El médico estadounidense Stephen Kornfeld embarcó el mes pasado en el buque polar MV Hondius con la expectativa de realizar un viaje inolvidable por el Atlántico Sur. Pero en lugar de observar pingüinos y ballenas en las zonas más remotas del planeta acabaría dando una respuesta sanitaria obligada a un brote de hantavirus a bordo del barco.
Kornfeld, oncólogo retirado y residente en Oregón, asumió de manera improvisada funciones médicas después de que el médico del buque enfermara tras atender a varios pasajeros con síntomas graves. “Acabé convirtiéndome en el médico del barco”, declaró a CNN desde el propio Kornfeld, que navegaba entonces hacia Tenerife, en Canarias tras desatarse la alarma a principios de mes.

Las cifras confirmadas por la OMS
El brote ha dejado al menos tres muertos y ha desencadenado una operación internacional de rastreo de contactos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado varios contagios vinculados al crucero, (uno en España, otro grave en Francia, dos más en Estados Unidos y otro en Suiza), y advirtió de que podrían aparecer más casos. Las autoridades sanitarias, no obstante, han insistido en que el riesgo de transmisión masiva es bajo y que no existe un escenario comparable al de la pandemia de coronavirus.
Entre las víctimas figuran Leo, un hombre neerlandés de 70 años y su esposa, Mirjam, una pareja que, según las primeras investigaciones, habría contraído el virus durante una excursión en Argentina antes de embarcar. El hombre murió el 11 de abril a bordo del barco. Su mujer fue evacuada posteriormente y falleció en un hospital de Johannesburgo, en Suráfrica, el 26 de abril, mientras intentaba regresar a Europa.

Kornfeld explicó que la situación empeoró en el barco con rapidez. “En un plazo de 12 a 24 horas quedó claro que había varias personas enfermas y que estaban empeorando”, relató. El médico atendió a los pasajeros con los recursos limitados disponibles en el crucero. Les dio oxígeno y antiinflamatorios sin material suficiente para prevenir una enfermedad contagiosa inicialmente no identificada.
Kornfeld ha dado positivo en hantavirus
Durante la travesía, Kornfeld también comenzó a encontrarse mal. Sufrió sudores nocturnos, escalofríos, fatiga y síntomas respiratorios leves, aunque en aquel momento desconocía que pudiera tratarse de hantavirus. Tras llegar a Estados Unidos, fue trasladado a una unidad de biocontención en Omaha, Nebraska, junto a otros quince estadounidenses.

Finalmente, después de que el médico jefe del barco enfermara, y él atendiera a los contagiados del barco, él ha dado positivo. Con todo, Kornfeld aseguró sentirse “perfectamente” y sin síntomas activos. Las autoridades sanitarias estadounidenses mantienen bajo observación a los pasajeros durante 42 días, el periodo máximo de incubación conocido del virus.
“Esta es una instalación muy segura. Así que, si llegara a enfermarme, es imposible que el virus salga de este edificio”, indicó Kornfeld a la Cadena Fox.
¿Qué es el hantavirus?
El hantavirus es una enfermedad poco frecuente transmitida principalmente por roedores infectados. Algunas variantes, como el virus Andes detectado en Suramérica, pueden transmitirse entre personas en determinadas circunstancias, aunque los especialistas subrayan que esto requiere un contacto estrecho y prolongado. “No es un virus que se transmita con facilidad”, explicó Andrew Fleming, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Nueva York.
El Hondius llegó finalmente a Tenerife, donde desembarcaron decenas de pasajeros en medio de medidas de control sanitario y cierta inquietud entre parte de la población local. El episodio ha puesto de relieve las dificultades de gestionar una emergencia médica en alta mar y el papel inesperado que un pasajero puede llegar a desempeñar en medio de una crisis internacional.
