que cambian las tendencias, los diseños antiguos ofrecen la posibilidad de adquirir objetos que pueden conservarse durante años e incluso transmitirse de una generación a otra. Esta manera de entender el lujo también conecta con una mayor sensibilidad hacia la reutilización de piezas ya existentes, especialmente entre las nuevas generaciones, que han comenzado a incorporar complementos de otras épocas a sus estilismos habituales.

Para Pilar Lobato, sin embargo, esta filosofía forma parte de su manera de trabajar desde que abrió su primera tienda. Su empresa ha crecido y sus joyas han llegado a mujeres conocidas, pero la esencia del proyecto sigue siendo la misma: recuperar piezas singulares, preservar el trabajo de los artesanos que las crearon y encontrar nuevas propietarias que puedan seguir disfrutándolas. Después de más de 25 años dedicada a la joyería antigua, su historia refleja cómo una vocación personal puede transformarse en un proyecto empresarial consolidado, capaz de conectar el pasado con las nuevas formas de entender la moda y el lujo. Una trayectoria que comenzó con una pequeña boutique en Santander y que hoy continúa alrededor de la misma idea que la impulsó a emprender: que las joyas más especiales no siempre son las que acaban de salir de un taller, sino también aquellas que llevan décadas esperando una nueva historia.