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La Barra de Cuatro, la propuesta más directa de Tragabuches

Tragabuches, uno de los conceptos más personales de Dani García, presenta una propuesta de barra pensada para disfrutar de varios bocados con maridaje y en un formato tan informal como apetecible con el atún como protagonista

Tragabuches es, probablemente, uno de los proyectos donde mejor se entiende la cocina más íntima de Dani García. Lejos del exceso y cerca de la raíz, recupera el valor de la tradición andaluza para llevarla a un terreno más actual y muy reconocible y lo hace a través del atún y en formato barra.

Con presencia en Madrid y Marbella, Tragabuches se ha consolidado como una de esas direcciones capaces de trasladar el imaginario andaluz a la mesa con elegancia, pero sin perder cercanía. En su propuesta conviven el recetario popular y el respeto por la temporada. Así, Nieves Felipo, Paula Casado y Marta y Esther Iglesias reinterpretan el atún desde enfoques diferentes, dando lugar a elaboraciones como una gilda XL creada en conjunto, un tartar de descargamento y una cazuela malagueña.

En un formato desenfadado y dinámico, estos cuatro perfiles conectan gastronomía, vino y comunicación: las creadoras de contenido Nieves Felipo y Paula Casado, junto a Marta Iglesias y la enóloga Esther Iglesias, responsables también del maridaje. El resultado es un menú breve pero muy pensado, donde cada pase dialoga con su vino y construye un relato coherente en torno al producto.

El recorrido comienza con una gilda XL de atún, pulpo y picada cítrica, una propuesta ideada a cuatro manos por Nieves Felipo y Paula Casado. Se trata de una versión actualizada del clásico aperitivo, en la que el atún crudo se combina con pulpo de textura suave, piparras, aceitunas y un matiz cítrico que aligera y refresca el conjunto.

Nieves Felipo firma también un tartar de descargamento con uvas moscatel y ajo blanco de almendra marcona: una elaboración fría, precisa y delicada, centrada en la calidad del corte y en el juego equilibrado entre notas dulces, ácidas y cremosas.

Paula Casado, por su parte, presenta una cazuela de inspiración malagueña con un toque de oloroso, en la que las partes más jugosas del atún se funden con un fondo de sabor marino, dando lugar a una preparación untuosa, cálida y reconfortante.

El maridaje, diseñado por las hermanas Marta y Esther Iglesias, acompaña el menú con una selección pensada para realzar el atún y dar coherencia al recorrido, haciendo que cada vino actúe como prolongación del plato. La experiencia comienza con la Gilda XL, de marcado carácter marino, junto a Cota 45 Ube Miraflores 2024, cuya salinidad y mineralidad cítrica refuerzan el vínculo con la albariza gaditana. Después, el tartar de descargamento encuentra equilibrio en la acidez vibrante de Oremus Mandolás Furmint 2023, un vino fresco y tenso, con notas de manzana verde y cítricos que aligeran la untuosidad del plato.

El cierre llega con la cazuela malagueña, acompañada por el Pinot Noir 2024 de Cortijo Los Aguilares. Un tinto de altura, ligero, floral y elegante, que aporta profundidad al guiso sin restar protagonismo al atún. Bajo la mirada de las hermanas Iglesias, el origen se convierte en hilo conductor y destino final.

Disponible hasta el 17 de mayo, y con un precio de 32 euros por persona, La Barra de Cuatro amplía además sus horarios para adaptarse a distintos momentos: se puede disfrutar de lunes a viernes en almuerzo y cena, así como los domingos por la noche (en Madrid, de miércoles a viernes y domingos por la noche).

La Barra de Cuatro es, en definitiva, una recomendación clara. Funciona como puerta de entrada al universo Tragabuches y como síntesis de su filosofía: producto, tradición y una ejecución precisa sin perder naturalidad. Un formato breve, bien pensado y con sello propio que confirma que, cuando hay cocina y criterio, una barra puede decir tanto como cualquier gran mesa.

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