La 70 edición del certamen musical Eurovisión arrancó, como era de esperar, con Israel en el punto de mira. En una competición boicoteada de inicio por España, Irlanda y Eslovenia, países que no emiten el desarrollo de la competición en protesta por la ofensiva en la Franja de Gaza, el participante israelí Noam Bettan certificó este martes su pase a la final. Países Bajos e Islandia, que tampoco participan en el concurso, sí emitirán las actuaciones en directo.
En la primera semifinal también se clasificaron el dúo finlandés formado por Linda Lampenius y Pete Perkonnen -favoritos en las encuestas-, así como el segundo mejor posicionado, el griego Akylas. Pero todos los focos se centraron en la puesta en escena del candidato israelí, que poco después de empezar a cantar su canción Michelle empezó a oír gritos de “Parad el genocidio” desde el público.
Abucheos contra el concursante de Israel
En el auditorio del Wiener Stadhalle de Viena, con capacidad para 16.000 espectadores, resonaron los abucheos contra Bettan. La emisora pública austríaca ORF ya avisó de antemano que no censuraría posibles protestas sonoras. En consecuencia, el equipo israelí se preparó para salir al escenario ante una posible audiencia hostil. Los diez finalistas de la primera semifinal incluyeron también a Bélgica, Suecia, Moldavia, Serbia, Croacia, Lituania y Polonia.

No es la primera edición del popular certamen marcada por la polémica en torno a la participación de Israel. La competición, en que estrellas del pop que acostumbran a ofrecer actuaciones extravagantes y que arrastran un público entregado, ya suscitó llamamientos de boicot en las ediciones posteriores a la matanza de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva bélica israelí en Gaza.
España no emite Eurovisión
Los principales países contrarios a la participación de Israel en Eurovisión planearon programaciones alternativas, con contenido reivindicativo. “En lugar del circo de Eurovisión, la programación televisiva nacional estará marcada por la serie temática Voces de Palestina”, anunció la cadena eslovena RTV. La cadena irlandesa RTE emitirá un episodio especial de Eurovisión de la popular comedia irlandesa de los 90, Father Ted, durante la final del sábado. Por su parte, España emitirá su propio especial musical, “La Casa de la Música” en RTVE.
Seguidores críticos con la presencia del concursante israelí se preguntan porqué no fue vetada su participación, como ocurrió con el veto a Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022. La participación de Yuval Raphael en 2025, que terminó en segundo lugar en la final, no estuvo exenta de polémica. El buen resultado obtenido por la joven cantante, superviviente de la masacre islamista en el festival musical de Nova -se hizo pasar por muerta junto a más cadáveres tras sufrir heridas de metralla-, estuvo empañado por acusaciones de manipulación de voto.
En una investigación publicada por el New York Times, titulada “Cómo Israel usa Eurovisión como una herramienta de poder blando”, se detalla cómo diplomáticos israelíes contactaron hace meses con emisoras públicas y oficiales por toda Europa por las amenazas de boicotear la participación del estado judío en el certamen. Además de la protesta por las acciones del gobierno y el ejército israelí en Gaza, se acusaba a Israel de influir en los resultados de la edición previa mediante una “campaña de voto masivo”.
La inversión de Israel de un millón de dólares
Eurovisión es visto en el mundo por más de 160 millones de espectadores. Por ello, para “el Gobierno israelí, se convirtió en algo más que una celebración de trajes brillantes, orgullo gay y espectáculos pirotécnicos. Se convirtió en una oportunidad, gracias a las destacadas actuaciones de sus cantantes, para revitalizar la deteriorada reputación del país y conseguir apoyo internacional”, consideraron los autores Mara Hvistendahl y Alex Marshall, que entrevistaron a decenas de actores involucrados y revisaron documentos internos del certamen.

La inversión económica israelí para influir en el resultado de Eurovisión es un esfuerzo que lleva años aplicándose. El reportaje apunta incluso al gasto de un millón de dólares -parcialmente destinados desde la oficina de Benjamin Netanyahu-, para promover la candidatura israelí.
Pese a la indignación global por Gaza, la cantante Yuval Raphael ganó el voto popular en países donde las encuestas muestran que Israel es muy impopular. “Un análisis de los votos revela que, en algunos países, bastarían unos pocos cientos de votos para inclinar la balanza, lo que, debido al sistema de votación del concurso, puede determinar el resultado final”, revela el artículo del New York Times.

En la investigación se descarta que Israel usara bots u otras tácticas encubiertas para manipular el voto. Los llamados al boicot amenazan la viabilidad financiera de la competición, según revela Martin Green, productor británico de Eurovisión. “Sin duda, es uno de los mayores desafíos a los que nos hemos enfrentado. Pero Eurovisión, existe para demostrar la armonía global, para mostrar el mundo tal como podría ser”, consideró.
La estrategia israelí pasa por altas inversiones en marketing y redes sociales, acciones que son legales. En la edición de Malmo en 2024, donde ya hubo fuerte presión antiisraelí, el Gobierno hebreo invirtió unos 800.000 dólares en publicidad, invertidos desde el ministerio de Exteriores. Acorde a documentos obtenidos por el medio israelí The Seventh Eye, el dinero se invirtió para “promover la votación”. En 2025, la campaña publicitaria israelí pidió otra a Yuval Raphael “hasta en 20 ocasiones” por persona.
En países con baja ratio de votación, esta estrategia se probó muy efectiva. Eslovenia y otros países exigieron trasparencia para conocer los datos de votación y amenazaron con retirarse. El pasado julio, España demandó en una reunión en Londres el veto a la participación israelí y un cambio en el sistema de votos, al considerar que es susceptible de ser manipulado.
