Islandia vuelve a llamar a la puerta de la Unión Europea en un momento crucial. El país nórdico, que ya forma parte de Schengen, decidirá en un referéndum este sábado si quiere reabrir el proceso de adhesión para ser el miembro 28 de la UE.
Las encuestas apuntan a una carrera ajustada, con una ligera ventaja para el “sí”. La doctora Catherine Gegout, profesora asociada de Relaciones Internacionales de la Universidad de Nottingham analiza por qué esta vez el resultado puede ser diferente y qué supondrá para la UE incorporar a Islandia. Para la experta, “la amenaza de una anexión de Islandia por parte de Estados Unidos es mucho más preocupante que una puesta en común de la soberanía en la UE“.

-Islandia ya había presentado su solicitud en 2009, tras una grave crisis financiera. Las negociaciones de adhesión acabaron suspendiéndose cuando una coalición euroescéptica llegó al poder en 2013. ¿Por qué podría ser diferente esta vez?
–Islandia ya es prácticamente un Estado miembro de la UE, ya que forma parte del Espacio Económico Europeo desde 1992 y del espacio Schengen desde 1996 (lo que significa que no hay controles de pasaportes para los ciudadanos del espacio Schengen). En julio de 2026, una encuesta situaba el apoyo al “sí” en el 53% y al “no” en el 47%. El referéndum versa sobre el inicio de las negociaciones de adhesión. Si estas se inician, podría celebrarse otro referéndum en 2028 para adherirse a la UE. Se trataría de las negociaciones más rápidas en la historia de la ampliación de la UE. La primera razón por la que el resultado del referéndum del sábado podría ser diferente esta vez es que las empresas y los sindicatos coinciden en que la UE y el euro beneficiarían a la economía islandesa. La segunda razón es el compromiso con valores como los derechos humanos y el Estado de derecho.
-¿Qué significaría para la UE que Islandia solicitara la adhesión?
-La razón de ser intrínseca de la UE es que todos los Estados situados en territorio europeo que respeten los derechos humanos, el Estado de derecho y los principios democráticos, y que promuevan una economía de mercado que funcione, se conviertan en Estados miembros de la UE. La UE saldría ganando en términos económicos. Sus pescadores podrían beneficiarse de la ampliación a Islandia, y la UE tendría una mayor presencia en el Ártico. La adhesión de Islandia a la UE supondría un impulso para la reputación de la UE como actor internacional liberal y poderoso. Esto es importante en tiempos de políticas exteriores agresivas por parte de Rusia y Estados Unidos hacia la UE.

-¿En qué medida han influido Donald Trump y sus aspiraciones de anexionar Groenlandia en el Gobierno y la sociedad islandeses?
-Es probable que las aspiraciones de Trump de anexionar Groenlandia hayan influido en el Gobierno islandés. A los islandeses les preocupa que Trump haya dicho que quería “un trozo de hielo, frío y mal situado”.
-¿Cuál será el principal escollo en las negociaciones con la UE -y, de hecho, el motivo del voto en contra- la pesca?
-Hay tres problemas principales para el Gobierno islandés: la pesca, la agricultura y la soberanía. Pero la UE ha afirmado que se pueden encontrar “soluciones creativas” para la agricultura y la pesca islandesas. En cuanto a la soberanía, la amenaza de una anexión de Islandia por parte de Estados Unidos es mucho más preocupante que una puesta en común de la soberanía en la UE, ya que Islandia tendría voz y voto en la mesa de la UE. Además, los islandeses tendrán la oportunidad de pronunciarse definitivamente sobre la adhesión a la UE mediante un segundo referéndum, por lo que cabe esperar un voto a favor este sábado.

