Franja de Gaza

Gaza vuelve al abismo: crece el temor a otra gran ofensiva israelí

Mientras la atención internacional se centra en el posible acuerdo entre EE UU e Irán, la crisis humanitaria en Gaza se agrava entre desplazamientos, colapso de servicios básicos y el riesgo de una intensificación de la guerra contra Hamás

Gaza
Varias gazatíes lloran durante el funeral de un comandante de Hamás, Ciudad de Gaza
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Con toda la atención diplomática y mediática en el posible acuerdo de paz que se estaría gestando entre Estados Unidos e Irán, la crítica situación humanitaria en la Franja de Gaza ha quedado fuera del foco. Pero ante la opción de que la guerra termine en Irán, crece el temor de que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu intensifique -de nuevo- la ofensiva contra Hamás en el enclave costero palestino. Ante el fracaso de la “Junta de la Paz” impulsada por Donald Trump, el grupo islamista palestino sigue siendo la fuerza dominante en la mitad del territorio que no controla el ejército israelí.

El último informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) dibuja una Gaza atrapada en una emergencia permanente, donde la supervivencia cotidiana se ha convertido en la principal preocupación de cientos de miles de personas, que en su mayoría rechazan el poder de Hamás. Desde el estallido de la guerra el pasado 7 de octubre de 2023, tras la masacre perpetrada por el grupo islamista en el sur de Israel, los gazatíes viven exhaustos, desplazada una y otra vez. La misión diaria es intentar reconstruir una mínima rutina entre tiendas improvisadas, escuelas abarrotadas y edificios destruidos.

FOTODELDÍA CIUDAD DE GAZA, 28/05/2026.- El Ejército israelí atacó en la noche del miércoles una vivienda en el centro de la ciudad de Gaza y mató a diez personas, entre ellas cuatro niños, un adolescente y un comandante de Hamás identificado como Imad Aslim Abu Hassan, según fuentes médicas y de la Defensa Civil. EFE/ Ahmad Awad
El Ejército israelí atacó en la noche del miércoles una vivienda en el centro de la ciudad de Gaza y mató a diez personas, entre ellas cuatro niños, un adolescente y un comandante de Hamás
Efe

Lejos de estabilizarse, la situación sigue deteriorándose. Los ataques aéreos israelíes continúan, también en zonas densamente pobladas, y las nuevas órdenes de evacuación obligan a muchas familias a volver a huir sin saber adónde ir. Esta semana, Ahmed (nombre ficticio) tuvo que cortar una entrevista con Artículo14 tras recibir una orden de desalojo en Deir el-Balah, en el centro de la franja.

A la destrucción causada por la guerra se suma ahora el colapso de los servicios más básicos. La ayuda humanitaria entra a diario, pero Hamás la sigue controlando -y enriqueciéndose- a costa de los civiles necesitados. Conseguir agua limpia se ha convertido en un desafío diario para gran parte de la población. La falta de combustible, piezas de recambio y acceso seguro a infraestructuras esenciales está paralizando sistemas de abastecimiento, saneamiento y recogida de residuos. La basura se acumula entre las tiendas y refugios improvisados, aumentando el riesgo de enfermedades y favoreciendo la proliferación de ratas e insectos.

Al-Shati refugee camp (-), 09/05/2026.- A Palestinian woman inspects the ruins of their destroyed homes after an Israeli airstrike in the Al-Shati refugee camp, west of Gaza City, Gaza Strip, 09 May 2026. The overnight attack targeted a building following Israeli army warnings for residents to evacuate immediately. EFE/EPA/MOHAMMED SABER
Una mujer palestina inspecciona las ruinas de sus hogares destruidos tras un ataque aéreo israelí en el campamento de refugiados de Al-Shati, al oeste de la ciudad de Gaza.
EFE/EPA/MOHAMMED SABER

Ante ese escenario, organizaciones humanitarias han puesto en marcha campañas de control de plagas en más de 1.700 ubicaciones, aunque Naciones Unidas reconoce que la respuesta sigue siendo insuficiente frente a la magnitud de las necesidades y las limitaciones operativas sobre el terreno. Kerem Shalom y Zikim siguen siendo los únicos puntos operativos de acceso de camiones de ayuda, y durante la primera mitad de mayo solo pudo descargarse aproximadamente la mitad de los camiones procedentes de Egipto. 

