La Administración de Donald Trump ha puesto en marcha la mayor desclasificación de archivos sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés) de la historia reciente de Estados Unidos. El Departamento de Guerra, que coordina el proceso, comenzó esta semana a publicar documentos, fotografías y transcripciones hasta ahora archivadas en secreto sobre avistamientos de objetos voladores no identificados durante misiones espaciales de la NASA y antiguos informes del FBI relacionados incluso con supuestos proyectos secretos nazis.
La iniciativa, bautizada como PURSUE (Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters), responde a una orden directa de Trump, quien justificó la apertura de archivos por el “enorme interés” de la opinión pública en los fenómenos extraterrestres y acusó a anteriores Gobiernos de haber ocultado información durante décadas.
“En un esfuerzo por lograr una transparencia completa y máxima, ha sido un honor ordenar a mi Administración identificar y publicar archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena y fenómenos aéreos no identificados”, escribió el presidente en Truth Social. Trump sostuvo además que “las administraciones anteriores no fueron transparentes sobre este asunto” y dejó al público la interpretación final de los documentos publicados: “La gente puede decidir por sí misma qué demonios está pasando”.

La primera entrega consta de 17 páginas de expedientes inéditos, aunque el Ejecutivo asegura que millones de documentos están siendo revisados y que nuevas tandas serán publicadas cada pocas semanas. El proceso involucra a la Casa Blanca, el Pentágono, la NASA, el FBI y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI).
Las autoridades estadounidenses subrayan, sin embargo, que gran parte del material corresponde a casos “sin resolver”, una categoría que no implica necesariamente la existencia de tecnología extraterrestre, sino simplemente la ausencia de datos concluyentes para identificar los fenómenos observados.
Las conversaciones del programa Apollo
Entre los documentos más llamativos figuran transcripciones de las misiones Gemini y Apollo de la NASA, en las que astronautas descubrieron luces, destellos y objetos extraños observados durante vuelos espaciales en los años sesenta y setenta.

Uno de los archivos difundidos corresponde a la misión Gemini 7, realizada en 1965. En una conversación con el centro de control de Houston, el astronauta Frank Borman informó haber observado un “objeto brillante” acompañado de “billones de partículas” desplazándose cerca de la cápsula espacial.
“Parece un cuerpo brillante contra el fondo negro con trillones de partículas alrededor”, relató Borman según la transcripción ahora desclasificada.
Aunque años después el astronauta aseguró que probablemente se trataba de restos del propulsor de la nave, el diálogo con Houston muestra ciertas dudas operativas en tiempo real. Desde tierra le preguntaron si las partículas eran visibles además del cohete ya identificado. “Afirmativo. Tengo el propulsor a la vista”, respondió Borman.
También fueron publicados documentos de las misiones Apollo 12 y Apollo 17. Las transcripciones describen conversaciones sobre luces pulsantes, fragmentos luminosos y destellos observados mientras los astronautas orbitaban la Luna o intentaban dormir en el módulo espacial.
Uno de los tripulantes del Apollo 12 relató que veía objetos “alejándose hacia el espacio” y comparó el fenómeno con partículas que escapaban de la superficie lunar. Otro describió destellos “como fuegos artificiales del 4 de julio”.

En el caso del Apollo 17, un astronauta afirmó haber visto “un foco brillante” cruzando frente a sus ojos “como un tren viniendo de frente”.
La NASA y los responsables del programa espacial atribuyeron históricamente muchos de esos fenómenos a interferencias electromagnéticas o reflejos de luz solar en partículas suspendidas alrededor de las naves.
Sin embargo, la publicación de estas conversaciones ha vuelto a alimentar el debate entre quienes sostienen que el Gobierno estadounidense ha minimizado durante décadas incidentes inexplicables registrados durante la carrera espacial.
Transparencia convertida en espectáculo político
La decisión de Trump se produce en un contexto de creciente frustración pública con el Gobierno por la guerra de Irán y la subida de los precios del carburante. Críticos y analistas consideran que la nueva ofensiva de transparencia impulsada por Trump mezcla investigación legítima con el espectáculo político y muchas teorías de la conspiración.

En los últimos años, el Pentágono reconoció oficialmente la existencia de vídeos grabados por pilotos militares en los que aparecen objetos cuya trayectoria no pudo ser explicada de forma concluyente. La cuestión pasó así del terreno marginal de la ufología a convertirse en un asunto debatido en el Congreso y en organismos de inteligencia.
El presidente anunció la publicación de los archivos después de que un periodista de Fox News le preguntará sobre unas declaraciones del expresidente Barack Obama en un podcast, donde reconocía que existían imágenes y registros de objetos “que no podían explicarse fácilmente”. Trump aprovechó entonces para prometer una desclasificación masiva. La iniciativa busca capitalizar el enorme interés popular por los ovnis en un momento de fuerte polarización política en Estados Unidos. Las referencias constantes del mandatario a “administraciones anteriores” encajan además en su estrategia habitual de presentar a Washington como una maquinaria opaca dominada por élites que ocultan información a los ciudadanos.
Los documentos del FBI y la sombra nazi
Entre el material publicado destacan también antiguos documentos del FBI relacionados con supuestos proyectos secretos de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Uno de los informes recoge el testimonio de un hombre identificado como Paul Peyerl, quien aseguró haber visto en 1944 una aeronave experimental de forma circular en la Selva Negra austríaca. Según su relato, el aparato tenía unos seis metros de diámetro, estaba controlado por radio y disponía de motores a reacción distribuidos alrededor de una cúpula central fija. Peyerl afirmó además haber fotografiado el artefacto “arriesgando su vida”. Los documentos sostienen que el supuesto vehículo habría sido diseñado por un ingeniero alemán de apellido Kuehr, cuyo destino posterior se desconoce.

El propio FBI aclara, no obstante, que esos archivos “no contienen recomendaciones ni conclusiones” de la agencia y que la información corresponde únicamente a declaraciones recibidas durante investigaciones de la época.
Los historiadores recuerdan que la Alemania nazi desarrolló armamento extraordinariamente avanzado para su tiempo, incluidos los cohetes V-2 y el avión de reacción Messerschmitt Me 262. Tras la guerra, Estados Unidos incorporó a numerosos científicos alemanes a través de la llamada Operación Paperclip, destinada a aprovechar conocimientos tecnológicos alemanes en plena Guerra Fría.
El nuevo portal habilitado por el Gobierno estadounidense permite acceder libremente a vídeos, fotografías y documentos sin necesidad de autorización. El proceso de publicación de los archivos continuará durante meses porque, según dicen, el objetivo es “perseguir la verdad” y compartirla con la ciudadanía. Gran parte de los materiales publicados hasta ahora parecen ahondar en el misterio sin demostrar la existencia de OVNIS con pruebas definitivas de vida extraterrestre.
Más de medio siglo después de la llegada del hombre a la Luna, los archivos liberados por Washington devuelven a la luz uno de los grandes fantasmas de la humanidad, ¿estamos realmente solos en el universo?
