El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil difundió este jueves una guía dirigida a las familias cubanas para actuar ante una eventual agresión militar. El texto apareció en el Portal Ciudadano de La Habana y fue compartido también en el perfil oficial del Gobierno de la capital.
El documento, fechado en abril de 2026 y titulado Guía familiar para la protección ante una agresión militar, presenta una serie de orientaciones para que la población civil se prepare ante posibles ataques. Su lema resume el tono del manual: “Proteger, resistir, sobrevivir y vencer”. Desde las primeras páginas, la guía encuadra sus recomendaciones dentro de la narrativa oficial sobre la amenaza de Estados Unidos, al que acusa de pretender agredir militarmente a Cuba y destruir su sistema político.
Las amenazas de agresión militar contra #Cuba de la mayor potencia del planeta son conocidas.
Ya la amenaza constituye un crimen internacional. De materializarse, provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) May 18, 2026
La publicación es especialmente llamativa no solo por el lenguaje bélico del documento, sino también por la distancia entre sus recomendaciones y la situación material que atraviesan numerosas familias cubanas. La guía pide preparar una mochila o bolso familiar con recursos básicos para una emergencia, pero en la Isla escasean precisamente muchos de esos productos.

“Según la disponibilidad de la familia”
Entre los artículos recomendados figuran documentos de identificación, una tarjeta con teléfonos de contacto, una radio con energía alternativa, velas, fósforos, linterna y otros medios de iluminación, además de alimentos que no requieran cocción y puedan consumirse de inmediato durante tres días. El listado menciona latas, galletas, frutas, pan, cereales y caramelos, junto a agua potable, artículos de higiene personal, medicamentos para enfermedades crónicas y, en caso de haber niños pequeños, juguetes para distraerlos.
La propia guía introduce una salvedad significativa: todo debe prepararse “según la disponibilidad de la familia”. Esa frase, en el contexto cubano actual, fue precisamente una de las razones por las que el documento recibió críticas y burlas. En los comentarios a la publicación eliminada, varios usuarios señalaron que muchas familias no tienen alimentos suficientes para el día a día, mucho menos reservas para tres jornadas, medicinas, linternas o medios alternativos de comunicación.
El contenido del manual va más allá de una lista de provisiones. La Defensa Civil construye un escenario de ataque militar con referencias a alarmas aéreas, bombardeos y refugios. Recomienda a las familias conocer de antemano el lugar de protección que les correspondería ocupar en caso de golpes aéreos, así como seguir las instrucciones de los Consejos de Defensa territoriales. También indica que, ante una alarma, las personas deben dirigirse a sótanos, semisótanos, túneles o zanjas profundas que puedan protegerlas de la onda expansiva.
Si no hubiera tiempo para llegar a un sitio seguro, el documento aconseja evitar calles y plazas abiertas, buscar cualquier lugar que ofrezca protección y, como último recurso, acostarse boca abajo, cubrirse la cabeza y abrir la boca para disminuir el daño provocado por la onda expansiva. Además, advierte contra refugiarse en edificios impactados o en mal estado, bajo puentes, en túneles de carretera, estaciones de servicio o ascensores.

Tensión con Washington
La guía incluye también un apartado dedicado al botiquín de primeros auxilios. Recomienda tener agua potable, analgésicos como dipirona, paracetamol o aspirina, antihistamínicos, guantes desechables, antisépticos, gasas, vendas, esparadrapo, tijeras, pinzas, termómetro, pomadas para quemaduras o picaduras, mascarillas o nasobucos y telas para hacer vendajes. De nuevo, la indicación aparece condicionada a la disponibilidad de cada hogar; curiosa aclaración teniendo en cuenta la falta de medicamentos e insumos sanitarios en el país.
Aunque la Defensa Civil suele emitir orientaciones para huracanes, ciclones u otros desastres naturales, esta guía destaca por su enfoque explícito en una situación de guerra. Su lenguaje recupera fórmulas asociadas a la movilización nacional y a la idea de una Cuba sitiada por un enemigo externo. Sin embargo, la reacción de muchos ciudadanos apuntó a que la emergencia es la vida cotidiana en un país donde conseguir alimentos, medicinas y productos básicos ya constituye, para muchos, una forma diaria de supervivencia.