Más allá de las cifras, el informe retrata una sociedad tensionada al límite. Familias desplazadas varias veces en pocos meses, niños creciendo entre ruinas y campamentos improvisados, y una población civil que vive pendiente de encontrar agua, comida o un lugar relativamente seguro donde pasar la noche. La ayuda humanitaria, advierte OCHA, apenas logra contener el deterioro inmediato, sin capacidad real para revertir una crisis que ya afecta a todos los aspectos de la vida en Gaza.

AL BUREIJ (FRANJA DE GAZA), 20/05/2026.-Mientras Israel intercepta una nueva misión de la Flotilla Global Sumud en mitad del Mediterráneo, un grupo de jóvenes artistas palestinos pinta un mural en el campo de refugiados de Al Bureij (centro de la Franja de Gaza) dedicado a los activistas internacionales que luchan por romper el asedio al enclave palestino. La obra está presidida por el retrato del brasileño Thiago Ávila, detenido por las autoridades israelíes a principios de mayo después de ser capturado en aguas internacionales el pasado 30 de abril.-EFE/
Un grupo de jóvenes artistas palestinos pinta un mural en el campo de refugiados de Al Bureij (centro de la Franja de Gaza).
EFE

En un post de Facebook, Ahmed Fouad Khatib, gazatí residente en Estados Unidos, se preguntó: “¿Regresa la guerra a Gaza? El primer ministro Netanyahu anunció que ordenará al ejército israelí que extienda su control al 70% de la franja, reconociendo que el ejército ya controla aproximadamente el 60% del territorio. Esta declaración se produce tras una ola de asesinatos de altos mandos militares de Hamás en las últimas dos semanas y coincide con el aparente acercamiento de Israel y Estados Unidos a un acuerdo con Irán”

Para este gazatí, voz muy crítica con Hamás y a favor de la reconciliación con los israelíes, “el momento elegido por Netanyahu sugiere un intento de adelantarse a las críticas intensificando la presión sobre Hamás en Gaza, especialmente si el acuerdo con Teherán incluye un cese de hostilidades en el Líbano o en otros lugares. Sin embargo, dada la negativa de Hamás a desarmarse, ceder el control, desmantelar su infraestructura terrorista o retirarse, una nueva escalada en Gaza era inevitable”.

'Emergencia humanitaria en Gaza' de Saber Nuraldin, EPA Images
‘Emergencia humanitaria en Gaza’ de Saber Nuraldin, EPA Images
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De producirse la nueva ofensiva, este activista insiste en que “el control israelí del 70% de Gaza subraya la urgencia de iniciar un movimiento serio y gradual de civiles a través de la “Línea Amarilla” y fuera del control de Hamás. Esta reubicación puede ser metódica: controlando a las personas, impidiendo el cruce de armas, asegurando que los militantes no puedan esconderse entre la población civil y creando zonas libres de Hamás donde pueda surgir una nueva Gaza”. Durante la guerra, los propios altos cargos de Hamás presumieron de utilizar a los civiles como arma de guerra, y reconocieron que su sufrimiento y muerte beneficiaba a su agenda.

Walid, gazatí residente en Canadá, comentó a Artículo 14 que lo urgente es escuchar las voces de los residentes de Gaza, para comprender sus necesidades e intentar paliar su paupérrima situación. “Creo firmemente que el mensaje aquí es mostrar la resiliencia del pueblo de Gaza, al visibilizar las acciones y logros que han llevado a cabo para mantenerse firmes sobre el terreno. Y cuando digo firmes, no me refiero simplemente a sobrevivir en tiendas de campaña”, insiste. 

Para Walid, también debe hablarse de las “historias de éxito. Hay personas que están sobreviviendo en Gaza a pesar de lo que está sucediendo”. Menciona a su amigo Ahmed (nombre ficticio), quien gestiona una de las cocinas de la oenegé World Central Kitchen en el campo de refugiados de Nuseirat, donde alimentan a diario a miles de gazatíes. Ante los tambores de guerra, muchos gazatíes, atrapados en un territorio cercado, destruido y sin futuro, buscan mecanismo para huir por el cruce de Rafah, algo que está al alcance de unos pocos privilegiados, que necesitan miles de dólares y contactos diplomáticos para huir.

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