Un bebé nacido este agosto en Texas se ha convertido en el centro de una disputa legal que atraviesa tres Estados. La “madre de alquiler” se enfrenta a los padres biológicos que deseaban un aborto por la enfermedad congénita del hijo. La pareja reside en California, concretamente en Los Ángeles, la mujer que gestó a su hijo es una enfermera de Alaska que huyó a Texas donde ha terminado involucrando al fiscal general de este Estado. La noticia ha abierto un profundo debate en Estados Unidos y grupos contra el aborto han abierto varios frentes en distintos tribunales del país.
El bebé -que nació la semana pasada y han puesto de nombre Gabriel- fue diagnosticado durante el embarazo con una grave cardiopatía congénita. Si bien los padres pidieron en un principio a la gestante subrogada que abortara, el bebé ha nacido finalmente en Dallas y se encuentra bajo la custodia de sus padres biológicos, según el abogado de estos. La mujer que lo gestó, McKenna West, no puede verlo ni tomar decisiones sobre su tratamiento por orden judicial y ha anunciado que seguirá luchando por su custodia.

La historia comenzó en 2025, cuando West, una enfermera y madre soltera de dos hijos residente en Alaska, firmó un acuerdo de gestación subrogada con Nausheen Gilkar y Omar Ahmed, una pareja del área de Los Ángeles. El embarazo comenzó en diciembre. En principio, el acuerdo establecía las condiciones en las que se desarrollaría la gestación y contemplaba la posibilidad de interrumpirla si se detectaba una anomalía durante el embarazo.
Todo cambió en abril, durante la ecografía anatómica de las 20 semanas. Los médicos detectaron en el feto el síndrome de hipoplasia del corazón izquierdo, conocido por sus siglas en inglés como HLHS. Se trata de una malformación congénita grave en la que el lado izquierdo del corazón no se desarrolla correctamente y no puede cumplir su función de bombear sangre al organismo. Sin tratamiento, puede provocar la muerte en las primeras semanas de vida. El tratamiento requiere varias intervenciones quirúrgicas, cuya primera fase suele realizarse poco después del nacimiento.
La noticia desencadenó un enorme conflicto judicial entre los adultos involucrados en el futuro del bebé. Según los documentos judiciales presentados por los padres, Gilkar y Ahmed consultaron a médicos y, después de conocer el diagnóstico, decidieron que querían interrumpir el embarazo. Sus abogados sostienen que la pareja había pactado esa posibilidad en el contrato de maternidad subrogada.

La versión de West es diferente. Sus abogados aseguran que la pareja presionó para que abortara y que ella decidió continuar con el embarazo mudándose de Los Ángeles a Dallas porque consideraba que la enfermedad podía tratarse. West ha explicado públicamente que se sintió obligada a defender la vida del bebé que llevaba en su vientre. En una entrevista en el podcast de Megyn Kelly dijo que quería proteger al niño.
La pareja californiana recurrió a una gestante para tener a su hijo bajo el típico contrato del estado que deja muchas aristas sin cubrir. La mujer que vivía en Alaska, sostiene que no podía ser obligada a abortar. Y, a medida que el conflicto iba avanzando los derechos de cada uno sobre el bebé se pusieron sobre la mesa de un juez.
Una batalla legal en Estados Unidos
Ese es el elemento que convierte el caso en una batalla jurídica entre Alaska, California y Texas. Estados Unidos no tiene una legislación federal única sobre maternidad subrogada. Cada Estado establece sus propias reglas, y las diferencias son de extraordinaria importancia, aunque hasta ahora nunca se había dado un caso tan complicado. Alaska fue el primer escenario. Allí vivía West y allí comenzó el embarazo. Cuando los médicos se negaron a realizar un aborto, Gilkar y Ahmed pidieron que viajara a Seattle para hacerlo. West se negó. En lugar de ello, decidió continuar el embarazo y marcharse a Dallas, Texas.
California fue el segundo frente. Allí vivían los padres y allí se firmó el contrato. Fueron los tribunales de este estado al que acudieron los padres para establecer sus derechos sobre el hijo que esperaban. Los documentos judiciales muestran que la pareja acusaba a West de incumplir el contrato de gestación, mientras West argumentaba que el acuerdo establecía que los litigios debían resolverse en Alaska.

