El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha dado unas polémicas declaraciones asegurando este viernes que “por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar”, después de que cuatro soldados israelíes murieran en un ataque con dron atribuido a Hizbulá en el sur del Líbano.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Ben Gvir defendió una respuesta militar mucho más contundente contra el país vecino. “Todo Líbano debe arder”, escribió el ministro, quien también afirmó que Israel no puede responder con “moderación y contención” y que, para derrotar al terrorismo, es necesario “aplastarlo” y “destruirlo”.
על כל דמעה של אמא ישראלית, אלף אמהות לבנוניות צריכות לבכות. לבנון כולה צריכה לבעור!
עם כל הכבוד לאמריקאים, ישראל חייבת להבהיר לעולם כולו שדם בנינו וביטחון אזרחנו איננו הפקר. לבנון כולה צריכה לבעור. חובתנו העליונה היא להגן על אזרחי ישראל ועל חיילי צה״ל, והמחויבות הזו קודמת לכל…
— איתמר בן גביר (@itamarbengvir) June 19, 2026
Las palabras del ministro llegan en un momento especialmente delicado para la región. Horas antes, el Ejército israelí informó de que había atacado infraestructuras de Hizbulá en la región de la Bekaa, en el este del Líbano. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), la operación respondió a las “reiteradas violaciones del alto el fuego” por parte de la milicia chií libanesa.
Sin embargo, la Agencia Nacional de Noticias de Líbano informó de que al menos tres personas murieron en un bombardeo israelí en la localidad de Al Jamaliyah, en el norte de Baalbek. Además, el Gobierno libanés denunció que otros ataques israelíes registrados este viernes en dos zonas del sur del país causaron al menos 18 muertos y 33 heridos.

Estos incidentes se producen pese a la entrada en vigor de un acuerdo de cese de hostilidades impulsado por Estados Unidos e Irán. El memorando, firmado digitalmente por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, extiende la tregua también al territorio libanés.
La continuidad de los ataques preocupa especialmente a Teherán, que lleva semanas advirtiendo de que el frente libanés constituye una de las principales amenazas para la estabilidad del acuerdo alcanzado con Washington. Desde Irán consideran que una escalada militar entre Israel y Hizbulá podría poner en riesgo todo el proceso diplomático.
Estados Unidos también ha mostrado inquietud por la situación. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, pidió recientemente al Gobierno de Benjamin Netanyahu que respete el proceso de paz en curso con Irán y evite acciones que puedan comprometer los esfuerzos diplomáticos.
Las declaraciones de Ben Gvir reflejan la creciente presión dentro de Israel para responder con mayor dureza a los ataques de Hizbulá. Sin embargo, también evidencian la división existente entre quienes apuestan por intensificar la ofensiva militar y quienes consideran prioritario preservar los avances diplomáticos logrados en las últimas semanas.
Mientras continúan los intercambios de ataques en la frontera, el temor a una nueva escalada regional sigue creciendo. Un escenario que amenaza con debilitar una tregua que, por el momento, muestra señales de extrema fragilidad.