Consciente de que Texas prohíbe el aborto, viajó hasta allí y buscó protección legal y atención médica para el bebé. Según explicó, quería estar cerca de médicos con experiencia en el tratamiento de la enfermedad cardiaca de Gabriel porque temía que, una vez nacido el niño, ella no pudiera participar en las decisiones sobre su tratamiento. En Texas este conflicto privado se convirtió en un asunto político.
El fiscal general del Estado, el republicano Ken Paxton, intervino en los medios pocos días antes del nacimiento. Su oficina pidió a un tribunal del condado de Dallas que garantizara que el bebé recibiera atención médica para salvarle la vida y que permaneciera en Texas. Un juez dictó una orden temporal que impedía sacar al niño del Estado y establecía que debía recibir el tratamiento indicado. “Mi oficina utilizará todas las herramientas disponibles para proteger vidas inocentes”, declaró el Fiscal General del Estado. El abogado de Gilkar y Ahmed acusó a Paxton y a West de convertir una tragedia familiar en “un teatro político”. Los padres, según su abogado, están devastados por la situación. Ahora, su prioridad es pasar el mayor tiempo posible con su hijo y garantizar que reciba la atención médica que necesita.
West dio a luz la semana pasada en el área de Dallas, antes de la fecha prevista, que era el 2 de septiembre. El bebé nació con la enfermedad cardiaca que había sido detectada durante el embarazo y comenzó a recibir atención médica especializada. West llamó Gabriel al bebé. Los padres biológicos, según las informaciones publicadas sobre el caso, han elegido otro nombre para el niño: Rumi.
Surrogate mother in Florida, Kyla Simpson, is undergoing a legal battle.
Surrogate mother in Texas, McKenna West, is undergoing a legal battle.
Adam Frisby and Jamie Corbett in the UK are not undergoing a legal battle. ⬇️
📣Write to your MP bf the petition debate on 7th Sept. https://t.co/q4v9YZkDJ5
— StopSurrogacyNowUK (@WombsNotForRent) August 17, 2026
La diferencia de nombres es otra expresión de una disputa en la que incluso la identidad del bebé ha quedado atrapada entre dos versiones de quién debe ejercer sobre él la autoridad parental. Después del nacimiento, un tribunal de Texas dictó una orden de restricción temporal que impide a West tomar decisiones médicas, presentarse como madre o tutora del niño, retirar al bebé del hospital o interferir con el acceso de los padres. Según los documentos judiciales, tampoco puede firmar documentos en nombre del menor ni tomar decisiones sobre su atención. La orden judicial concede a Gilkar y Ahmed autoridad para recibir información médica y tomar decisiones sobre el tratamiento del bebé. El abogado de los padres confirmó que el bebé se encontraba bajo su custodia mientras recibía atención médica. Lee Budner aseguró que los padres están centrados en la salud del niño y que seguirán las recomendaciones de su equipo médico.
West, mientras tanto, prepara una batalla legal para intentar obtener la custodia. Su posición se apoya en su condición de mujer que ha dado a luz en Texas y en su interpretación de sus derechos como gestante. El niño es hijo biológico de Gilkar y Ahmed, pero la mujer que lo ha gestado y dado a luz sostiene que las leyes de Texas le conceden derechos como madre. California, donde viven los padres, ha reconocido que no tiene derechos parentales. Alaska, estado donde se firmó el contrato también es parte del litigio.
La maternidad subrogada está diseñada para separar conceptos que durante siglos habían sido únicos. La mujer gestaba y daba a luz. Los vientres de alquiler funcionan por contratos que tratan de ordenar las relaciones con los fetos antes del nacimiento. El problema surge cuando una de las partes cambia de opinión y cuando, además, el embarazo deja de ser el esperado.
Por ahora, la responsabilidad del bebé corresponde a los padres biológicos. West no tiene autoridad y no puede verlo por orden judicial.
La orden temporal permanecerá en vigor al menos hasta este 25 de agosto a la una de la tarde, cuando West deberá comparecer ante el tribunal del condado de Dallas. Será entonces cuando las partes vuelvan a sentarse frente a un juez y se examine el siguiente capítulo de esta disputa que tiene a medio país en vilo.
El caso deja abiertas preguntas para el juez de Dallas. ¿Puede un contrato de maternidad subrogada establecer qué debe hacer una mujer con su propio embarazo? ¿Puede una gestante negarse a una interrupción pactada y, al mismo tiempo, reclamar derechos sobre el niño una vez nacido? ¿Qué Estado debe decidir cuando el contrato se firma en uno, los padres viven en otro y el nacimiento se produce en un tercero? ¿Y hasta dónde puede intervenir un Gobierno estatal en las decisiones médicas de una familia?
Por ahora, los tribunales han separado una cuestión de otra. West no puede obligar a los padres a aceptar su decisión sobre la gestación, pero tampoco puede decidir sobre el tratamiento del niño. Los padres tienen la custodia y la autoridad médica, aunque el bebé no puede abandonar Texas mientras permanezcan vigentes las órdenes judiciales. En el centro de todo está un recién nacido que ha llegado al mundo para cambiar las leyes de su país. Mientras los adultos batallan quién se lo lleva, el niño ha empezado su propia lucha para sobrevivir.

